Bell, con sus ropas casuales, es decir, su camisa y pantalones negros y su gabardina café, caminaba entre las calles de Orario, bien avanzada ya la mañana.
Calmado y más relajado desde su conversación con Airmid, el joven había conseguido dormir algo, aunque despertó pronto, y había pasado parte de la mañana desde el amanecer velando de Lili que, para regocijo y felicidad de Bell, Hestia y Syr, acabó despertando hace poco, algo desorientada y confusa, pero aparentemente en buen estado, lo cual solo alegró y alivió aún más a su Familia. Hestia y Syr, entre lágrimas, se acabaron lanzando sobre ella, abrazándola entre lágrimas y dando gracias por qué estuviera bien.
La joven pallum, con voz aún débil tras despertar y con un ligero mareo y dolor de cabeza, preguntó que e la lo que había pasado, comenzando a angustiarse al recordar poco a poco los sucesos del Calabozo y la aparición del Akantor. No obstante, se relajó al ver a su lado a Bell, aparentemente ileso, y que este le asegurara que Cecilly estaba bien y que el Akantor había sido derrotado. La pallum se alegro de oír eso, aunque no pudo evitar entristecerse al oir que varios aventureros habían resultado muertos por ese ataque.
Aún así, no preguntó cómo habían logrado derrotar al monstruo, simplemente llegó a la conclusión de que Bell lo había derrotado. Y al estar inconsciente en ese momento, no fue testigo del acceso de ira de Bell, ni ellos quisieron contárselo para así no preocuparla, aunque recordó que los brazos de Bell habían resultado gravemente heridos al rñcontwber el mar de llamas producido por el monstruo con su escudo arcano, pero Bell le mostró que estaba completamente curado, contándole que fue la magia sanadora de Airmid lo que sanó sus heridas.
Viendo que estaba despierta, Bell aprovechó para disculparse con ella, ya que aún sentía que era su culpa que ella hubiera acabado así, pero esta le aseguro que no le culpaba de nada, que no era culpa suya, y que solo podía alegrarse que estuviera bien y agradecerle por nuevamente haberse arriesgado por protegerla, lo cual hizo que el joven, emocionado y al borde de las lágrimas, estrechara a su linda amiga y soporte entre sus brazos, con cuidado de no hacerle daño.
En ese instante, Airmid, acompañada de su diosa, Brigid, se pasaron, para comprobar su estado, y ambas aseguraron, tras verla, que estaba perfectamente, sin rastro alguno de secuelas o lesiones internas, para mayor alivio de Bell, Hestia y Syr. La sanadora y su diosa, no obstante, le dijeron que se quedara allí al menos hasta bien entrada la tarde, para asegurarse que no tuviera una recaída de su estado o volviera a sentirse mal, y entonces, si todo iba bien, podrían dejar el hospicio y volver al fin a su hogar.
Tras esto, Syr tenía que marcharse ya al trabajo, más relajada ya sabiendo que Lili estaba bien, por lo que Hestia le dijo a Bell que la acompañara, y aprovechara para pasarse por la casa y así poder darse un baño y cambiarse de ropa, cosa que haría igualmente Sur, acompañando a Bell a casa para bañarse. Bell en un principio quiso negarse, no queriendo dejar a Lili sola, pero Hestia le aseguró que ella se quedaría con la pallum en todo momento, así que el albino acabó aceptando, más relajado en verdad sabiendo que Lili ya estaba mucho mejor.
De esa forma, ambos, Bell y Syr, se despidieron y partieron del hospicio hacia las calles de Dédalo, llegando a su hogar, donde Syr se bañó, mientras Bell la esperaba, decidiendo acompañarla antes al local de Mía y volver a la iglesia después, para que así Syr no llegara tarde a su puesto de trabajo.
Bell acabó llegando junto a Syr al local de Mía, donde fue recibido por unas preocupadas Mía y el resto de chicas de la Anfitriona de la Fertilidad, enteradas de lo que había ocurrido, y preguntándole como estaba Lili, aliviándolas al decirle que se encontraba perfectamente y que saldría hoy mismo antes del atardecer.
Mía y las demás le propusieron a Bell que pasara adentro y desayunara algo, aunque Bell, a pesar de que les agradeció la invitación, se negó, argumentando que debía pasarse por su hogar y que tenía cosas que hacer. Aunque llevaba sin comer desde ayer, su estómago se había cerrado tras todo lo ocurrido ayer, y no tenía apetito.
ESTÁS LEYENDO
La Leyenda del Pretoriano
FanfictionBell es un habilidoso joven de 15 años que viaja a Orario para cumplir su sueño de ser un héroe. Allí, tras vagar por la ciudad sin ser aceptado por no ninguna familia, es acogido por la diosa Hestia. Desde ese momento comenzará la historia del mayo...
