Aquella noche (STEVEN)

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Prólogo: Vas a tu primera cita con Steven.

ilystevengrant

Steven estaba nervioso, mucho más de lo que era normal en él.

Estaba sentado en una de las mesas en la parte de afuera del restaurante, moviendo su pierna ansioso y viendo hacia todos lados, pasando sus manos por sus piernas para calmar de algún modo la ansiedad que estaba sintiendo en esos momentos.

Había un ramo de tus flores favoritas encima de la mesa junto con unos chocolates que también te gustaban.

–¿Va a ordenar ya, Señor?–Le preguntó el mesero acercándose a él.

No, aún sigo esperando. Creo que viene un poco tard

–¡Aquí estoy!–Exclamaste completamente cansada y sin aire, corriendo hacia la lesa.

¡T/N si viniste!–Dijo con una gran sonrisa, poniéndose de pie para acercarse a ti.

–Traeré un vaso de agua.–Dijo el mesero con una sonrisa, para luego alejarse de ahí.

–Muchas gracias.–Le dijiste antes de que se fuera, mientras Steven te guiaba a tu silla y así abrirla para ti, y luego él se sentó frente tuyo.–Perdóname Steven por llegar tarde. Mi jefe me dejó haciendo un papeleo horrible y luego fui a mi casa a cambiarme de ropa y arreglarme un poco, después mi coche no encendía así que corrí hasta acá y todo el esfuerzo que hice para verme bien se arruinó. Gracias.–Le explicaste antes de que el mesero te entregara el vaso de agua y bebieras de él.

–Por supuesto, ¿les gustaría ordenar algún bebestible en lo que ven el menú?

U-una botella de su mejor vino, por favor.–Le dijo Steven con una sonrisa nerviosa.

–Enseguida.–Dijo el mesero antes de irse.

–De verdad lo siento mucho, Steven. Sé que llegué muy tarde, lamento haberte hecho esperar una hora, de verdad no era mi intención, yo—

Hey, querida, tranquila... está bien, yo entiendo.–Te aseguró con una sonrisa, tomando tú mano en la suya para acariciarla.–No estoy molesto en lo absoluto.

–Que bueno... de todas formas lo lamento mucho.

No te preocupes, y-y pienso que te ves muy hermosa.–Te dijo sin dejar de sonreír.–Y también te traje esto.

–¡Steven son hermosas!–Exclamaste tomando las flores en tus manos y los chocolates.–Y estos son mis preferidos... no tenías que molestarte...

Claro que si, sé cuanto te gustan.–Te dijo antes de que el mesero llegara con la botella de vino.

(.....)

Steven y tu charlaron y rieron hasta que ya era hora de cerrar el restaurante y prácticamente les tuvieron que pedir por favor que se retiraran.

El apartamento de Steven quedaba en dirección contraria al tuyo, pero de todas formas insistió en acompañarte hasta tu edificio para que no te fueras sola.

Al principio iba algo nervioso y tenso caminando a tu lado mientras hablaban, hasta que entrelazaste tu mano con la suya.

–Fue una noche maravillosa, Steven. Muchas gracias por todo, y de nuevo, lo siento por haberte hecho esperar.–Le dijiste acariciando su mano una vez llegaron a la puerta de tu edificio.

No hay nada que agradecer, gracias a ti por aceptar salir conmigo. Y debes quedarte tranquila, sé que no es tu culpa que llegaras tarde.–Te dijo viéndote con un brillo especial en sus ojos.

Tu mirada se desvió por un segundo a sus labios y luego a sus ojos, antes de que rieras nerviosa y agacharas la cabeza para ocultar tus mejillas sonrojadas.

–Bueno yo... ya debería entrar.–Le dijiste dando un paso hacia atrás.–Buenas noches, Steven.

Antes de que pudieras avanzar, Steven te atrajo con su mano aún en la tuya y la otra la puso en tu mejilla, acercándose para dejar un beso en tus labios.

Al principio parecía un beso incómodo y como si no tuviera experiencia, pero realmente eso no te importaba así que lo besaste de vuelta, dejando ir su mano y soltando los chocolates y flores para pasar tus brazos por su cuello mientras él te abrazaba con cuidado por la cintura.

¿Cómo podías fijarte en que tal vez era inexperto si al fin estabas cumpliendo tu sueño de besar a tu Steven con V de la tienda de regalos?

Ambos comenzaban a quedarse sin aire, así que se alejaron ligeramente pero con grandes sonrisas en sus rostros y las mejillas sonrojadas.

Eres maravillosa...–Murmuró viéndote a la cara, aunque creías que estaba pensando en voz alta.

Soltaste una pequeña risita y te agachaste para recoger las cosas con su ayuda, y las tomaste en tus manos.

–Nos vemos mañana, Steven. Avísame cuando llegues.–Le dijiste con una sonrisa, dudosa de si volver a acercarte.

Ya sin darle tantas vueltas, dejaste un rápido beso en sus labios y entraste rápidamente en el edificio, dejándole ahí solo, pero con una gran sonrisa y aún procesando lo que acaba de pasar.

Steven soltó una pequeña risita, y luego se dio vuelta para comenzar a caminar hacia su edificio sin poder dejar de pensar en aquella noche.

Moon Knight IIIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora