Nada

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Luego de regresar a Luna Nova, Akko fue de inmediato a contarle a la profesora Úrsula sobre lo sucedido y de cómo encontró la cuarta palabra.

Mientras tanto, yo caminaba por los pasillos de la academia con las manos en los bolsillos, tratando de no pensar demasiado. Habían pasado muchas cosas en muy poco tiempo, y lo único que quería era llegar a mi habitación y dormir un rato. Pero al doblar la esquina me encontré con quien menos quería ver...

Ahí estaba ella. Diana.

Sus ojos azules se clavaron en mí como dos estacas de hielo. Tan impecable como siempre. Tan molesta e irritante como siempre.

Nos detuvimos de golpe, frente a frente, tan cerca que apenas nos separaba un paso.

No dijimos nada.

Quise decir algo. Algo que provocara su enojo, como de costumbre, pero nada salió. Ella tampoco dijo nada. Solo me miró, como si estuviera esperando que yo hiciera el primer movimiento.

Fue incómodo. Fue raro. Fue… demasiado silencioso.

Y sin embargo, ninguno se movió durante esos eternos segundos. Hasta que, como si hubiéramos hecho un pacto invisible, seguimos caminando en direcciones opuestas. Ni una palabra. Ni un gesto.

Como si nada hubiera pasado.

Y efectivamente, nada pasó. Nada.

Mientras me alejaba, sentí mi pulso más rápido de lo normal.

Eh, ¿por qué...?

Si te lo digo no me la vas a creer.

Tampoco quiero escuchar tus estupideces.

Pero tampoco puedes negar cómo te estás sintiendo.

No estoy sintiendo nada.

El Primer, Único e Inigualable Brujo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora