Capítulo 60

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Afuera el cielo era muy oscuro y deprimente, las nubes eran tan espesas que no era capaz de ver siquiera el más mínimo haz de luz. Gris, cada vez más profundo, tanto que Bokuto sintió frialdad en su piel a pesar de que dentro la temperatura era muy cómoda y agradable.

— Aquí tengo, uhm...— empujó un tazón, trozos de carne tan pequeños como el bocado de un bebé sobre una cama de una ensalada que probablemente había sido volcada sin revolver apropiadamente — Lo piqué para ti ¿Por qué no comes un poco?

Kuroo miró la comida sobre la mesa de centro, el televisor resonaba en la habitación, risas y aplausos, una algarabía que no llegaba a él — ¿Por qué todavía sigues aquí?

— ¿Por qué? ¿No es una pregunta muy tonta? — Bokuto se sentó sobre el suelo, frente a la mesa de centro y volvió a empujar el plato en dirección al moreno — Es apoyo moral...no sé qué clase de amigo se desaparecería en momentos tan graves como este; te voy a cuidar y alimentar hasta que te sientas mejor — señaló la comida, agitó la barbilla, lo instaba a comer.

Kuroo suspiró con cansancio, le dolía la cabeza por lo que se masajeó las sienes. No había dormido anoche y su piel apestaba como si sus poros vomitaran alcohol. No estaba de humor, este chico tonto lo sabía, pero seguía revoloteando al rededor como si compartir el mismo espacio que él no le fuera incómodo.

— ¿Sabes? Los Omega se vuelven más temperamentales cuando esperan bebés; mis hermanas se estresaban todo el tiempo...es una cosa hormonal; tal vez Tsukishima extrañaba mucho su casa ¿No es así? — dijo — Y...ya sabes, tiene ese carácter, así que debió enojarse mucho porque no lo dejaste ir; debe haber pensado que estabas tratando de controlarlo, a los Omega modernos no les gusta eso, pero si te disculpas bien y...

— Dijo que no me quiere.

Bokuto echó el cuerpo hacia atrás y vaciló, sus labios agitándose frenéticamente — Porque lo hiciste enojar y cuando se enojan las personas siempre dicen...

— Y se fue.

Bokuto apretó los labios, Tsukishima tenía un temperamento un poquito extraño de todos modos ¿No? Era como muy orgulloso y un poquito, quizá bastante, arrogante. Obviamente no iba a ser como los demás cuando se enojaba y se lo había explicado a Kuroo antes también ¿Verdad? Los Omega modernos eran muy diferentes, ya no podían ser tratados como en el pasado, no añoraban a un Alfa cómo si fuera su príncipe azul.

¿No sé lo había explicado? ¿No le había dado tantos consejos tan buenos? Tsukishima claramente estaba en un nivel muy diferente de los demás, de pequeño le pegaba a otros niños, pero todos corrían siempre encantados hacia él al día siguiente y le daban obsequios. La mayoría lloraría si él no les prestaba atención. Creció con adoración a dónde quiera que fuera, por lo que le había advertido a Kuroo que tuviera más cuidado, que fuera más duro o se cansaría eventualmente ¿Por qué no lo escuchó antes? ¿No le advirtió que esto pasaría? ¿No sé lo repitió hasta el cansancio?

No eran patrañas, tenía razón ¿No? Sucedió tal y como se lo dijo, sin embargo Bokuto ni siquiera pensó en la idea de regodearse. Para él también era difícil de creer que hubiera sucedido llegado a este punto, esos dos se veían muy felices y ahora...ahora era un tipo deprimente y un Omega bonito que ya no estaba.

— ¿No comes? — señaló el plato con timidez — Te lo hice yo.

— ¿Todavía no te vas? Tengo cosas que hacer y no puedo atenderte más — se levantó.

Be Mine, Dear  [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora