Noche rutinaria (MARC)

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Prólogo: Marc llega por la noche del trabajo y te ve durmiendo con sus hijos.

Emma_Est
Advertencia: Aquí tienen tres hijos.

Cuando Marc llegó por la noche del trabajo, entró en la casa donde vivía contigo y sus hijos y dejó su chaqueta junto con las llaves colgadas en la entrada.

Caminó por el pasillo y vio un fuerte de sábanas y almohada en la sala de estar, junto con todos los juguetes tirados en el piso.

Frunció el ceño soltando una pequeña risita y subió las escaleras hacia el segundo piso para ir a la habitación de sus hijos.

Cuando llegó, la puerta estaba abierta y te vio durmiendo con su bebé de tres meses Randall en el pecho, su hija Zahra de seis años acurrucada a tu derecha, y Leo de cuatro años a tu izquierda.

Una sonrisa se formó en su rostro al verlos, y sacó su teléfono para tomar una foto rápida.

Verga... ¿Cómo es que la dama puede hacer que los tres chamacos se duerman tranquilos? A mi no me escuchan ni porque soy su papá.

Es su mamá, sabes que las mamá tienen ese poder. Además siempre los consientes, es obvio que no te van a escuchar porque saben que conseguirán lo que quieran contigo.–Dijo Steven viendo la escena desde un espejo en la habitación con ambas manos cerca de su corazón.

Los tres se quedaron en silencio viéndolos por unos segundos, hasta que Steven habló.

Marc deberías ordenar las cosas abajo.

Ay no chingues pendejo. Mañana podemos ordenar y toda esa mamada.

Ya voy, no peleen. No me tardo.–Rodó los ojos alejándose de la puerta para bajar las escaleras.

Marc llegó a la sala de estar y recogió todos los juguetes para meterlos dentro de la caja que dejaban en una esquina, para después desarmar el fuerte de sábanas y almohadas.

Guardó las sábanas y subió las almohadas a su habitación.

Luego caminó por el pasillo y entró en la habitación de sus hijos, y tomó a Leo con cuidado en sus brazos para recostarlo en su cama.

Lo arropó y dejó un beso en su frente, y Leo murmuró algunas cosas dormido haciéndole reír.

Después se acercó a ti y tomó con muchísima delicadeza a Randall sin despertarlo.

Diste un pequeño salto abriendo los ojos y frunciendo el ceño al sentir a Randall moverse.

Shhh... tranquila mi amor, soy yo, Marc. Voy a llevar a Randall a nuestra habitación.–Te susurró haciendo que te volvieras a recostar.

–Okey...–Murmuraste volviendo a recostarte y cerrando los ojos.

Randall se despertó y comenzó a quejarse, así que Marc lo dejó en la cama sobre una toalla para cambiar su pañal y luego lo volvió a tomar en sus brazos no sin antes haberse lavado las manos.

Lo recostó con delicadeza en su cuna y dejó un beso en su frente, para luego ir hasta la otra habitación y tomarte en sus brazos y llevarte hasta su cama.

Volvió para arropar a Zahra y le dejó un beso en su frente, mientras ella despertó ligeramente.

Shhh... vuelve a dormir, preciosa.

–Buenas noches papá... te amo...–Murmuró con los ojos cerrados y dándole un abrazo.

Yo también preciosa, descansa.–Le dijo con una sonrisa besando su frente.

La dejó en su cama y caminó hacia la puerta, dándoles un último vistazo con una sonrisa y luego fue hasta su habitación donde tu ya estabas durmiendo bajo las frazadas.

Se quitó la ropa para quedar con tan solo su bóxer, y le dio una mirada a Randall antes de recostarse a tu lado.

Se acercó a ti y te abrazó dejando tu cabeza en su pecho y besó tu frente.

–¿Cómo estuvo el trabajo?–Le preguntaste algo adormilada.

Bien... pero mejor hablemos de esto en la mañana.–Te dijo con suavidad y una sonrisa.

–Okey... te amo...

Yo también mi amor, descansa.–Te dijo comenzando a rascar con suavidad tu cabeza provocando que cayeras en un sueño profundo bastante rápido.

Marc se quedó despierto por unos minutos con una sonrisa, pensando en sus tres hijos y en ti, sintiendo una extraña sensación de calidez en su corazón pero a la vez muy agradable.

Gracias por siempre confiar en mi y nunca dejarme... o permitir que me alejara de ti ni que la soledad me consumiera.–Te susurró dejando un beso en tu cabeza.

Marc cerró los ojos sin dejar de sonreír, escuchando las suaves respiraciones de Randall y las de sus otros dos hijos en la otra habitación, una habilidad que los tres habían adquirido con el paso del tiempo.

Pronto cayó en un sueño profundo sin soltarte, sonriendo y sintiéndose tranquilo de tenerte a su lado.

Moon Knight IIIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora