Capítulo 17

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La madre de la familia Tsukishima era una mujer tranquila y recatada, fue educada para ser una esposa y una madre por lo que sabía cómo ser paciente y gentil. Era muy amable, le gustaba la hora del té con sus amigas, ir de compras y al salón de belleza, bordar, tejer, hacer algunos postres de vez en cuando para todos, era hogareña, dulce con su familia y la mayoría del tiempo le gustaba mucho pensar en rosa, en romance y en lo lindo que sería que sus dos amados hijos se casaran pronto porque tenía muchas ganas de ser una linda abuela joven.

Kei y ella tenía una visión del mundo muy diferente, objetivos que contrastaban, sin embargo él nunca conoció a alguien tan linda, a alguien que fuera capaz de iluminar el mundo y llenar su corazón con una sonrisa. Tal vez porque, aunque a menudo lo arrastraba a todas esas actividades y quería que siguiera sus pasos, jamás lo forzó o lo hizo sentir que estaba decepcionada por no ser como ella, por no soñar con ser el Omega de un alfa y el encargado de cuidar la casa de su familia.

Ella lo amaba con todo el corazón, él la amaba de igual forma, lo mimaba todo el tiempo, así que no recordaba si alguna vez hubo un instante en el que sintiera que era infeliz o en el que hubiera pasado por ninguna dificultad. Tenía padres muy permisivos después de todo y una madre incapaz de enojarse por sus acciones, pensaba que no podría hacerlo nunca y, consciente o inconscientemente, esa confianza lo hizo un ser muy arrogante y tonto.

Tan tonto que no supo que esperar cuando ella lo miró tan ferozmente que no supo que decir o hacer más que subir las escaleras con sentimientos conflictivos en el pecho...porque escuchó algo increíble salir de esos labios.

— Déjame ver si entiendo esto ¿De acuerdo? — la otra persona detrás de la pantalla del móvil, Kuroo, se cubrió la boca con la mano y carraspeó. La expresión de su rostro parecía muy seria, sin embargo Tsukishima tendría que ser un tonto para no notar que se estaba riendo — ¿Te castigaron? ¿Estás castigado en tu habitación? Eso pasó ¿No?

El rubio apretó los dientes y asintió, entonces Kuroo, ese bastardo, carraspeó y agitó los hombros con más fuerza. Y, como si hubiera hecho un gran trabajo fingiendo que no era así, ese idiota desconsiderado, asintió con solemnidad, muy seriamente. Tsukishima incluso habría pensado que podía fingir que no lo sabía si sus labios no estuvieran temblando tan descaradamente. Lo odiaba tanto, en serio, tanto, tanto, tanto y él lamento mucho haber tenido que decírselo, lamentablemente no había otra manera si no podía ir a trabajar en unos días.

— ¿Qué pasó? ¿Dejaste tus verduras esta mañana? He notado que comes muchos dulces ¿Sabes? No puedo creer que tu familia no se preocupe por eso, pero no sabía que fuera tan estrictos...tu edad, bueno...

Volvió a agitar los hombros, como si Tsukishima no supiera ya que se estaba riendo. Este tipo idiota ¿Creía que no lo sabía? Era mucho más molesto que pretendiera que estaba tomando esto seriamente cuando sabía bien que era totalmente lo opuesto ¿Creía que no podía hacer nada para tomar represalias solo porque una tonta pantalla los estaba separando? ¿Creía que no estaba esperando que esto sucediera? ¿De verdad pensaba que podía solo ir y salir impune?

— Mi madre dijo que iba a llamar a tu familia, tal vez tengas problemas.

— ¿Mi...? ¿Eh? ¿Qué? — Kuroo parpadeó, ya no se estaba riendo. Sus labios ligeramente agrietados se humedecieron con la punta de su lengua, tenía una expresión muy tonta y confundida en el rostro. Le gustó, lo disfrutó — ¿Por qué lo...los va a llamar?

Be Mine, Dear  [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora