Capítulo 32

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-¿¡Naniiiiiii!?- Desde el interior de la vieja iglesia que servía como sede la Familia Hestia, se pudo escuchar a primera hora de la mañana las voces de unas sorprendidas Hestia y Lili, que observaban atónitas frente a ellas a una sonriente Syr, ambas con los ojos abiertos como platos y la mandíbula hasta el suelo.

-...¿Puedes repetirlo de nuevo, Syr-san?...- Bell, aunque más calmada que su diosa y compañera, tampoco daba crédito a lo oído de boca de la camarera, sentada frente a ellos en el sofá del sótano de la iglesia

-Como ya os he dicho, Bell-kun, quisiera unirme a la Familia Hestia- Dijo Syr, provocando nuevamente la sorpresa de la diosa del hogar y sus dos hijos

La mañana había empezado como siempre, con Bell entrenando desde el amanecer mientras Hestia y Lili se levantaban, preparando el desayuno para los tres. Después de esto, los tres estaban a punto de partir a sus respectivos destinos, es decir, Bell y Lili al Calabozo y Hestia a su lugar de trabajo, cuando Syr apareció en el lugar, aparentemente deseando hablar con ellos de un asunto particular, para duda de la Familia Hestia.

Tras saludarla e invitarla amablemente al sótano donde residían, y que la chica rechazara amablemente el té que le ofrecieron, la chica tomó asiento frente a ellos, y tras preguntarle qué la había traído allí, Syr les soltó aquella noticia, dejando impactados a la Familia Hestia.

-¿Entonces quieres unirte a mi Familia?- La chica asintió a la pregunta de la aún perpleja Hestia -¿Por qué?-

-Bueno, lo he estado pensando de acá a un tiempo- Afirmó Syr con expresión tranquila. Había estado dándole muchas vueltas al asunto, y finalmente se había decidido hace poco -Realmente nunca he estado en una Familia, quiero decir, Freya-sama me crió a mí y a mi hermana en su hogar, pero nunca tuve la intención de hacerme aventurera- Hestia asintió, pues Bell les había contado sobre la hermana de Syr y su pertenencia a la Familia Freya

-Entonces, ¿por qué quieres unirte a una Familia?- Preguntó Lili

-Sinceramente, desde que os he conocido, realmente he llegado a apreciaros, y os habéis vuelto personas muy cercanas e importantes para mí- La camarera llevó su mano a su pecho -Con vosotros, siento la misma sensación de estar en familia que con Mía y las chicas o mi hermana, así que me gustaría volverme aún más cercana a vosotros-

-Además de poder estar más cerca de Bell-kun- Se dijo en su mente, pues no se atrevía a decir eso en voz alta, presa de la vergüenza. Podía robarle un beso en secreto al chico, pero para ella afirmar eso era demasiado. Aunque no era mentira que también quería volverse aún más cercana con Hestia y Lili, a las que adoraba y consideraba sus amigas...

-Se que no puedo aportar mucho a la Familia, ya que no soy luchadora no maga, por lo que no puedo ser de utilidad en el Calabozo, pero realmente desearía unirme a vuestra Familia, Hestia-chan- La chica se inclinó frente a ellos -Además, estoy dispuesta a aportar mi granito de arena para ayudar a los niños de María y conseguir el dinero para tener una casa mejor para nuestra sede y así, reunir a Bell-kun con su Familia-

-Syr-san...- Dijo Bell en voz baja, conmovido por las palabras de la camarera, al igual que Lili a su lado. La chica estaba dispuesta a esforzarse por ayudar a Bell y a esos niños. No podía sentir más que gratitud hacia ella

-Por ello, os pido de corazón que me permitais entrar en vuestra Familia. No puedo ser de utilidad en combate, pero os prometo que...-

-Levanta la cabeza, Syr-chan, no tienes que inclinarte ante mi, amiga mía- Dijo Hestia, con una sonrisa y mirada maternal, mientas Syr levantaba su mirada tímidamente. No captó ninguna mentira provenir de ella: Toda palabra y sentimiento eran puros y sinceros -Para mi no supone ningún problema que no seas luchadora o no vayas a ir al Calabozo, para mí eso es lo de menos- No todas las Familias se dedicaban al combate; un ejemplo claro eran los hijos de Hephesto, Deméter o Aphrodita, entre otros, que se dedicaban a otras tareas y profesiones, ni todos los hijos de las Familias que si acudían al Calabozo eran combatientes -El único requisito que pido es que mis niños sean personas amables, sinceras y de buen corazón, y tú cumples a rajatabla ese requisito, Syr-chan-

La Leyenda del PretorianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora