Interludio: un día provechoso

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Amanda y Mikey se lanzaron por la ventana sin dudar. Akko se quedó un momento más ahí, con Andrew, viendo hacia afuera por la puerta abierta. Louis aún seguía de rodillas en el puente, recuperándose de la locura que acababa de ocurrir. Tanto profesores como estudiantes ya empezaban a subir hasta allí para ver qué ocurrió.

—No nos vas a delatar, ¿cierto...? —preguntó Akko, nerviosa.

—No hay pruebas reales de que ustedes sean brujas. No las vieron usando magia, a Michelangelo tampoco. —Andrew sonrió, cosa que Akko nunca había visto— digamos que la historia oficial queda así: una chica y un chico completamente normales se infiltran en Appleton, causan destrozos y huyen.

—Pero... me vieron a mí convertida en un ratón, y hablando —replicó Akko.

—Claro, porque suena muy creíble que un ratón que habla es la prueba definitiva. Eso suena más a una alucinación. Aparte, yo soy testigo de que la supuesta bruja era solo una rata común. —Le guiñó un ojo— ve con tus amigos antes de que alguien te vea aquí.

Akko se quedó unos segundos analizando lo que acababa de ocurrir. Quizá... Andrew no era tan malo como ella pensaba.

Asintió y sin decir nada más, corrió hacia la ventana y se lanzó.

Aunque no había encontrado la palabra, fue un día provechoso... O eso quería creer.

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Dije que esto lo iba a publicar ayer, pero pasaron unos inconvenientes llamados tareas. 

Yo fui F Green, su escritor anónimo de confianza. Me lees en el próximo capítulo.

El Primer, Único e Inigualable Brujo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora