Capítulo 42

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-No pierdas la concentración y mantén la mente centrada en tu núcleo, Bell- Dijo Violet, abriendo los ojos y notando como el chico volvía a perder la concentración, posiblemente a causa del dolor

-Hai- Respondió Bell, apretando los dientes a causa del pequeño pulso de dolor que había sentido momentáneamente, disipado a los pocos segundos, para dar paso al cada vez menos intenso sufrimiento físico que sentía al mover el maná por su cuerpo.

Ambos llevaban ya varias horas en aquel lugar, el segundo y última dia antes de que tuvieran que pausar su entrenamiento temporalmente, pues Violet debía partir en pos de una misión, motivo por el cual estos dos días había programado esta sesión continua, para que así el chico se acostumbrara a meditar y a controlar, poco a poco, el flujo de Chakra, como decidieron llamar de forma resumida al Flujo Auromántico.

La propia Violet aprovechaba este tiempo para meditar y hacer circular su propio Flujo Auromántico. Puede que llevara años sabiendo usarlo, pero siempre era bueno mantener su habilidad al día, para no oxidarse. Así también, podía percibir el Flujo del propio Bell y notar cuando este se descontrolaba.

Pero sinceramente, estaba realmente satisfecha con lo que estaba viendo, pues no esperaba que hubiera progresado tanto. Usando su propia concentración y flujo, pudo notar como el maná, aunque de forma torpe y lenta, ya empezaba a fluir por el cuerpo del chico. Era un avance asombroso, pues en apenas dos días, Bell logró lo que muchos pueden tardar hasta semanas. Parece que el chico tenía un don para el uso del Chakra

Con Bell, éste seguía concentrado, sintiendo como su maná circulaba por su cuerpo. La imagen del orbe de magia que representaba su núcleo arcano se mantenía firme y clara, aunque a veces, un pico de dolor más intenso de lo normal le hacía disminuir la concentración, pero la mayor parte del tiempo lograba mantenerla, sobre todo por que con el paso del tiempo, el dolor general iba disminuyendo significativamente.

Eso, según le dijo Violet, era normal, pues significaba que su cuerpo se iba acostumbrando a esta energía que surcaba todo su ser. Según ella, en apenas unos días más, si practicaba por su cuenta, el dolor desaparecería por completo.

Violet cesó su meditación y observó el cielo en lo alto, por lo que calculó que serían entre las dos o las tres, hora pues de un buen descanso

-Bell, paremos por ahora, llevas ya más de ocho horas de meditación, debes descansar- El chico, al oír la voz de su maestra, detuvo su meditación, suspirando mientras estiraba su cuerpo, tenso y dolorido tras horas de meditación ininterrumpida

-¡Itetetete, me duele todo!- Dijo Bell, notando el dolor en su cuerpo, que a su vez permanecía agarrotado, dificultando sus movimientos

-No te levantes aún, estira lentamente tu cuerpo, sin movimientos bruscos- Aconsejó Violet -Tus músculos están agarrotados por el dolor continuado, un movimiento brusco podría provocar un desgarro muscular- El chico obedeció a su instructora, así que, aún sentado, procedió a realizar estiramientos pausados para destensar el cuerpo, mientras Violet se alejaba unos metros, hasta donde Bell había dejado su mochila, lugar donde guardaba las pociones de mente y la comida que le pidió el día anterior que trajera, cogiendo un par de ellas y la cajita donde guardaba Bell su almuerzo

-Tómatelas- Violet le entrego las pociones, y Bell procedió a consumirlas, notando así como su dolor de cabeza, causado por el estrés mental de estar horas forzando su mente para mantener la concentración, desaparecía

Finalmente, el cuerpo de Bell se recuperó, aunque aún persistía cierto dolor sordo y tensión en él, pero ahora podía moverse sin problemas

-Come y descansa un poco, Bell- Dijo Violet, sentándose a su lado y entregándole su bento -Aún te queda la sesión de la tarde, debes recuperar fuerzas-

La Leyenda del PretorianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora