Como alma que lleva el diablo

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No pasaron ni 10 minutos y ya la cagaron. No sé si fue Amanda, Akko, o las dos, pero ya hay gente disfrazada de verdugos medievales corriendo por toda la Academia Appleton, pegando carteles de "se busca" en las paredes y alertando de una bruja convertida en una rata. Por suerte, hasta ahora nadie sospecha de mí, y Andrew no me ha delatado... aún.

Y como estos "verdugos" no pueden tener la boca cerrada, también me di cuenta de que tenían capturada a Amanda. Literalmente iban gritando por los pasillos como locos que acababan de capturar una "bruja malvada".

Pero, ¿dónde la tenían? No fue muy difícil descubrirlo, solo tuve que preguntar... Sí, así de fácil. La confidencialidad no es algo que practiquen en esta academia al parecer.

—Pero madre mía, Willy, ¿qué haces aquí, compañero? —Todos en el sótano me volvieron a ver cuando abrí la puerta mientras decía eso— hostia pero si es el Nigga-well, digo, Negro-del-WhatsApp-well. Ay, creo que así no era...

—¡ES BLACKWELL, IDIOTA! —me gritó el rubio.

Ahí, en esa pequeña habitación que parecía un sótano con muy mal mantenimiento, porque ni la luz servía, estaban como 7 u 8 payasos disfrazados de verdugos, o no sé si son verdugos de verdad, yo pienso que solo es para hacer el teatro. Ah, y también estaba el tipo ese, el Hoyo-negro-well o como se llame. Todos parados alrededor de Amanda, quien se encontraba atada a una silla, con rata-Akko en su regazo, quien también estaba atada.

—¿Qué dijiste? ¿Que tienes el culo "black" y te llamas "Well"? —pregunté, acercándome de manera casual— lo siento, es que tengo mal oído.

—¡DIJE QUE-!

—Sí, sí. Como sea —lo interrumpí— vine a liberar a mis amigas, así que si no te molesta...

Y le lancé un puñetazo en toda la cara.

... Okey, lo admito. Quizá no era tan necesario hacerlo así, pero tenía ganas de hacerlo.

Uno de los verdugos intentó abalanzarse sobre mí, pero lo noquee de un solo puñetazo. Ningún otro quiso ir a por mí.

—Nah, eso fue genial. Tienes que enseñarme como lo haces, Mikey —dijo Amanda.

—¿Qué hizo? No vi nada. —Akko se movía como gusano en tierra caliente en el regazo de Amanda, intentando liberarse de la mini cuerda que la mantenía atada.

Fue en ese momento cuando Andrew hizo su súper entrada de superhéroe, abriendo la puerta innecesariamente fuerte y gritando:

—¡¿Qué está sucediendo aquí?!

—De todo —le dije en respuesta mientras comenzaba a desatar a Amanda.

Oí como los idiotas disfrazados comenzaron a correr hacia la salida. El que golpee tardó unos instantes en ponerse de pie y salir corriendo igual que sus compañeros, pero Pito-negro-well no, él seguía tirado en el suelo... Ay, no... ¿Le habré dado muy fuerte?

—Ah... eh... Qué... qué pasó... —balbuceó.

—Qué alivio, por un momento pensé que te había matado, Africano-well.

—¡YA DEJA DE CAMBIARME EL NOMBRE! —gritó mientras se levantaba— ¡Y POR QUÉ DIABLOS LAS AYUDAS!

Terminé de desatar tanto a Amanda como a Akko. Amanda de inmediato tomó una copa dorada que yacía en el suelo y se posicionó detrás de mí junto a Akko, para proceder a sacarle el dedo medio a Mbappé-well.

Andrew caminó hacia nosotros y se interpuso entre Haitiano-well y yo. Se dirigió hacia el primer mencionado y le habló.

—Louis, no pretendo quejarme sobre tus principios o pensamientos sobre las brujas, pero esta forma de actuar no es digna de un caballero de Appleton —dijo con reproche.

El Primer, Único e Inigualable Brujo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora