>3< Actualización >3<
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El cielo estaba muy despejado esta mañana, pocas veces era tan azul y brillante, era increíble y el sol, lo estaba dando todo ahí también, destellando cálidamente y bañando con su dulce luz al mundo entero. Era un dorado muy lleno de vida. Dorado. Si. De color dorado, como los ojos de Kei. Aunque que los ojos de su Kei eran mucho más bonitos y especiales, no había manera de que el sol siquiera pudiera igualar su belleza, pero lo estaba intentando al menos y Kuroo empezaba a sentir que lo estaba echando de menos, que lo añoraba con cada fibra de su ser.
¿Cuándo iba a volver? Extrañaba mucho su voz y lo cálida que era su manita, también su aroma. Se había vuelto mucho más dulce y tierno desde que estaba embarazado y Kei brillaba mucho más, se había vuelto tan hermoso, tan precioso, pero también tan delicado que no se sentía bien cuando no estaba al rededor. Quería cuidarlo, como su Alfa y como padre de su hijo, como su compañero para toda la vida y el hombre perdidamente enamorado que también era. Quería estar con él, quería verlo, quería abrasarlo, besarlo con locura y...
— ¿Le dijiste?
Kuroo, que había pasado quien sabe cuánto tiempo divagando como un loco mientras miraba a través de la ventana, tensó el cuerpo al susurro pesado del hombre que tomaba el té en la mesa frente a él, quien había golpeado esta ruidosamente sobre ese pequeño platito, y se sintió profundamente angustiado — Ah...sobre eso, yo...— apretó los labios, ojos dorados tan fríos que le dieron escalofríos, tenía unas pestañas increíblemente enormes, anteojos y un rostro increíblemente atractivo que se parecía demasiado al de su dulce y precioso Kei...pero que daba un poco de miedo — Eh...yo...eh...— carraspeó — Sobre ese asunto...bueno, es algo difícil de explicar y...
El rubio frente a él entrecerró los ojos, destacando algunas finas arrugas sobre este, su aroma era algo bastante curioso. Kuroo no quería darse cuenta, pero realmente le pareció tan frío como la menta, increíblemente frío, sin embargo no estaba tan cohibido como pensó, al menos no tanto como durante su primera reunión. Quizá porque ahora ya eran familia o porque realmente se parecía mucho a su Kei.
— No, señor...no le dije nada.
— ¿Estás diciendo la verdad? — el rubio frunció el ceño, por lo que Kuroo se apresuró a asentir con energía como respuesta a sus dudas, sin embargo su suegro aún parecía incómodo.
— No es un tema que pueda tocar a la ligera con él, señor — comenzó a hablar él, lentamente — No puedo simplemente ir y hablar sobre algo tan...tan difícil de digerir como lo que sucedió en nuestra boda o todas las razones detrás y...y, me gustaría ser muy honesto con usted, no es la clase de mundo en el que quisiera involucrarlo, yo...soy la pareja de su hijo y su familia, así que, como padre del bebé que espera y el responsable de su seguridad, no quiero que ni él o nuestro hijo tengan alguna clase de relación con algo tan...tan peligroso, espero que pueda considerar mi posición, señor.
Por supuesto eso no quería decir que estaría tratando de alejarlo de su familia, Kei los amaba, eran parte de su vida y quiénes lo hacían muy feliz, por lo que jamás le negaría el seguir viéndolos o evitaría que formaran parte de la vida de su futuro hijo, pero le gustaba más la idea de que el rubio siguiera creyendo que su padre era un hombre que trabajaba en bienes raíces, que solo se dedicaban a vender propiedades y nada más.
No quería que se preocupara, que sintiera miedo o que esa sonrisa se perdiera jamás, no quería que eso lo arrastrara. Kei merecía una vida normal, una vida dónde no tuviera que preocuparse por nada más que cosas triviales, por sonreír y hacer todo lo que su corazón desee.
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Be Mine, Dear [Omegaverse]
RomansaEsta es la historia de dos personas que trataron de pelear contra el destino y perdieron...y aun así decidieron que querían ganar.
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