Prólogo: Los chicos terminan en cuerpos separados por segunda vez.
Cuando llegaste a la puerta del departamento que compartías con los chicos, pudiste oír un murmullo desde el otro lado, como si hubieran varias personas discutiendo dentro.
La cosa es... que las voces que escuchabas, las conocías muy bien.
–Oh no... no otra vez... dios por favor no otra vez...–Te quejaste cerrando los ojos y dejando caer la cabeza hacia atrás.
–¡Oh Señora Grant! Que bueno que llega, su esposo trajo unos amigos a casa y no han parado de gritarse y discutir.–Te dijo su vecina que era algo mayor al bajarse del ascensor.–No he querido molestar porque uno de ellos parece ser bastante violento y no deja de decir groserías. Tuve que salir un rato para dejar de escucharlos.
–No se preocupe, Señora Olivia... yo hablaré con ellos. Disculpe las molestias.–Le dijiste con una pequeña sonrisa.
–Muchas gracias, hija. Ten una buena noche.–Te dijo antes de entrar en su departamento.
–Juro que si no es hoy, un día de estos te voy a matar, Jake Lockley.–Dijiste con los dientes apretados antes de abrir la puerta.
Una vez se abrió, los tres hombres dentro del departamento se quedaron callados y con los ojos muy abiertos ante la impresión.
Marc y Jake estaban los dos en cuerpos distintos en medio de la sala de estar del diminuto departamento, mientras que Steven estaba sentado en el sillón.
–¡Querida volviste!–Exclamó con una sonrisa, poniéndose de pie para acercarse y tomar tú bolsa y guiarte dentro para cerrar la puerta.–¿Cómo estuvo tu día?–Te preguntó mientras te ayudaba a quitarte la chaqueta.
–Mi dama, nosotros—. Se iba acercando a ti, pero levantaste tu dedo índice, y lo tomó como una señal para guardar silencio.
Juntó ambas manos y agachó la cabeza, quedándose quieto en su lugar.
–No quiero oír ni una sola palabra de ti.
–Al fin guardas silencio.–Se quejó rodando los ojos y cruzándose de brazos.
–De ti tampoco, Marc Spector. No quiero escuchar nada de nadie. Tengo una jaqueca horrible en estos momentos y nuestra vecina se acaba de quejar por sus peleas. Así que más les vale no decir NADA hasta que yo vuelva y hablemos los cuatro. ¿Comprenden?–Les dijiste molesta.
–Sí mi dama.–Dijo como si fuera un niño regañado.
Marc asintió y se quedó en silencio, agachando la cabeza.
–¿Corazón te gustaría que te prepare algo de comer para que puedas tomar una pastilla? ¿Quieres un té?–Te preguntó jugando con las mangas de su suéter.
–Sí por favor...–Soltaste un suspiro caminando hacia su habitación para tomar tú pijama y encerrarte en el baño.
Ninguno de los tres dijo una sola palabra en todo el tiempo que estuviste en el baño, ni tampoco cuando saliste y te comiste el sándwich y la taza de té que Steven te preparó.
Una vez terminaste, te sentaste en el sillón frente a Marc y Jake, y Steven se sentó a tu lado para estirarse en su costado y dejar su cabeza sobre tus piernas mientras la acaricabas.
–Muy bien. Ahora que ya comí y tomé algo para dolor, por favor, iluminenme con lo que pasó ésta vez para que se separaran y tengan un cuerpo distinto cada uno. Pero por favor, no griten.–Les dijiste con la voz más dulce y calmada que podías.
–Les dije que no gritaran o si no, los vecinos los escucharían.
–¿Por qué mejor no nos haces un favor y cierras el pibche hocico?–Le dijo viéndole mal.
–Vuelves a hablarle así a mi Steven com V de la tienda de regalos, Jake Lockley, y te juro que te va a tocar perder. Y tu ya sabes lo que vas a perder.–Le amenazaste haciendo que tragara un montón de saliva en su boca, mientras Marc se reía por lo bajo y Steven simplemente observaba desde donde estaba.–Ahora, hablen si de verdad valoran su vida.–Les dijiste cruzándote de brazos.
Marc y Jake compartieron una mirada preocupados y después volvieron a ti.
–En mi defensa, mi dama... ésta vez fue culpa de Marc.–Dijo apuntándole al otro que estaba a su lado.
–¡Porque tú dijiste que no pasaba nada si levantaba ese collar del suelo en la pirámide, idiota!–Exclamó molesto el otro.
–¿Y desde cuando es que sigues los consejos de Jake?–Murmuró Steven desde su posición en el sillón con su cabeza en tu regazo.
–Lo mismo me pregunto yo. ¿Por qué razón escucharías a Jake si apenas sabe qué día es mi cumpleaños?–Le preguntaste viéndole fijamente.
–¡Oiga no se pase, mi dama!–Se quejó frunciendo el ceño.
Tu le quedaste viendo con una ceja arqueada, y él desvío la mirada hacia otro lado.
–¿Cuánto tiempo van a estar así?–Les preguntaste pasando una mano por tus ojos.
Los tres se quedaron viendo, y Steven se enderezó para sentarse a tu lado de piernas cruzadas sobre el sillón, jugando con las mangas de su ropa, evitando verte.
Le dirigiste una mirada al hombre junto a ti, y luego a los otros dos que Marc veía hacia sus manos y Jake se había cruzado de brazos, silvando y viendo a todos lados menos a ti.
–No saben.–Les dijiste con tono de voz serio.
–N-no es que no sepamos... es solo que—
–Admitelo Jake. Ninguno de los tres tiene idea de cuando vamos a volver a la normalidad.–Le dijo Marc posando ambas manos en su cintura.
Tu les quedaste viendo a ambos con expresión cansada.
–D-de hecho yo si sé...
–¡¿Y recién ahora nos vienes a decir, cabrón?! ¡¿Acaso tu eres o te haces pendejo?!
–¡TE LO ADVERTÍ, JAKE LOCKLEY!–Le dijiste apuntándole con el dedo índice.
–¡No mi dama espérese! Por favor, se me salió, no quería decirle así.–Se arrodilló frente al sillón y tomó tu mano.
–¿Qué decías, Steven?–Le preguntaste alejando tu mano de Jake para cruzarte de brazos, mientras éste se sentaba junto al sillón y dejaba su cabeza apoyada en tu rodilla.
–Mientras ustedes dos discutían...–Dijo mientras señalaba a Marc y Jake, tomando un libro que había dejado en la mesita junto al sillón.–Encontré este libro que dice que la maldición de ese collar solo se puede romper... si tomamos el collar otra vez.
–¡¿YA?! ¡¿ESO ES TODO?! ¡¿TANTO DESMADRE PARA ESO?!–Exclamó levantando la cabeza de tu pierna indignado, dejando su brazo encima de ti.
–P-pues si...
–Genial, ahora tenemos que volar de nuevo a Egipto. Esto es... increíble.–Se quejó pansado ambas manos por su rostro y cabello.
–Podríamos tomar un vuelo mañana.
–Ahora no tengo las ganas suficientes para pensar en esto, me voy a dormir.–Dijo mientras caminaba a la habitación.
–Y mientras... nosotros podríamos aprovechar ésta segunda oportunidad.–Dijo subiendo su mano por tú muslo.
–Hoy te tocó perder, Jake Lockley. Así que deja tus manos lejos de mí. Hoy duermes en el sillón también por incitar a Marc a hacer estupideces.–Le dijiste inclinándote hacia adelante y después levantarte y tomar la mano de Steven para llevarlo a la habitación.–Hay espacio solo para tres en la cama. Cúbrete bien, Jake.
–¡Eso no es justo!–Se quejó cruzándose de brazos, aún sentado en el suelo con la espalda apoyada en el sillón.
ESTÁS LEYENDO
Moon Knight III
FanfictionTercer libro dedicado a estos tres maravillosos hombres. 🌑Oneshots de nuestros tres loquitos favoritos, Steven, Marc y por supuesto Jake. Con algunas apariciones especiales de nada más, y nada menos que Oscar Isaac Hernandéz Estrada. Y ahora tambié...
