Parte 58

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Buenos Aires, sábado 20 de junio del 2009

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Buenos Aires, sábado 20 de junio del 2009

Asia

El lunes, decidí tener con Pato un día romántico, mi intención era tratar de pasar un buen momento, guardar un recuerdo hermoso antes de sumirme a la tristeza profunda. Por un día hice el esfuerzo de dejar todos los dolores y concentrarme en estar bien por última vez. Al día siguiente de esa maravillosa tarde, comenzó mi infierno, paso angustiada por mi enfermedad, llorando por las cosas que dijo mi madre y mi padre. Si ya no podía más, ahora menos, elegí darme por vencida y dejar que mi enfermedad me consuma.

Estoy tirada en la cama, viendo el sol proveniente de la ventana. El día está tan helado, que tuvimos que prender la calefacción. Pato se levantó hace media hora a hacer el desayuno, yo ni siquiera pienso pisar fuera de la cama, quiero aprovechar que es sábado y no trabajo.

—¡Asia, acaba de llamar tu abuela! Le dije lo de tu mamá.

Pato se acerca al umbral del cuarto. Me mira y habla con una tranquilidad, como si no se hubiera dado cuenta lo que acaba de hacer. Por su bocotá, puede que mi abuela se vuelva a poner mal, tratando de defenderme ante mi mamá 

—¿Por qué?, acaso no escuchaste que casi le dio un paro el otro día. ¿Querés que se muera? —pregunto enojada.

—No va a pasar nada. Lo mejor era que lo sepa, que tu mamá sigue molestándote.

Le miro confundida y con cierto enojo, no entiendo por qué él decide si algo es o no mejor. Estoy harta de que todos decidan por mí, nadie escucha lo que pido o digo.

Se acerca sentándose en la cama frente a mí. 

—¿A caso dudas de mi capacidad de decidir que es mejor? —pregunto en tono molesto.

—A veces por miedo o pensamientos erróneos, no te das cuenta de que es mejor —comenta tranquilo.

—Si pensás que no sé decidir, replantéate entonces si está bien que te haya perdonado, que hayamos vuelto —digo desafiante.

—Ya estás saliendo con cosas que no vienen al caso —mira frustrado.

Para él puede ser cualquier cosa, pero para mí es coherente recordar eso. Si piensa que no soy buena eligiendo, que tenga en cuenta las veces que consideré que era lo mejor para mí y lo perdone. ¿A caso ahí también decidí mal?

—Me estás cuestionando, por eso —digo sería.

—No me gusta que salgas con esas cosas —menciona furioso.

—A mí no me gusta que siempre hagas lo que quieras —replico enojada.

Si vamos a empezar a sacar los trapitos al sol, puedo decir muchas cosas. Lo amo con mi vida, pero hay cosas que no me gustan y si él va a decir lo que no soporta de mi yo voy a hacer lo mismo.

Todo lo que fue ➞ Patricio Sardelli - AirbagDonde viven las historias. Descúbrelo ahora