Capítulo 40

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Tsukishima murmuró un ligero sonido apagado, una mirada medio interesada y medio aburrida sobre el libro en sus manos, dedos que jugaban con el increíblemente suave pelaje dorado del gato gordito sobre su regazo. Se agitaban ligeramente sus pies, sus dedos contrayéndose y la luz de la tarde cayendo sobre su cuerpo a través del pulcro ventanal a su espalda. Proyectaba sombras largas y delicadas sobre sus pestañas, pintándolas de un tenue rojo tan conmovedor como un suspiro.

— Mirándote desde este ángulo, pareces una de esas esculturas famosas o...no lo sé, tal vez una especie de ángel.

— ¿Yo? — Tsukishima alzó la mirada y la posó sobre el hombre moreno parado en medio del pasillo. El gato en su regazo agitó las orejas y lo miró también solo para volver a acurrucarse un segundo después — Tienes que estar bromeando.

— Estoy seguro de que eres consciente de tu propia belleza.

— Bueno, sí, supongo...no me gusta fingir que no lo sé, pero...— el rubio cerró el libro en su mano. Pensaba que admitirlo podría parecer demasiado pretencioso. Aunque lo que otros pensaran no le importaba tampoco...los desconocidos al menos — No es tan importante, las cosas buenas también se desgastan hasta volverse feas.

— Pero tú no eres una cosa, Tsukishima.

— Es lo mismo — el rubio puso los ojos en blanco y negó con la cabeza para dejar el tema donde estaba ya que no quería que el otro descubriera que no conocía mucho sobre modestia — ¿Te sientes mejor ahora? ¿Te lastimaste en algún lado? El tobillo, la rodilla o...

El chico, Akaashi esbozó una sonrisa amarga y llena de vergüenza — Me siento más fresco ahora...estoy más despierto, no creo que vuelva a confundirme y tropezarme otra vez...fue un evento vergonzoso, lo lamento. Estaba muy distraído.

— Oh, no...debes estar muy cansado. Debes estar sobrecargado y estresado, Kuroo dijo...hay una habitación abajo, puedes descansar ahí si no quieres estar lejos del taller y...— Tsukishima trató de erguirse, el gato despertó y lo miró, sin embargo se limitó a agitar la cabeza con impaciencia sobre su regazo cómo si tratara de clamar su atención.

— Parece que le gustas mucho — se rió el moreno. Se acercaba a ellos, tomó al animalito entre sus brazos y lo acarició hasta que este dejó de luchar y emitió un ronroneo gentil — Escuché de Kuroo que lo recogieron juntos, no sé porque siento que se hace más grande cada vez que lo veo.

— ¿Te habló sobre eso?

El moreno le regaló una sonrisa divertida — Solo le hice una pregunta casual la primera vez que vi a este gatito, hasta ese momento no sabía que podía hablar tanto en tan poco tiempo...solo estaba tratando de tomar un baño, quería darme prisa porque estaba retrasado en mi horario, pero ese chico me hizo sentarme y escuchar una historia que no le pedí que me contara en absoluto...y ni siquiera me escuchó cuando le dije que tenía que bajar a trabajar.

— Oh ¿Te contó todo? ¿Te dijo también sobre...? — Tsukishima sonrió con vergüenza y sus pestañas cayeron ¿Le habló también sobre el beso? Tenía emociones complicadas en el corazón.

— ¿Sobre qué?

Ese día Kuroo lo besó, obviamente iba a estar emocionado. Ese chico estaba muy enamorado de él desde el principio, ya sabía, por supuesto que lo estaría y que tal vez querría celebrarlo. Era tan tonto. Tsukishima sonrió sin darse cuenta, así era como debería ser después de todo, porque él no favorecía a nadie jamás.

Be Mine, Dear  [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora