Prólogo: Encuentras tu uniforme antiguo de la escuela y parece tener un efecto especial en Steven.
Marianito161
gr4ntlov3r
Advertencia: PARA ACLARAR la rayis es mayor de edad, solo se prueba su uniforme. Un poco de roleplay, juego previo, fingering, sexo oral, provocación, dom!lectora, sub!Steven, elogios, jalar el cabello, un poco de sobreestimulación.
Steven estaba en su escritorio sentado leyendo con sus anteojos puestos de espaldas a la habitación donde podía oírte caminar de un lado a otro y hacer tus cosas.
–¡Oye Steven mira! ¡Mira lo que encontré!–Exclamaste desde detrás de él.
–¿Qué encontraste querid—. Las palabras quedaron atrapadas en su garganta cuando se volteó a verte aún con los anteojos puestos.
–¡Mi uniforme de la escuela!–Le dijiste con una gran sonrisa, para luego bajar la vista hacia tu ropa mientras él te veía ligeramente boquiabierto y los ojos bien abiertos ante la impresión.–A pesar de que la falda me queda un poco más corta de lo que recordaba, y no puedo abrochar el último botón de la camisa, me queda bien. Creí que no entraría.–Reíste ligeramente.
Steven te veía de pies a cabeza. La falda que te llegaba más arriba de las rodillas, tus pechos en esa camisa que no cerraba completamente y la chaqueta formal de la escuela. Era demasiado para él. Y para la creciente erección en sus pantalones.
–Sí. Te ves muy hermosa querida.–Dijo rápidamente volteándose en tiempo récord y volviendo a leer su libro, completamente tenso y sin querer moverse como si así no lo fueras a ver.
–¿Entonces si te gustó?–Le preguntaste con una sonrisa, acercándote para abrazarlo por la espalda.
–S-si... te-t-te ves m-muy hermosa. E-enserio.–Tartamudeó nervioso, moviéndose incómodo en la silla y tenso bajo tu abrazo.
Frunciste en ceño confundida ante su comportamiento, y bajaste la mirada al bulto en sus pantalones que trataba de ocultar con su mano, pero que cada vez que lo rozaba se retorcía aún más.
Una maliciosa sonrisa se formó en tu rostro al momento en que una idea cruzó por tu mente, mientras te parabas derecha, quitándote tu chaqueta para quedarte solo con la camisa, mientras que el pobre Steven trataba de concentrarse en su lectura pero honestamente no podía.
–¿Y qué está leyendo ahora, profesor Grant?–Le preguntaste dejando ir sus hombros para sentarte junto a su libro en el escritorio.
–¿Q-qué?–Preguntó nervioso levantando la vista lentamente hacia ti, con las mejillas hirviendo en un color rojo.
–Le pregunté...–Dijiste inclinándote hacia adelante dejando tu rostro a poca distancia del suyo y el escote de tu camisa completamente a la vista.–¿...qué es lo que está leyendo, profesor Grant?
–B-bueno es... e-es un libro de... d-de... e-es realmente m-muy interesante sobre...–Dijo Steven cerrando los ojos con ambas manos apretadas en sus piernas, tratando de ordenar sus ideas y pensar en lo que decir, pero la imagen de tu escote y falda en su mente no dejaban de reproducirse.–¡E-es de la Enéada!
–Eso suena muy interesante... pero me estaba preguntando si tal vez usted podría ayudarme con un problema que tengo.–Le dijiste mientras cerrabas su libro y Steven observaba atento, tragando el montón de saliva en su boca de tan solo verte con esa ropa.
Moviste el libro a otro lado y te posicionaste frente a él, quitando tus bragas dejándolas en su regazo y abriendo tus piernas, apoyando tus pies en cada lado de su silla.
Steven te quedó viendo boquiabierto mientras llevabas tu mano a tu parte baja, deslizando tus dedos por tus pliegues para recolectar tus fluidos hasta insertar un dedo en ti y comenzar a moverlo.
–Necesito su ayuda, profesor Grant... mis dedos no llegan tan profundo... ¿Le importaría ayudarme?–Le preguntaste algo agitada, soltando un pequeño gemido mordiendo tu labio inferior al meter otro dedo más en ti.
–Y-yo... s-seía un placer...–Dijo sin despegar la vista de ti.
Apartaste tu mano y Steven tomó tu pierna con cuidado y dejó besos en ella por la parte interna, acariciando con su mano la otra mientras se acercaba cada vez más y más a donde le necesitabas.
Una vez llegó a tu intimidad, pasó su lengua a lo largo de tu parte baja y te hizo soltar un gemido, sujetándote con un brazo en el escritorio y tu otra mano la llevaste a su cabello ondulado para jalar de él y empujarlo aún más en ti, sabiendo lo mucho que le gustaba.
Sujetó con ambas manos tus piernas apretando su cabeza con ellas mientras su lengua trabajaba en ti y te devoraba como si fuese su última comida.
Esa era una de las cosas que más te gustaba de Steven. Podía parecer tímido y tranquilo, pero cuando abrías tus piernas y le permitías darte un oral, Steven podía pasar todo el día con su lengua entre tus piernas dándote orgasmo tras orgasmo. Y a pesar de que insistías en luego tu devolverle el favor, siempre se negaba. Darte placer a ti le producía placer a sí mismo.
–S-steven...–Gemiste al sentir su lengua en tu entrada y su nariz hundiéndose en tu clítoris.
–Querida eres maravillosa... eres hermosa... eres lo mejor que me pudo haber pasado...–Dijo entre fuertes respiraciones antes de volver a hundirse en ti.
Dejaste caer tu espalda atrás tirando al suelo los libros que habían para recostarte dejando tus piernas en sus hombros, mientras que Steven se arrodilló en el suelo y la silla cayó, mientras seguía lamiendo y dándote placer desesperado con su cabeza debajo de tu falda.
Pronto comenzaste a sentir esa sensación crecer en tu abdomen, jalando aún más de su cabello mientras Steven trataba de estar aún más cerca de ti si es que era posible.
–S-steven... Steven voy a—
Steven apretó tus piernas y comenzó a succionar en tu clítoris provocando que un orgasmo que te hizo arquear la espalda y rodar los ojos arrasasara contigo con muchísima fuerza.
Steven no se detuvo y tragó todo lo que tenías para darle, pasando su lengua por dentro de ti y su nariz aplicando presión en tu clítoris.
Sus dedos se hundían en tus piernas y no alejaba su rostro de ti, aún lamiendo y succionando en ti sobreestimulándote cada vez más y más.
–S-steven... ya...–Dijiste completamente sin aire, jalando su cabello para que se alejara de tu parte baja.
–Lo siento querida es que eres tan deliciosa... podría pasar todo el día arrodillado ante ti haciendo esto sin cansarme...–Te dijo con su típica tierna sonrisa, poniéndose de pie mientras te sentabas en el escritorio para llevar tus manos a sus mejillas.
–¿Pero no te dolerían las rodillas?–Le preguntaste soltando una pequeña risita.
–Valdría completamente la pena.–Te dijo sin dejar de sonreír.
Te acercaste y lamiste tus propios fluidos de su barbilla para luego besarlo introduciendo tu lengua en su boca para lamer por dentro.
Steven llevó sus manos a tu caderas para acariciarla mientras enrollabas tus piernas en su cintura para acercarlo.
Deslizaste una mano por entre sus cuerpos y debajo de su pantalón para tomar su erección y hacerle gemir en tu boca.
–¿Ahora qué te parece si me dejas hacerme cargo de ti?–Le dijiste con una sonrisa, sus labios rozando y viéndole a los ojos.
–Preferiría yo hacerme cargo de ti hoy. Otro día puedes hacer eso.–Te dijo con una sonrisa apartando tu mano de sus pantalones.
–Siempre dices lo mismo.–Reíste ligeramente mientras él volvía a arrodillarse.
–Entonces ya deberías estar acostumbrada–Te dijo con una sonrisa besando el interior de tus muslos antes de volver a hundir su cabeza debajo de tu falda.
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Moon Knight III
FanficTercer libro dedicado a estos tres maravillosos hombres. 🌑Oneshots de nuestros tres loquitos favoritos, Steven, Marc y por supuesto Jake. Con algunas apariciones especiales de nada más, y nada menos que Oscar Isaac Hernandéz Estrada. Y ahora tambié...
