Capítulo 34

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Entre las transitadas calles del centro de Orario, se podía ver a dos jóvenes caminar entre el gentío, un joven chico de cabello blanco y ojos rojos, con ropajes negros y dos espadas al hombro, y una hermosa chica de cabellos y ojos dorados, con ropajes blancos y un estoque al costado.

Estos dos chicos eran nada más y nada menos que Bell Cranel y Aiz Wallenstein, el capitán de la Familia Hestia y una de las hijas de Loki respectivamente. Los dos venían de una larga mañana de estar luchando juntos como práctica, prácticamente desde antes incluso que amaneciera.

Habían aprovechado que tenían la mañana libre para practicar durante horas. Ese día, Lili iba a estar toda la mañana ayudando al viejo que regentaba la vieja posada, el antiguo hogar de la pallum, así que se reunirían a la hora del almuerzo para ir al Calabozo. De esa forma, Bell aprovechó para estar toda la mañana practicando con la pelidorada.

Tras estar horas luchando sin parar, decidieron dejarlo por hoy, ya que ambos estaban cansados y tenían cosas que hacer. Y ya que era casi la hora de comer, Bell decidió proponerle a Aiz el ir a comer algo juntos, cosa a lo que la joven no dijo que no, sobre todo cuando su estómago gruñó hambriento, para su vergüenza y risa del peliblanco.

De ese modo, los dos abandonaron la vieja sección de la antigua muralla y se dirigieron hacia el centro de la ciudad. Durante el camino intercambiaron pocas palabras, ya que se veía que Aiz no era muy habladora, sumiendolos a ambos en un silencio en realidad para nada incómodo, sino relajante y agradable.

También, durante ese trayecto recibieron alguna que otra mirada curiosa de civiles y algunos aventureros. Se había corrido la voz de que Bell al parecer había sido visto con algunas hijas de la Familia Loki, y verlo caminando junto a Aiz confirmaba ese rumor, para envidia de muchos. Aunque, el ver sus equipamientos de combate cubiertos de polvo y ligeramente maltrechos les hacía pensar que ambos venían del Calabozo, cosa tampoco tan extraña. Si era cierto que White Tiger era amigo de algunas chicas de la Familia Loki, no sería tan descabellado que la propia Princesa de la Espada lo hubiera invitado con ella a cazar monstruos, más aún teniendo en cuenta la fuerza del peliblanco.

Ignorando las miradas y murmullos de la gente, Bell y Aiz llegaron a una de las calles principales del Mercado Central, especializado en puestos de comida. Como ambos tenían cosas que hacer después, no tenían tiempo para visitar la Anfitriona de la Fertilidad u otros restaurantes, así que optaron por tomar un almuerzo rápido.

-¿Que es lo que te apetece, Aiz-san? No te preocupes, pide lo que quieras, yo invito- Dijo Bell con una sonrisa amistosa, mientras recorrían juntos los distintos puestos del lugar

La chica asintió, oteando el lugar hasta que, hasta su nariz, llegó un conocido y delicioso aroma que encandiló a la joven, reconociendo ese delicioso plato

-Jagamarukun- Dijo simplemente Aiz, con un brillo en sus ojos como única prueba de su emoción

-Oh, ¿te gusta el jagamarukun? A mi también me encanta, es una de mis comidas favoritas desde que la probé por primera vez al llegar a Orario- Aiz asintió, esta vez con intensidad, cuya emoción aumentó al saber que Bell compartía su gusto por su comida favorita -Ok, pues si eso es lo que quieres, vamos  a comer unas buenas croquetas-

Ambos jóvenes, guiados por el delicioso olor, fueron hasta el origen de este, un pequeño puesto algo alejado del resto, donde aguardaba una cola larga de clientes. No en vano, las croquetas de papa eran uno de los alimentos estrella de la ciudad.

Bell y Aiz aguardaron su turno pacientemente, hasta que finalmente les tocó a ellos, siendo atendidos por una persona que causó el asombro de Bell al reconocerla

La Leyenda del PretorianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora