Capítulo 8

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— ¿Hay algo más que pueda hacer por usted? ¿Quisiera tener un poco de té?

La lluvia en el exterior era como si cada gota bailara entre la intensa brisa que arañaba la ventana y cantara en un murmullo lleno de armonía. Las hojas de los árboles se mecían, el cielo oscuro se iluminaba y brillaba en patrones de luz y a él le gustaba mucho, era emocionante y al mismo tiempo tranquilo, relajante, fresco, como si hubiera en ese caos una belleza que no podía explicar, una que emulaba las emociones confusas en su pecho.

— ¿Señor?

— No, estoy bien — Tsukishima emitió un suspiro muy suave y retiró la mirada de la ventana, se humedecía los labios, una mano sobre su pecho, dónde el corazón que debería ser tranquilo latía en emociones nuevas y extrañas — Gracias por ayudarnos antes.

— Es mi trabajo — el joven empleado asintió y sonrió, las comisuras de sus ojos estrechándose — Parecía que no estaba pasando un buen momento.

Tsukishima asintió una vez más en un suspiro — Si, la lluvia y...— miró otra vez a la ventana, ese pequeño aguacero ya no era para nada pequeño ahora y habría sido muy malo si se quedaban ahí, tuvieron suerte, sin embargo no sabía si estaba feliz por eso — Gracias otra vez por ayudarnos.

El muchacho volvió a sonreír, debía ser muy entregado a su trabajo si parecía tan feliz por un agradecimiento o quizá pocas personas se preocupaban por ser corteses, especialmente cuando se enfrentaban a un Beta, no era como que no lo hubiera visto antes.

— ¿La persona que estaba conmigo antes se encuentra bien? No creo que tuviera otro cambio de ropa.

— Alguien más se está ocupando de él en otra habitación, todo está bien ahora.

¿Si? No era como que estuviera preocupado ni nada, no sabía porque esta persona actuaba como si tratara de reconfortarlo. Un aguacero normal no era exactamente un evento muy aterrador, no necesitaba que lo conciliaran, tampoco tenían que prestarle tanta atención.

— Bien, entonces voy a dejar que sigas con tus asuntos.

— ¿Está bien solo?

— Si...— parpadeó ¿Por qué no habría de estarlo? Una pregunta extraña viniendo de la persona extraña que se mantuvo como una estatua frente a la puerta — Puedo estar por mi cuenta a partir de ahora, gracias.

— Oh, bien.

Esa persona se acarició el dorso de una mano, tal vez fue un reflejo. Antes tomó al gatito y parecía que este lo rasguñó terriblemente. La marca todavía parecía fresca y sangraba un poco por lo que parecía haber sido muy en serio para ese pequeño animalito. Se veía doloroso a comparación con el pequeño roce que Kuroo recibió, haberse mojado y haber sido llevado a manos extrañas quizá lo hizo volverse más agresivo. Ya no podía fingir que no lo había visto y sentir que no estaba un poco obligado a ser agradecido.

— Puedes...— buscó en su bolsillo y encontró un pañuelo, decidió entregarlo al chico — Esa herida se ve mal...úsalo para parar la hemorragia, no hace falta que lo devuelvas.

— Oh, gracias.

Tsukishima asintió, ahora ya podía irse. No necesitaba que se lo dijera ¿Verdad? Sin embargo no sabía la razón por la que esta persona aún sonreía y lo miraba sin moverse ¿Ahora qué? ¿Quería que le diera alguna clase de propina? Esta persona no tenía el aspecto de alguien codicioso, fue muy agradable todo el tiempo y nada le pareció premeditado, pero ese par de ojos seguía sobre él y, de alguna manera se estaba volviendo muy incómodo que no quisiera moverse aun cuando se lo había pedido antes ¿Que le pasaba?

Be Mine, Dear  [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora