Me senté en una silla frente a la mesa, con las manos temblando y el nerviosismo más grande que jamás había sentido. Todos ahí me miraban, como si fuera una extraña anomalía. Daryl y sus hija, Maryl y Merrill, me veían con desprecio. Sus ojos se clavaban en mí como dagas. Eran muy parecidas a Diana en aspecto, pero la superaban en mirar mal a las personas. También estaban ahí Andrew y su padre, los cuales habían sido invitados por alguna razón que aún desconozco. Andrew solo me veía con curiosidad, su padre con reprobación.
Había llegado junto a Diana, con el brazo entrelazado con el mío. Ella lo hacía parecer como si fuera natural, como si fuera algo que hacíamos siempre. Anunció que yo era su invitado, y nadie replicó. Probablemente todo eso levantó sospechas de los presentes.
No sé qué pensar sobre eso...
La mesa era grande. Muy grande, más de lo necesario, y probablemente era tan cara que con el dinero que costó podría haber vivido cómodamente toda mi vida. Debido a su longitud y anchura, había bastante espacio entre todos nosotros, cosa que agradecí. Mientras más lejos de esas familiares de Diana, mucho mejor. No me daban para nada buena espina.
—Por la espléndida noche —dijo Daryl con una voz suave levantando su copa.
Todos hicimos lo mismo, luego procedieron a beber. Yo no. Dejé la copa a un lado. No me dijeron nada, pero Daryl me vio como si acabará de cometer un crimen.
La comida no tardó en llegar. Diana me lanzaba miradas fugaces de vez en cuando, como para asegurarse de que no me estaba comportando como un idiota sin modales. No lo estaba haciendo. Esta vez me esforcé...
Por ella.
... Sí. Tienes razón.
—Por cierto, Daryl —dijo el conde Hanbridge una vez que terminamos de cenar, llamando la atención de la susodicha— ¿Cuál es la razón por la cual nos invitaste a esta mansión?
—Claro. Ya iba a ir a eso —respondió Daryl— verás, quería platicar sobre negocios contigo.
Noté como de inmediato Diana se puso en alerta. Me buscó con la mirada y noté preocupación. Sin importarme si era o no de mal gusto hacer esto, agarré mi silla y la acerqué a Diana. Me senté a su lado y agarré su mano por debajo de la mesa, dándole un leve apretón. Se tranquilizó, solo un poco.
—Te escucho —dijo el conde Hanbridge, interesado.
—Los Cavendish tenemos grandes plantaciones de árboles Spriggan. Son la mayor fuente de ingresos constantes —explicó— sé que nunca has estado especialmente interesado en el mercado mágico, pero me gustaría que consideraras meterte en el negocio. Te daríamos una buena parte de los ingresos. Incluso podrías expandir el mercado a personas que no sean de la comunidad mágica, ¿qué te parece?
—Tendría que pensarlo —dijo el conde Hanbridge después de una pausa— no podría darte una confirmación en este momento. Dame unos días y lo pensaré.
Los Hanbridge, Andrew y su padre, se levantaron de la mesa y luego se despidieron, siendo escoltados por un sirviente. Una vez estuvieron fuera de la habitación, Diana se levantó y alzó la voz.
—¿Cómo te atreves? ¡¿Cuánto más necesitas pisotear la tradición de los Cavendish?! —dijo— ¿Ahora quieres vender nuestro recurso más valioso a cualquier persona como si fuera un objeto de colección? ¡Justo cuando estamos en una crisis de escasez en toda la comunidad mágica!
Daryl estaba a punto de irse junto a sus hijas, pero al escuchar a Diana, de inmediato se volteó para enfrentar a su sobrina.
—Dime, ¿a dónde te llevó aferrarte a las cosas viejas? —preguntó con frialdad— por esa tradición que dices, mi hermana ayudó a personas que no trajeron dinero, y mira como acabó todo para nosotras. La única razón por la que esta familia ha sobrevivido es porque yo me las he estado arreglando como puedo.
—Lo único que has estado haciendo es mancillar el legado de los Cavendish a cambio de dinero —replicó Diana— ¿Acaso no tienes el orgullo de nuestro linaje?
—¿El orgullo nos dará de comer? —Cerró los ojos y negó con la cabeza— las brujas ya no somos tan respetadas como antes. Duele decirlo, pero es la verdad. Yo solo he intentado adaptarme al cambio, porque sola no puedo hacer mucho más... Algún día la realidad te dará un golpe.
Diana suspiró, intentando mantener todo el control posible.
—Entiendo perfectamente lo que dices... pero aún así, no puedo dejar que sigas a cargo de esta familia.
Daryl soltó una pequeña risa sin gracia.
—Entiendo, por eso viniste tan de repente... La ceremonia para ser jefa de los Cavendish solo se puede realizar bajo una alineación astrológica específica, y eso ocurre exactamente hoy.
—Así es —dijo Diana con firmeza y convicción— yo seré la jefa de los Cavendish desde hoy.
Daryl frunció el ceño, claramente nada contenta con esa afirmación.
—Y ni se te ocurra interferir —le dije a Daryl mientras me levantaba de mi asiento, con tono condescendiente, ese que usas adrede para hacer sentir menos importante a alguien— o te las verás conmigo. —Caminé hasta estar frente a ella. La vi a los ojos, con la frente en alto— nunca pongas a prueba a un Brujo Arcano. En especial a mí.
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A este ritmo, voy a llegar a los 200 capítulos.
Yo fui F Green, su escritor anónimo de confianza. Me lees en el próximo capítulo.
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El Primer, Único e Inigualable Brujo
FanfictionEs conocimiento común que las brujas son solo mujeres. No hay muchas en el mundo actualmente, pero son las únicas capaces de controlar la energía sobrenatural conocida como magia, o eso se creía hasta la llegada de un peculiar chico a Luna Nova, una...
