Capítulo 54

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-Ya no está, ha parado...- El grupo de rescate conformado por Hestia, Hermes, Ryuu, Alise, Asfi, Ouka, Mikoto y Chigusa avanzaban a través de los Pisos Intermedios cuando aquella aura malsana y cargada de instinto asesino que llevaban sintiendo minutos desapareció, desvaneciéndose al instante como si nunca hubiera existido.

Hestia, la cual estaba siendo cargada en la espalda de Ouka, tras sufrir un profundo dolor en su pecho desde que comenzó a hacerse notar esa sensación y aura maligna, sintió como el ardor en su pecho se desvaneció, dejando tan solo su cuerpo tenso a causa del agarrotamiento sufrido por el dolor

-Ha parado, como la última vez...- Pero aunque la diosa se calmó en parte sabiendo que esa energía oscura había desaparecido de nuevo y que Bell se encontraba bien, pues aún percibía su falna, el miedo y la preocupación no desaparecieron del todo.

-¿Que es eso, que es esa aura? No, no es normal, para llegar al punto de alterar el Arcanum a través de la conexión con el falna de Bell-kun...- Por desgracia, de su hijo no obtendría respuestas, pues cuando le preguntó en su momento, él dijo desconocer el origen de aquel extraño poder, cosa que dio por cierta, pues no captó mentira alguna en sus palabras. Sabía tanto como ella sobre esto.

Si sabía una cosa, o al menos lo pensaba: Aquella sed de sangre que había percibido ella y el grupo presente le recordaba horrores a la que Bell exhalaba cuando usaba Predator Soul, pero mucho, mucho más aterradora.

-Hijo de Take- Llamó Hestia a Ouka, el cual la llevaba a su espalda -Bájame, por favor- El aventurero asintió, dejando a la diosa en el suelo

-Hestia-sama, ¿se encuentra bien, ya está mejor?- Preguntó Ryuu, acercándose con gesto preocupado a la deidad

-Si, tranquila, ya ha pasado, solo estoy algo aturdida y agarrotados, pero estoy perfectamente- Afirmó Hestia, mientras Chigusa llegaba junto a ella y comprobaba su estado, confirmando en efecto que se encontraba bien

-¿Qué es lo que os ha pasado, Hestia-sama?- Inquirió Alise, confundida sobre el ataque de dolor que aparentemente había sufrido la diosa

La diosa, sin saber bien que responder, pues no quería exponer a Bell a la atención innecesaria sobre esa aura que probablemente hubiera surgido de él, trató de dar una explicación a los demás

-No...no lo sé, puede...puede que esa aura maligna que hemos sentido me haya afectado de alguna forma, no sabría decirte bien por qué o cómo es, lo siento...- La pelirroja y los demás asintieron en respuesta, pues confiaban en la palabra de la diosa, además de que, al ser una divinidad, era probable que esa aura la hubiera afectado de forma directa

-¿Entonces por qué no ha afectado eso también a Hermes-sama?- Inquirió mentalmente Asfi, la cual no entendía por qué esa energía no había afectado de igual forma a su dios si ambos eran deidades

Aun así, decidió dejar de lado sus pesquisas, pues no era ni el momento ni el lugar para hacer preguntas -De acuerdo, lo mejor será ponernos de nuevo en marcha, sea lo que sea lo que haya originado parece haberse desvanecido, y ya que hemos llegado aquí deberíamos continuar para encontrar a Cranel-san y su grupo- Afirmó la peliceleste

-Asi es, aún siento su falna y el de Lili-chan, así que se que ambos están bien, pero aún podrían estar en peligro, así que continuemos su búsqueda- Los presentes asintieron en respuesta al pedido de la diosa, de modo que nuevamente se pusieron en marcha, más relajados ahora que esa presencia oscura se había desvanecido, aunque sin bajar la guardia un solo segundo

Sin embargo, había alguien quién, sumido en sus pensamientos, no quitaba ojo de encima de Hestia, observándola de reojo con una mirada seria y calculadora

La Leyenda del PretorianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora