Abrí los ojos poco a poco. Intenté levantarme, pero no pude. Casi no sentía mi cuerpo, como si estuviera anestesiado. Con esfuerzo moví mi cabeza de izquierda a derecha, y noté que estaba en un lugar desconocido. Parecía ser una pequeña sala de estar, bastante cálida debido a la chimenea prendida.
—No te esfuerces —dijo una voz profunda detrás de mí— a tu cuerpo no le gustará si lo haces.
Delante de mí apareció un... una cosa peluda y blanca.
—¿Eres el Yeti? —pregunté.
—Me llamó Frost. —Asintió mientras hablaba.
Oh, vaya. Que nombre tan original, definitivamente no me lo esperaba.
—Michelangelo —me presenté de igual manera— Mikey para los compas.
—¿Y yo soy un "compa"? —preguntó divertido.
—Depende de lo que hayas hecho con Akko —dije con tono firme y frunciendo el ceño— ¿Dónde está?
—Si te refieres a la chica que traías contigo, ella está bien. Me ocupé de tratar su herida y su hipotermia. Ahora mismo está en la habitación.
Intenté levantarme de nuevo, pero apenas pude moverme. Me dolía mucho.
—Te advertí —dijo Frost.
Me quedé en silencio por un momento, procesando el dolor. Sí, le exigí demasiado a mi cuerpo. Pero, de no haberlo hecho, no habría podido llegar hasta aquí.
Frost se acercó a un mueble cerca de la chimenea y abrió una gaveta, de donde sacó un frasco con unas pequeñas píldoras.
—Toma una. Son masticables y saben a naranja. —Me entregó una de esas píldoras.
Con algo de vacilación, la metí a mi boca. No sabía a naranja.
—No sabe mal, pero no sabe a naranja —comenté.
—En realidad, hace mucho que no pruebo una naranja. Supongo que mi lengua tiene mala memoria. —Guardó silencio por unos segundos, y luego habló con tono más serio— creí que los Brujos Arcanos estaban extintos.
Estaban.
No. No diré eso. Suena épico, pero no tiene sentido.
—¿Tú cómo sabes que existían en primer lugar? Las alumnas en Luna Nova ni siquiera saben lo que es un Brujo Arcano.
—He vivido, viajado e investigado lo suficiente para saberlo —contestó, solemne.
—¿Y cómo sabes que yo soy uno?
—Porque solo alguien como tú podría filtrar energía mágica a su torrente sanguíneo. Sé lo suficiente de medicina mágica para saber lo que hiciste luego de examinarte.
Por un momento creía que diría algo como: "no lo sabía, pero ahora lo sé".
Lo intenté por tercera vez, y ahora sí pude ponerme de pie, aunque con dificultad.
—¿Hay más de los tuyos ahí afuera?
Su pregunta me desconcertó momentáneamente.
—Sí... —respondí en lo que fue casi un susurro— pero no son tan buenos como yo, y eso es decir mucho. Yo no soy muy bueno.
—Casi moriste por salvar a esa chica. Pudiste haberla dejado tirada, pero no. Eso ya te hace alguien "bueno", ¿no crees?
—La balanza se tambalea un poco hacia ese lado, pero el peso de mis otras acciones no desaparece. —Miré hacia el suelo. Era la primera vez que alguien me decía que era una buena persona. Tal vez sea porque todos creen que lo soy y asumen que yo pienso lo mismo de mí.
ESTÁS LEYENDO
El Primer, Único e Inigualable Brujo
FanfictionEs conocimiento común que las brujas son solo mujeres. No hay muchas en el mundo actualmente, pero son las únicas capaces de controlar la energía sobrenatural conocida como magia, o eso se creía hasta la llegada de un peculiar chico a Luna Nova, una...
