—¿Pueden recordarme qué carajos estamos haciendo aquí? —pregunté con el ceño fruncido.
Nos habían dado el día libre de clases. Una bendición, o eso creí hasta que fui arrastrado por Akko y Amanda a las puertas de la Academia Appleton.
¿Por qué? Ni yo sé. Dijeron algo de un "Santo Grial" y que ahí Akko encontraría la próxima palabra. Lo dijeron tan rápido que apenas entendí.
—No hay tiempo para explicaciones —dijo Amanda.
Suspiré.
—¿Entonces para qué me trajeron?
—Eres hombre. Puedes pasar desapercibido aquí y cubrirnos —me contestó Akko.
Y, sin mediar más palabras, Amanda sacó su varita y realizó un hechizo. Su vestimenta cambió a la del uniforme de la Academia Appleton, su cabello ahora lucía mucho más corto y su figura femenina se disimulaba bastante bien con la ropa.
Mientras tanto, Akko vigilaba con disimulo a las personas que iban entrando a la academia. En su mayoría, alumnos.
—Ay, no... —dijo de repente— Mikey, ahí está Andrew.
—¿Y? —pregunté con indiferencia.
—Si entramos ahí y nos reconoce, podríamos meternos en problemas.
—Ah, o sea, que vinimos a infiltrarnos... —Me llevé una mano a la cara.
Akko sacó su varita y se aplicó el hechizo de transformación a sí misma, transformándose en un ratón.
—Ese tal Andrew, es el hijo del conde No-sé-qué, ¿cierto? —preguntó Amanda.
—Así es —respondí.
Usé el mismo hechizo que Amanda, cambiando mi vestimenta al uniforme de Appleton. Me importa una mierda si me reconoce Andrew.
Entramos como perro por su casa a través del portón. Nadie pareció notar que Amanda era una chica, ni que yo llevaba a Akko convertida en un ratón en el bolsillo de la camisa.
—¿Dónde estará el Santo Grial...? —se preguntó Akko en voz baja desde mi bolsillo.
—Este lugar es enorme. Tardaremos una eternidad buscando —comentó Amanda.
Seguimos caminando por los diversos pasillos de la academia. La infraestructura era increíble y digna de admirar, pero yo iba con la mente en otro mundo. O más bien, con la mente en blanco. No me podría importar menos ese tal Santo Grial, solo no me he ido porque temo que si las dejo solas se metan en un muy gran problema.
—¡Fíjate por donde caminas!
Choqué con alguien. Levanté la vista. Un chico rubio, ojos marrones, cara de aguantarse los pedos. Sinceramente no tengo ganas de discutir, así que mejor que grite solo.
—Ajá —dije, sin darle la menor importancia.
—Oye... nunca los había visto —dijo el cara de rábano, observándonos a Amanda y a mí con la ceja levantada— ¿Son nuevos? ¿En qué clase están?
—En la clase que-te-importa —contesté con voz monótona y seguí caminando, dejándolo atrás.
Amanda soltó una carcajada y me siguió. Escuché la risita de Akko desde mi bolsillo.
—¡Cómo te atreves a hablarme así, aún sabiendo que soy Louis Blackwell!
—¡Pues bien por ti, Nigga-well! —le gritó Amanda.
Lo dejamos hablando solo. O eso hubiera pasado si no nos hubiéramos encontrado cara a cara con Andrew al doblar el pasillo.
—¡Oh, no! ¡Nos descubrieron! —dije con pánico súper fingido.
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El Primer, Único e Inigualable Brujo
Hayran KurguEs conocimiento común que las brujas son solo mujeres. No hay muchas en el mundo actualmente, pero son las únicas capaces de controlar la energía sobrenatural conocida como magia, o eso se creía hasta la llegada de un peculiar chico a Luna Nova, una...
