Capítulo 27

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Había algo que parecía más o menos una oruga muy grande sobre la cama, envuelto en mantas como un muy suave capullo. A penas se movía, como si pareciera que había decidido dejar atrás el paso del tiempo y congelarse solo ahí, como un objeto inanimado, como algo que estaba y no al mismo tiempo, desde hace tanto que el corazón de Akiteru estaba profundamente arrepentido e inquieto, que dolía y no sabía qué hacer con todos sus remordimientos y culpas.

— Cariño, bebé...— habló muy suavemente y caminó con pasos pequeños alrededor de la cama, no quería molestarlo, tampoco quería seguir atormentándolo con sus imposiciones porque sabía que Kei estaba enojado, pero le dolía el corazón si lo ignoraba así — Hey, pequeñito...— le tocó la cabeza por encima de la manta — Sé que estás enojado y que ayer no fue un buen día para ti, pero ¿Qué tal hablar un poco? Me parece que las cosas se salieron un poco de control, así que tal vez deberíamos sentarnos y hablar ¿Qué dices? Yo también reconozco que me extralimité ¿Sabes?

Acarició, nadie se estaba moviendo, pero al menos podía sentir el delicado calor del chico entre las mantas. Era bueno y malo. Le dolía que no le estuviera hablando más.

— Oye, sé que reaccioné mal y que te dije algunas cosas desagradables...creo que es verdad que debería escucharte un poco más, ya no eres un niño pequeño y no debería ordenarte sin preguntar, así que...— lo miró con pena — Ya háblame ¿Si? Me duele cuando me ignoras así ¿Por favor? ¿Si? ¿Hablamos?

Todavía ¿No? El corazón de Akiteru se apretó y agitó rápidamente al pequeño movimiento del chico entre las mantas ¿Era una señal? ¿Estaba dispuesto? Tal vez solo quería ir al baño, pero...

— ¿Crees que vas a conseguir algo hablándome como un niño?

Murmuró el rubio, su carita blanca y pura apareció entre las mantas, sonrojada, quizá porque le había dado calor. Akiteru sonrió, sabía que no habría nada bueno en tratarlo como un niño, aunque siempre fue el bebé de la familia, pero la actitud de su siempre indiferente hermano estaba siendo muy poco convencional. Un poquito adorable, había pasado mucho desde que había sido así.

Por supuesto no era tan tonto como para admitir que alguien aquí estaba haciendo un berrinche. Aunque fuera obvio.

— Nunca ha sido mi intensión tratarte como tal y entiendo que he sido muy desconsiderado e injusto contigo al pensar que podía decidir por ti...sin siquiera pedir tu opinión o considerar tus sentimientos, lo lamento, Kei, te juro que no lo haré otra vez.

— Dijiste que iba a irme hoy.

— No, no, antes te hice una promesa y no es justo para ti que la rompa así — dijo él — Vinimos juntos, así que vamos a volver juntos ¿Si? Lo pensé mejor durante la noche y tienes razón, no puedo ser injusto contigo.

— ¿Así que no voy a volver a casa hoy?

Akiteru asintió y sonrió con amargura, era por ese chico ¿Verdad? Lo sabía, a Kei le gustaba tanto que no podía estar tranquilo si no lo confirmaba. Realmente debía gustarle mucho ¿Cómo no podría verlo a estas alturas? — No, no tienes que volver, así que anímate ¿Si? Y vamos a desayunar con nuestro tío.

¿No? Kei se mordió el interior de la mejilla y miró a su hermano con resentimiento, sin responder, se le apretó el estómago y se lamentó un poco ¿Esto de verdad estaba pasando? ¿De verdad no lo haría? ¿No tenía que volver? ¿Por qué ya no? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? No podía hacerle esto, Akiteru no podía hacerle esto. Tenía que volver, tenía que irse, se tenía que ir de este hotel tan pronto como le fuera posible ¿Por qué nada estaba yendo como quería? ¿Por qué? ¿Qué le pasa a su hermano?

Be Mine, Dear  [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora