Caminaba junto a Sucy por un pasillo, en dirección a nuestra habitación después de un largo día de clases.
Debido a la falta de magia, en todas las clases usamos libros, libros y más libros. Y claro, esto sumado a las quejas constantes de Akko no fue muy llevadero que digamos.
Y hablando de Akko...
—¿Dónde está Akko? —pregunté— ¿Y Lotte?
Sucy vio a la derecha, luego a la izquierda, y procedió a encogerse de hombros.
—Ni idea.
Suspiré. Que Akko no estuviera siempre era una mala señal. Quién sabe que tipo de locuras debe estar haciendo, y de seguro llevó a Lotte con ella.
Seguimos caminando, aunque yo tenía cierta preocupación por la ausencia de Akko.
Antes de llegar a nuestra habitación, nos topamos de frente con...
—Michelangelo, necesito hablar contigo —dijo Diana, con su habitual tono tranquilo pero firme— en privado.
Me quedé por un momento viéndola a los ojos. Como si estuviera procesando la información.
No sabía cómo comportarme con ella después de todo lo que había pasado. Aún seguía siendo mi rival, pero... ¿la seguía odiando como antes? O más importante aún, ¿nuestra relación había cambiado realmente? ¿Debía cambiar mi actitud hostil con ella después de lo sucedido en el festival de Samhain...?
—¿Para qué? —pregunté, manteniendo una expresión neutra, sin reflejar todo lo que pensaba en el momento.
—Algo importante —dijo con simpleza.
Volví a ver a Sucy, y ella solo asintió.
—Está bien —respondí al fin, con un suspiro.
Sucy se encogió de hombros antes de pasar junto a mí.
—Nos vemos en la habitación, Mikey —murmuró con su usual tono indiferente, mientras desaparecía por el pasillo.
Una vez nos quedamos solos, Diana se cruzó de brazos. Durante unos segundos, el silencio fue incómodo. Me debatía entre decirle que dijera lo que tuviera que decir de una vez por todas, o darle el espacio para decir lo que quisiera... Eso sonó como un trabalenguas, o como una estrofa de rap. Dijera, decirle, decir, yea, ouh. Hip Hop.
—Es sobre la huelga —comenzó finalmente, con un tono más suave del que esperaba.
... Ah, era eso...
¿Qué, estás decepcionado? ¿Pensabas que te iba a decir: "Mikey, ya no te odio, ahora te amo. Por favor, déjame darte un bes-"?
¡CÁLLATE, IMBÉCIL! ¡ESTÚPIDO, IDIOTA, RETRASADO MENTAL! No es eso. Solo me sentí aliviado por saber que tendríamos que hablar de un tema que no fuese incómodo.
¡Eh! Recuerda que soy tu maldito creador. Más respeto, niño malcriado.
—¿Qué hay con eso? —pregunté, evitando hacer contacto visual.
Por más que intentara evitarlo, sentía los ojos de Diana clavados en mí, insistentes, como si no fueran a descansar hasta encontrar los míos. Sus pupilas de zafiro parecían quemar, y el simple pensamiento de sostener su mirada me causaba cierta incomodidad.
—Tenemos que poner fin al problema. No podemos seguir así. —Diana se cruzó de brazos— necesitamos la energía de la Piedra Filosofal para que la academia funcione.
—¿Y qué sugieres?
—Hablar con las criaturas mágicas directamente —respondió, como si fuera la solución más lógica del mundo.
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El Primer, Único e Inigualable Brujo
FanfictionEs conocimiento común que las brujas son solo mujeres. No hay muchas en el mundo actualmente, pero son las únicas capaces de controlar la energía sobrenatural conocida como magia, o eso se creía hasta la llegada de un peculiar chico a Luna Nova, una...
