"Universidad y nuevos comienzos".
París, Francia.
Anastasia veía desde fuera el gran edificio de la facultad de letras, se rascó la cabeza con nerviosismo y sus manos empezaron a temblar. La rubia se aferró a sus libros y mordió su labio inferior.
Rápidamente Ania dio media vuelta y caminó hacia la calle, donde estaban Gilbert y los Dunne. Su novio tomó a Anastasia de la cintura y le sonrió con tranquilidad.
— Ey, Ania... Respira. — Dijo Gilbert una vez la chica llegó frente a él.
La rubia negó con rapidez.
— No. ¿Y si mejor empiezo la universidad en unos... tres años? — preguntó asustada.
Gilbert y los Dunne rieron ante la ocurrencia de la chica.
— Cariño, todo va a salir increíble. No tienes nada que temer. — Le dijo Albus a su pequeña.
Anastasia frunció los labios.
— Claro, lo dices porque tú no estás a punto de iniciar la universidad y una nueva etapa en tu vida donde conocerás nuevas personas y probablemente te estreses por trabajos y...
Gilbert giró para colocar a Anastasia frente a él y abrazó a la rubia por la cintura, colocando su cabeza en el hombro de Ania, la chica dejó de hablar.
— Relájate, mi amor. Todo saldrá increíble. — Le dijo Andrómeda con una sonrisa que hizo calmar los nervios de la rubia. Anastasia asintió. — ¿Qué te parece si nosotros nos adelantamos mientras Gilbert y tú recorren el lugar?
Anastasia le dedicó una rápida mirada a su novio y Gilbert le sonrió, el azabache seguía en la misma posición que hace unos minutos. La mirada del chico hizo calmar a la rubia.
— De acuerdo.
— Nos vemos más tarde. — Les dijo Albus mientras le ofrecía el brazo a su esposa para comenzar a caminar.
Aidan se acercó abrazar a su hermana y le dio un beso en la cabeza, Anastasia sonrió ante la acción.
— Tranquila, eres lo suficientemente inteligente para superar a todos esos. — dijo Aidan, haciendo reír a Ania.
— Gracias, hermano. — Sonrió Ania, Aidan correspondió la sonrisa y caminó para seguir a sus padres.
Anastasia tomó aire y giró sobre sus talones para ver a Gilbert, la rubia sonrió enternecida al ver al azabache a unos metros de ella jugando con el sombrero en su cabeza. Ania le había dicho muchas veces a Gilbert que no tenía por qué usar sombreros como los profesores de medicina en La Sorbona, pero el azabache parecía un pequeño niño con juguete nuevo.
A la chica Dunne le encantaba observar a Gilbert; y en esos momentos era donde se daba cuenta de lo afortunada que era de tenerlo. Agradecía los días en los que no se sentía bonita y Gilbert estaba ahí para darle cartas describiendo cada cosa que amaba de Anastasia; haciéndola sentir bien, querida y amada. Anastasia tenía a una persona increíble a su lado, tan buena, tan tierna y ya no se imaginaba una vida con alguien más que no fuera Gilbert Blythe.
— ¿Mi luz? — Dijo Gilbert frente Anastasia. La rubia sacudió su cabeza y Gilbert la miró con una ceja alzada. — ¿Te encuentras bien?
Anastasia asintió rápidamente.
— Sí, estoy bien.
— ¿En qué piensas? — preguntó Gilbert.
Anastasia tomó la mejilla de Gilbert y la acarició con delicadeza.
— Que... Desde que te conocí me di cuenta que ya no había que buscar más, que no iba a encontrar a la persona más perfecta para mi. Con cada detalle, cada sonrisa que me sacas y con tus miles de cariños me has hecho sentir la más afortunada. — Confesó la rubia. — Y que no quiero perderte.
Gilbert sonrió con emoción ante las palabras de Anastasia, el azabache tomó a la rubia de la cintura y la acercó más a él.
— Con cada día que pasa te adueñas más de mi corazón, cuando estoy contigo siento que nada malo va a pasar. Tú me has hecho mejorar, ver la vida de otra manera, me has escuchado cuando más lo necesitaba, sabes cada uno de mis secretos más oscuros y aun así me has aceptado tal cual soy. — Dijo Gilbert. — Aquí el afortunado soy yo, estoy con la chica más valiente, fuerte y cariñosa del mundo y nunca voy a dejar de amarte.
Anastasia sonrió ante las palabras de Gilbert y acarició la mejilla del azabache, logrando que el chico rompiera el espacio entre ellos y juntara sus labios con los de la rubia con dulzura. Al separarse, Gilbert juntó su frente con la de Ania y la rubia cerró los ojos.
— ¿Estás lista? — Susurró Gilbert frente a ella. Ania todavía mantenía los ojos cerrados.
— No. Quiero estar así más tiempo. — Anastasia rodeó la cintura de Gilbert con sus brazos y el chico besó su cabeza mientras soltaba una risita.
Se mantuvieron así unos minutos, hasta que Anastasia rompió el silencio.
— Tengo miedo. — Confesó la rubia. Gilbert aún con su cabeza sobre la de Ania, sonrió con ternura.
Gilbert se separó poco a poco de su novia, y la tomó por la cintura para mirarla a los ojos.
— Estamos por iniciar una nueva etapa en nuestra vida, mi preciosa luz; es normal tener miedo y estar nerviosos por lo que sea que venga. Pero, nunca olvides lo fuerte e inteligente que eres; tienes el apoyo de tus padres, tu hermano... y el mío. Viviremos esto juntos y no voy a dejar que nada ni nadie vuelva apagar tu brillo. — Recitó Gilbert con seguridad.
Anastasia sonrió enternecida ante las palabras de Gilbert, él era el único que podía hacerla sentir paz y tranquilidad después de la tormenta. Anastasia nunca pensó que la versión de ella donde estaba atrapada en dolor intenso, tristeza y soledad, iba ser sustituída por el amor, compresión y apoyo que le otorgaba Gilbert Blythe.
— Gracias, Gilbert. Creo que, sin ti no hubiera podido ser lo suficientemente fuerte para afrontar todo esto. — Se sinceró Anastasia.
Gilbert negó rápidamente y volvió a acariciar la mejilla de Anastasia.
— No lo digas. Tú eres la que me ha enseñado a ser fuerte. Estar contigo se ha sentido como se siente el amor verdadero: cálido, dulce, desenfrenado, intenso, fuerte como las olas y al mismo tiempo suave como las caricias llenas de cariño. Estar contigo es como vivir. Vivir de verdad. Y contigo Ania, yo me siento más vivo que nunca.
Anastasia volvió a sonreír y acarició la mejilla de Gilbert con cariño, la rubia se colocó de puntitas, pues Gilbert ya era mucho más alto que Anastasia y juntó sus labios con los de su novio.
Un beso, suave pero apasionado, que los envolvió en un torbellino de emociones. Fue un instante fugaz pero eterno, un momento de pura magia en medio de la cotidianidad. Al separarse, Gilbert dirigió la mano de Anastasia para depositar un pequeño beso en ella, después la entrelazó con la suya.
— ¿Estás lista para este nuevo comienzo? — preguntó Gilbert mientras caminaba de la mano con Anastasia.
Anastasia observó a Gilbert con una sonrisa.
— Si es contigo a mi lado, no tengo nada que temer.
Gilbert detuvo su pasó y tomó el rostro de Anastasia para volver a besarla, por fin estaban cumpliendo su sueño y no había mejor manera que hacerlo que juntos.
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¡Sorpresaaaa!
Cortito pero bonito. jiji Espero que lo hayan disfrutado así como yo al escribirlo.
Aprovecho este espacio para volver agradecerles todo el cariño que le han dando a "Anastasia", a pesar de que esta historia terminó hace casi 3 años, todavía hay muchas personas que la leen... ¡Mil gracias por ello!
Les mando un abrazo con mucho cariño. ¡Gracias de nuevo!
xoxo,
Nerethia.
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𝐀𝐍𝐀𝐒𝐓𝐀𝐒𝐈𝐀 - 𝒈𝒊𝒍𝒃𝒆𝒓𝒕 𝒃𝒍𝒚𝒕𝒉𝒆
FanfictionAnastasia Dunne nunca le había hecho falta nada, siempre había sido una niña que destacaba por su belleza y su hermosa sonrisa. Lamentablemente no por tener buen apellido y una gran familia, significaba que no sufría: "El dinero no te libra de un da...
