Rescatando un hada

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Prólogo: Los chicos durante una misión rescatan un hada.

JudidOrlando
Advertencia: aquí la rayis es un hada con alas y todo, pero del tamaño de una persona normal. Personalmente me la imaginé cómo con las alas de Maléfica porque ella es mi favorita, pero ustedes puedes escoger otras jejeje

Tu labor en el bosque que vivías escondida de la sociedad era proteger a las criaturas que habitaban en él para asegurarles una vida tranquila y sin correr peligro.

Sin embargo unos cazadores lograron atravesar las primeras barreras y te llevaron con ellos como prisionera para exhibirte en un museo, o algo así les escuchaste decir.

La primera parada que hicieron fue en Egipto en una tumba en medio del desierto donde estaban robando cosas.

A ti te tenían en una jaula donde solo podías estar sentada ya que no era de gran tamaño, y tus alas las habían amarrado para que no las movieran, además de que pusieron un collar de plata alrededor de tu cuello que si bien no te quemaba, te impedía usar tus poderes.

–¿Si saben que de todas formas los van a descubrir, verdad?–Les dijiste desde donde te tenían encerrada en la jaula a una distancia de ellos, cruzada de brazos y viéndoles mal.

–Cierra la boca, pájaro de circo.–Te dijo uno mientras se acercaba a ti.

–Soy un hada, no un pájaro. Aprende a diferenciar, humano incompetente.–Le dijiste molesta.

–¿Cómo me dijiste, perra?–Te preguntó dándole un fuerte golpe a la jaula.

En ese momento se volteó al escuchar alborotos detrás suyo, y vio a un tipo vestido en un traje blanco con capa golpear a sus hombres, que de vez en cuando cambiaba a un traje más elegante y luego a uno blanco con negro.

–¿Tú lo llamaste?–Te preguntó enfadado.

–¿Tú enserio crees que conozco a cada ser humano en éste planeta solo por ser un hada?–Le preguntaste con el sarcasmo evidente en tu voz y rodando los ojos.

El tipo se alejó y trató de pelear con el del traje, que los derrotó a todos y cada uno en cuestión de pocos minutos.

Se acercó a tu jaula y te sentaste derecha en caso de que quisiera atacarte, lo cual él pudo notar de inmediato.

Tranquila, solo voy a sacarte de aquí.–Te dijo con voz suave, para luego con una de sus lunas romper la cerradura y abrir la jaula, y luego te quitó el collar con cuidado para tomar tú mano y sacarte de la incómoda posición en la que estabas.

A la verga pero que guapa... Marc deberías pedirle a Khonshu más misiones como estás en vez de siempre pelear contra viejos mugrosos. Ésta sí que es una buena vista.–Dijo desde el espacio mental mientras Marc quitaba las redes de tus alas con delicadeza, y tú soltabas una pequeña risita al escuchar al otro hablar dentro de la cabeza de quien te rescató gracias a tus poderes.

Jake ten un poco más de respeto. Si es... e-es muy linda, p-pero debes guardar esos comentarios para ti.–Le regañó el otro un poco más nervioso.

Ay cierra el hocico, la dama ni me escucha.

Listo, ya eres libre.–Te dijo haciendo las redes a un lado para posicionarse frente a ti.–¿Estás herida? ¿Esos tipos te hicieron algo?

–No, estoy bien, se los aseguro.–Le dijiste con una pequeña sonrisa, haciendo que frunciera el ceño bajo la máscara.–¿Sabes? Han pasado casi tres mil años desde la última vez que vi a un humano con más identidades... siempre me ha parecido fascinante y a la vez algo muy curioso.

¿D-disculpa?–Te preguntó confundido.

Verga... ¿la dama nos puede escuchar?

–Así es, puedo escucharlos.–Le dijiste riendo ligeramente.–Soy T/N, protectora del bosque. Es un gusto conocerlos.–Le extendiste tu mano para estrecharla.

Marc algo dudoso tragó saliva y tomó tu mano, haciendo desaparecer su máscara.

Marc Spector... Los otros dos son Jake, y el británico es Steven.

–Gracias a los tres por sacarme de aquí. Tengan esto como muestra de mi agradecimiento por lo que hicieron.–Le dijiste quitando un collar que tenías en tu cuello con una piedra colgando de éste.

La piedra brilló y la pusiste alrededor de su cuello, provocando que te viera confundido.

–Nunca podré demostrarles qué tan agradecida estoy, pero si alguna vez me necesitan, pueden frotar esa piedra y sabré que debo venir.–Le dijiste con una sonrisa.

Su traje cambió al más elegante, y Steven tomó la pierda en su mano para observarla.

¡Wow! ¡Es muy hermosa! ¡Y brilla! M-muchas gracias, señorita.–Te dijo jugando nervioso con sus manos, viéndote a los ojos.

–No hay de qué... pero yo ya debo irme.–Le dijiste con una sonrisa.

El traje volvió a cambiar, pero ésta vez al que tenía blanco y negro.

Espero volver a verla nuevamente, dama. Y me disculpo por mis comentarios anteriores.–Te sonrió de forma coqueta y besó tu mano sin romper el contacto visual.

–No te preocupes. Espero verlos pronto.–Les dijiste con una sonrisa apartando tu mano, para luego extender tus alas y volar hacia un espacio que había en el techo para salir por ahí.

Jake se quedó viendo hacia arriba con una sonrisa, para luego limpiar el desastre que habían hecho.

—————

Los chicos sin duda quedaron fascinados con lo que había ocurrido y sobre todo por ti.

Realmente nunca se atrevieron a llamarte, pero lo que sí hicieron fue buscar el bosque de donde te habían secuestrado con el mapa que le quitaron a unos de los tipos.

Lograron entrar en el bosque, y durante tres meses te observaron convivir con las criaturas y proteger el lugar ya que no se atrevían a hablarte. Hasta que un día te les acercaste cuando ellos pensaron que no los habías notado.

Resultó ser que tu siempre supiste que estaban ahí ya que fuiste tú quien los dejó entrar.

Con el paso del tiempo se fueron haciendo más y más cercanos, hasta el punto en que sentían cosas por el otro, pero no lo admitían.

Un día unos cazadores intentaron entrar al bosque, y los chicos te ayudaron a alejarlos de ahí.

No fue fácil, pero lo consiguieron, y una vez lo hicieron, Marc hizo desaparecer su máscara y se acercó a ti para tomar tú rostro con ambas manos y besar tus labios con gran pasión.

Lo siento pero ya no me podía resistir...–Te dijo aún recuperando el aire.–Ninguno de los tres se podía resistir...

–Que bueno porque yo tampoco...–Reíste ligeramente acariciando sus mejillas, para luego volver a acercarte y sentir como se peleaban por el control, haciéndote reír en su boca mientras acariciaban tus caderas con ternura.

Moon Knight IIIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora