Megumi y tu se conocen desde hace ya tiempo y como no si lo conocesn desde que son niños.
Un día tu estabas tan tranquila en casa esperando a tu papá Gojo Satoru , sin saber que ese día llegaría acompañado por un niño más o menos de tu edad , gojo t...
Al final decidieron ir por el plan de megumi ya que era con el que más contaba con inteligencia de los tres, caminaron hacia la cueva y ambos se prepararon para entrar, apenas estaban en la entrada de la cueva y ya se sentía una energía maldita muy grande.
-Solo es una cueva normal.
-Abajo esta el mar, y la marea puede subir y quedar inundados.
-Chicos creo que no es el momento para decírselos.
Megumi te miro al igual que tus dos amigos, tu tragaste saliva y dejaste salir un suspiro.
-No se nadar...
-¿Enserió?
-Enserió
-Bueno kira creo que no necesitas nadar, lo haremos muy bien amiga
Miraste a kuguisaki y esta te sonrió al igual que tu, miraste a megumi para acercarte a el, y darle tu mano.
-Bien, vamos...
-Vamos
Este tomo tu mano y ambos entraron a la cueva, al igual que itadori, Kuguisaki, los cuatro siguieron avanzando, cada vez bajan más y más, incluso se lograba escuchar las olas del mar, chocando con las paredes rocosas por afuera de la cueva.
-No sienten como si alguien los observará.
-Pues es un sitio maldito que esconde in dedo de sukuna, ah de haber muchas maldiciones
-Kira creo que kuguisaki no se refiere a las maldiciones
-¿Eh?
Miraste a megumi y después a itadori, este asiende al igual que la pelicastaña.
-Ay algo aquí que nos observa y nos está siguiendo.
Tragaste saliva para después seguir en búsqueda del dedo de sukuna. Cada vez que se adentraba más la energía maldita se hacia más grande.
-Genial, denle una medalla al mejor profesor del mundo
-Tranquila kuguisaki, el profesor gojo no tiene la culpa.
-Entiendo el punto de kuguisaki, mi papá nos manda a una misión en una cueva marina donde no sabemos si el dedo fue comido o se lo llevó el mar
-Busquemos rápidos la marea no tardará en subir
Ambos siguieron el camino hasta que llegaron a un lugar donde no había más caminos, la única salida era por donde entraron.
-No hay nada...
-Buscaban esto mocosos..
Una voz se escucho atrás de ustedes y ambos voltearon a ver de quien se trataba, vieron a un hombre quien tenía de collar tres dedos de sukuna.
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-Gracias por encontrarnos tres dedos de sukuna, ahora dámelos
Vieron como Kuguisaki extendía su mano hacia aquel hombre el cual al verla solo soltó una carcajada.