-¡Ese puto niñato engreído...¿quién mierda se cree que es!?- Exclamó furioso un aventurero, dando un largo trago a su bebida
En Rivira, muchos de los aventureros que allí residían, fuera indefinida o temporalmente, dolían pasarse noches enteras consumiendo alcohol con sus amigos o disfrutando de relaciones carnales con algunas chicas de Familias dedicadas a negocios de la carne, que encontraban en los aventureros masculinos de Rivira una importante fuente de recursos.
Y en el interior de una de estas posadas en la ciudad, un grupo de aventureros permanecía alrededor de una mesa en un rincón de la estancia, y el tema de conversación que predominaba eran quejas y exabruptos dirigidos hacia Bell, pues si bien los actos y hazañas del albino, junto a su agradable personalidad, se habían llevado la admiración y el respeto de buena parte de los aventureros de Orario, otra parte importante de los aventureros no miraban con buenos ojos a ese chico.
Principalmente, era la envidia lo que los movía a odiarlo, pues muchos de ellos llevaban siendo aventureros años, y apenas habían logrado llegar al nivel 2 o 3, pero llegaba este niño y en menos de dos meses, ya era un nivel 2 y había conseguido además hasta aniquilar enemigos de gran calibre por su cuenta, como Insólitos e Irregulares, y hasta un Errante, ¡un maldito Errante!
Y ahora, encima, había logrado otra hazaña llegando en tiempo récord al Puso 18 por primera vez y derrotar al Goliat, cuando hay aventureros que pueden estar mucho tiempo sin poder llegar a visitar Rivira
Sabían que no podía ser suerte, nadie mata a hordas de monstruos a diario y a enemigos de la talla de Minos por chiripa, por lo que, por mucho que les doliera, tenían que admitir que ese chico era fuerte, muy fuerte, mucho más que ellos. Y eso, les hacía hervir la sangre
Y sobre todo, el principal motivo de que muchos de esos aventureros le odiarán es que, en más de una ocasión, ese mismo chico los había detenido cuando los había pillado abusando de su poder, principalmente miembros de la Familia Apolo o antiguos miembros de la Familia Soma expulsados de esta por qué a su dios le dio por reformar la Familia después de la "visita" que Bell les hizo a su sede para sacar de allí a esa maldita pallum.
Por todo ello, Bell Cranel se había granjeado el odio de todos esos tipos, pero por mucho que lo odiaran, no se atrevían siquiera a acercarse a él. Un tipo que se cargaba solo a un Errante no era alguien con quien sería bueno meterse. Pero eso solo los frustraba más, frustración que trataban de apaciguar en ese momento con la ingesta exagerada de bebida.
-¡Puto mocoso, se cree importante solo por qué ha subido de nivel, cuando solo es eso, un maldito mocoso imberbe!-
-¡Tienes razón, solo es un crío suertudo! ¡Sabéis, yo pienso que es sólo eso, que ha tenido mucha potra!-
-¡Por su maldita culpa me acabaron echando de la Familia Soma, y todo simplemente por esa zorra de pallum que la acompaña todos los días!-
-¡Tch, cuanto me gustaría partirle la puta cara, me encantaría pisoteársela hasta que rogara piedad!-
-¡Y encima ese perro siempre está rodeado de chicas, el muy cabrón, cuanto lo odio!-
Estos y más insultos eran lanzados por todos esos tipos, alimentados por la envidia y la tremenda ingesta de alcohol
-¡Joder, si pudiera, acabaría con él por mis propias manos, para enseñarle su lugar de una vez por todas!-
-Oh, ¿en serio? Es interesante saber eso- Una voz llamó la atención de los aventureros, y ante ellos hizo acto de presencia una figura encapuchada
-¿¡Y tú quién coño eres, que demonios quieres!?-
-¿Yo?, un simple individuo que pasaba por aquí, que no ha podido evitar oír vuestros "asuntos pendientes" con...Sword Hero era, ¿cierto?- Dijo el encapuchado con voz calculadora
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La Leyenda del Pretoriano
FanfictionBell es un habilidoso joven de 15 años que viaja a Orario para cumplir su sueño de ser un héroe. Allí, tras vagar por la ciudad sin ser aceptado por no ninguna familia, es acogido por la diosa Hestia. Desde ese momento comenzará la historia del mayo...
