Capítulo 7

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Un jardín de rosas era un destino lo suficientemente hermoso e idílico para ser llamado romántico. La vista era vibrante y llena de color, parecía que brillaba bajo la luz del sol, como si cada uno de sus pétalos fueran joyas hermosas, llenas de vida, desprendían un aroma increíble y suave cada vez que la coqueta brisa bailaba entre el silencio tranquilo que parecía apartado del mundo. Era increíble ¿A quién podría habérsele ocurrido este lugar como el destino de su próxima reunión? ¿Su siempre ocupada hermana de verdad tenía tiempo para preocuparse por esto? ¿Era así de romántica?

Kuroo lo encontró difícil de creer viniendo de una persona que, aunque parecía elegante y digna, siempre fue un poquito ruda y poco detallista. No sabía que su vida amorosa le preocupara tanto ya que nunca preguntó o se interesó al respecto por más de veinte años, sin embargo la situación en la que se encontraba en este momento hablaba ya por sí misma y tenía que lidiar con esto ya fuera que lo quisiera o no ahora que terminó enredado y que, quizá, se transformó en el capricho de ese pequeño niño mimado.

— Estoy bien por mi cuenta a partir de aquí — suspiró el moreno, con una mezcla de desgana y emociones a las que no quería prestar atención — Puedes, no...dame un momento para tomar aire fresco y vuelve más tarde.

La persona que lo había acompañado todo el camino hasta aquí asintió y se inclinó en silencio antes de retirarse. Tenía entendido que Tsukishima ya estaba aquí, sin embargo Kuroo no sintió que estuviera listo para enfrentarlo en este momento. Era un alfa, la criatura que todos alababan como la más fuerte y dura, ese que se decía que estaba en la cima de la cadena alimenticia y que estaba destinado a dominarlo todo, a todos, sin embargo no sabía que pasaba que, últimamente, su mente se aturdía y todas sus defensas se caían frente a un Omega tan delgado y bonito, un solo Omega ¿Era tan débil a la belleza? ¿Él que jamás cedió al encanto de nadie y fue capaz de mantenerse soltero y lejano a todo deseo carnal?

Ni siquiera era la primera vez, no era el primer Omega que se cruzaba en su camino. Siempre estuvo orgulloso de decir que no cedió ni a su encanto y a la locura de su instinto, ni una sola vez incluso en los momentos más difíciles o en medio de cualquier trampa que pudiera haber caído sobre él, así que esto, esa persona, antes y ahora, no tenía sentido. Era muy raro, lo volvía raro y no podía permitir que siguiera haciéndole esto, ya no más, no de nuevo.

— Vamos a hacerlo bien esta vez — se palmeó las mejillas con las manos y trató de llenarse con sus propias palabras a medida que avanzaba una vez más entre ese vibrante camino de rosas — No es bonito, no es tan bonito...no es bonito, no es tan bonito, no...— lo repitió con todo su corazón.

Tsukishima era solo un ser humano más de todos modos. Antes debió haberse confundido o algo así, un Omega al final de cuentas era un ser que podría hacerlo reaccionar y él no estaba preparado para recibir el impacto. Pocas veces podía ver personas tan bonitas, pero la belleza también empezaba a perder encanto y se volvía aburrida una vez una persona se acostumbraba. Esta era la tercera vez, no podría ser posible que volviera a ser tan torpe como la última vez, Kuroo tenía esa confianza en el corazón.

Era la misma que dibujó una sonrisa pretenciosa y fría en su rostro, la misma que lo instó a avanzar valientemente a través de las rosas hacía un claro lleno de una agradable luz cálida y también fue la misma que se cayó a pedazos tan pronto como los ojos marrón dorado del chico acurrucado en cuclillas alcanzaron los suyos y fue capaz de apreciar una figura que brillaba como toda la luz del mundo.

Be Mine, Dear  [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora