Capítulo 46

230 27 29
                                        

>3< Actualización >3<

.

.

***************

¿Qué hora era? Kuroo, que se encontraba recostado bocabajo en la cama trató de adivinarlo basado en la única pequeña luz que se filtraba a través de las cortinas, pero no fue capaz de llegar a una conclusión exacta ¿Se había movido? Le dio la impresión de que estaba un poco más lejos antes, aunque tampoco estaba tan seguro, se había vuelto muy difícil de adivinar desde que Kei cambió las cortinas por unas más gruesas y pesadas porque no quería que el sol lo hiciera levantarse temprano ¿Que debería hacer? Estaba muy cómodo y la verdad era que no quería pensar en eso de todos modos, todo su corazón estaba sobre la figura durmiente del chico rubio recostado a su lado.

Sonrió, una expresión aún perezosa y somnolienta que no era capaz de ocultar la ternura en su mirada. Se volteó de costado con cuidado, no quería molestarlo porque estaba más hermoso esta mañana, sin embargo también tenía ganas de meterse con él. Le acarició la mejilla y esas pestañas tan lindas temblaron, le tocó los labios y un suspiro pequeñito se filtró otra vez. Quería besarlo.

— Kei...— susurró.

Estaba durmiendo muy profundamente hoy, acurrucado con cuidado y con una expresión apacible y hermosa ¿Estaba cómodo? Esperaba que estuviera feliz y que nunca quisiera irse de su lado, que pensara en él como su hogar ¿Estaba haciendo un buen trabajo? Kuroo quería creer que sí, pero su corazón era muy codicioso y no importaba lo que lograra seguía queriendo más y más.

— ¿Te vas a enojar si lo descubres?

Retiró un poco la manta, hacia un poco de frío esta mañana por lo que no pasó mucho tiempo antes de Kei se encogiera y arrugara la nariz. Estaba incómodo, era muy sensible al frío y Kuroo había descubierto recientemente que él buscaría inconscientemente una fuente de calor para mitigar su incomodidad, su calor, pegándose tiernamente a su cuerpo y el corazón del moreno se derretiría de tal manera que no dudaría en dejar su posición habitual y sostenerlo entre sus brazos para que fuera feliz otra vez.

Porque quería tenerlo tan cerca, percibir su aroma y calor, ver esa carita tan tranquila y preciosa, darse cuenta de que estaba a su lado, de que aquí podía ser tan honesto y libre, era maravilloso.

— La quitaste.

Sin embargo Kei ya sospechaba un poco que estaba siendo travieso con él.

— Hoy es más frío de lo normal — le besó la cabeza y apretó la cintura — Tiendes a moverte mucho ¿Sabes? Es normal que se resbale un poco sin que lo notes.

— Mi hermano nunca se quejó, no te creo.

— Tu hermano te adora, no hay razón para que quiera quejarse.

El rubio agitó las pestañas y parpadeó esos ojitos somnolientos y vacilantes, asintió — No me dijiste antes ¿Por qué? Debe haber sido molesto.

— Porque...— sonrió, apretó la cintura del rubio y lo besó un poquito porque tenía miedo de hacer algo demasiado atrevido tan pronto — Es lo mismo, no hay razón por la que quiera quejarme...eres muy lindo.

— Ah...— el rubio apretó y se humedeció los la labios, tan tímido y bonito, era muy fascinante verlo bajar así la guardia cuando aún no estaba lucido. Era dulce, tímido y se sonrojaba tan honestamente que a Kuroo le daban más y más ganas de meterse con él — ¿Qué hora es?

— No tengo idea — Kuroo se rió entre dientes, alguien había cambiado las cortinas después de todo, había cambiado muchas cosas dentro del departamento desde que se quedaba más a menudo. Incluso había invitado a su amigo de la infancia a tomar el té una vez y el moreno estaba encantado de verlo actuar tan descaradamente como el anfitrión de la casa — ¿Te dio hambre? Antes escuché la puerta, la empleada ya debe haber hecho el desayuno.

Be Mine, Dear  [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora