Capítulo 41

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¿Todo estaba listo ya? El mismo supervisó que su maleta estuviera completamente hecha con ropa apropiada incluso para emergencias, por lo que no debería faltar nada más. Eran solo un par de días después de todo, sin embargo Tsukishima no pudo evitar quedarse pensativo en el pasillo, que quisiera dudar un poco más y eligiera echar un vistazo nuevamente a su habitación para hacer una pequeña evaluación.

— ¿Madre? — empujó la puerta y una mujer vestida de blanco lo saludó con una expresión pensativa — ¿Sucede algo? ¿Por qué estás en...?

— Bebé ¿Dónde está tu diario?

— ¿Mi...? — Kei se agitó ¿Qué dijo? Se confundió por un momento y no pudo pensar demasiado antes de que su madre volviera a hablar.

— Sí, he estado buscándolo desde esta mañana ¿Ya lo empacaste? Tienes que dárselo a tu Alfa ¿De acuerdo?

¿Qué? El rubio frunció el ceño. La rubia suspiró y lo miró con incredulidad.

— Te lo dije cuando eras pequeño ¿No te acuerdas? — ella lo miró con preocupación, se acercó a él, le tomó de la mano y lo invitó a sentarse a su lado junto a la cama — Un Omega tiene el deber de entregar todo de sí mismo a su Alfa, no deberían existir secretos para una pareja, él debe saberlo todo sobre ti y tu diario es un medio para que él te conozca...te has preparado para esto desde que eras pequeño, no deberías sentirte tímido.

No, pero, no tenía un diario.

O más o menos lo tenía. Era cierto que su madre le regaló uno cuando era pequeño y lo hacía escribir en el diligentemente para que se volviera un hábito, no sé olvidó, sin embargo no era exactamente lo que ella pensaba. Al principio solo enumeraba algunas de sus actividades diarias, nada especial, nunca tuvo quejas sobre nada porque su padre lo mimaba mucho, por lo que empezó a encontrarlo tedioso en algún punto. Por supuesto eso no quería decir que lo hubiera dejado de lado, solo...

Cuando era más grande su hermano tenía un amigo que venía a quedarse a veces. En ese entonces el pequeño Kei estaba empeñado en quedarse con Akiteru, quería toda su atención, quería que solo jugara a su lado y lo mimara y pensaba que él no debería prestar atención a nadie más, incluso tenía una cama dentro de su habitación, por lo que estuvo muy resentido cuando de pronto fue hecho a un lado por este nuevo personaje y, porque estaba muy resentido, por no tener la atención que quería tuvo que hacer sus propios planes. Sus listas eran muy detalladas, no sé quería olvidar de nada, ni siquiera de lo divertido que fue y de cómo ganó, sin embargo no quería que Kuroo viera algo como eso. No.

— ¿Lo guardaste?

— Si, lo tengo — asintió él. Vivía en un sitio donde nunca vería la luz del sol — Creo que todo está en orden, ya casi es la hora.

— Si, casi es la hora — ella suspiró, sus largas pestañas cayeron sobre sus manos entrelazadas con melancolía — Lo lamento, bebé, mamá no quiere entregarte todavía.

— Solo estoy yendo de visita.

— Todos sabemos lo que eso significa, cariño...sus padres fueron claros con nosotros, tu deberías saberlo mejor que cualquiera — le acunó el rostro con la mano — Pero todavía estoy preocupada, no te enseñé como debería y temo que puedas pasar dificultades en el futuro, tu temperamento es un poco...solo tienes que recordarlo ¿Si? Se amable y gentil, tu Alfa va a ser bueno contigo siempre que lo escuches, a los hombres les gusta cuando saben que dependes de ellos, así que presta atención a todo.

Be Mine, Dear  [Omegaverse]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora