—¡MIKEY, TEN CUIDADO!
—¡ESO INTENTO!
Usando el Router Línea Ley, volé usando una escoba de la casa de Lotte hacia la cima de la montaña donde se supone que vive el Yeti. El problema es que justo hoy al clima se le ocurrió que habría la tormenta de nieve más violenta jamás registrada en la historia de la puta humanidad.
—¡VAMOS A MORIR!
—¡DEJA DE GRITAR, QUE ME PONES NERVIOSO!
Una fuerte ráfaga de viento y nieve me hizo perder el equilibrio. Para cuando intenté retomar el control, solo pude ver un gran árbol frente a nosotros.
Nos estrellamos. Caímos al suelo, la escoba se rompió y, mínimo, mi cara había quedado tallada en ese tronco del santo pichazo que me di.
Escuché unos gritos ahogados de Akko. Me quité como pude la nieve de encima y caminé con dificultad entre la densa tormenta, intentando ubicar a mi amiga.
La localicé. Estaba enterrada entre un montón de nieve.
Con dificultad la saqué de ahí, pero cuando se intentó parar, no pudo. Cayó de rodillas con un quejido.
—Mikey... —dijo entre un quejido mientras se llevaba la mano a su pierna— creo que me lastimé... No puedo ponerme de pie.
Genial.
No dije nada, solo actúe. No tenemos tiempo qué perder.
Rápidamente la levanté del suelo, alzándola. En menos de un minuto, yo ya estaba caminando en medio de la tormenta de nieve en dirección a la montaña, con Akko a mi espalda.
Tengo que llegar. Tengo que salvar a mis amigas. A los padres de Lotte.
Debo darme prisa. Debo ir más rápido.
Sin pensarlo mucho empecé a filtrar energía mágica en mi torrente sanguíneo poco a poco. Aún no perfeccionaba del todo ese hechizo, pero a estas alturas no tenía una mejor opción.
Caminé. Caminé. Caminé.
Caminé y caminé.
La tormenta seguía azotándome, sin darme tregua. El frío se apoderaba de mí, y poco a poco estaba dejando de sentir mis extremidades. Akko seguía en mi espalda, aferrada a mí.
Tengo que llegar. Tengo que hacerlo lo antes posible.
El viento seguía golpeándome como cuchillas heladas. Mis pasos eran más pesados cada segundo. Sentía la respiración entrecortada de Akko en mi cuello. Ella estaba comenzando a susurrar cosas que no lograba comprender, su voz apenas era audible.
Metí de golpe más y más energía mágica en mi sangre. Se extendió por todo mi cuerpo, dándome más fuerzas para seguir.
Así pude llegar por fin a los pies de la montaña. Pero aún quedaba camino.
Comencé a escalar.
Sí, aún casi muriendo de hipotermia y con Akko a mi espalda, me puse a escalar la montaña. No tenía otra opción.
Cada movimiento era un desafío. Mis manos apenas podían cerrarse en torno a la roca helada, pero no tenía tiempo para dudar. El frío mordía mi piel a través de la ropa empapada, y Akko apenas se movía. No podía ver su rostro, pero su respiración se hacía más débil.
—Aguanta, Akko —murmuré, más para mí mismo que para ella.
Mis dedos se deslizaban en el hielo. Mis piernas temblaban, mis músculos ardían, pero seguí subiendo.
Un viento. Una ráfaga de nieve. Estuve a punto de caerme.
Más energía mágica en mi cuerpo. Más. Más.
Hasta que mi corazón se detuvo.
Casi muero.
Corté el flujo de repente e intenté eliminar lo más rápido posible el exceso de energía mágica que había estado filtrando a través de mis venas y arterias. Me salvé por puro instinto.
Pero para cuando recobré la consciencia, ya estaba cayendo al vacío. Esos breves segundos en los que me desconecté de la realidad fueron suficientes para que mis dedos soltaran la roca y mis pies perdieran el equilibrio.
Agarré a Akko en el aire usando una mano.
Las malditas Líneas Ley.
Con mi mano libre encendí el Router Línea Ley ajustado a mi cinturón. Me concentré en sentir la energía que fluía a través de los leves remanentes de las Líneas Ley que captaba el Router.
Tengo que abrir una Línea Ley.
Tenía una mano ocupada, por lo que no podía hacer la forma de equis con ambos brazos que usaban los miembros de la Secta para abrir una Línea Ley.
Pero puedo hacer algo parecido.
Crucé mi dedo índice con el medio, haciendo la forma de una equis. Cerré los ojos, me concentré.
Y justo antes de que tocaramos el suelo.
La abrí.
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El Primer, Único e Inigualable Brujo
ФанфикшнEs conocimiento común que las brujas son solo mujeres. No hay muchas en el mundo actualmente, pero son las únicas capaces de controlar la energía sobrenatural conocida como magia, o eso se creía hasta la llegada de un peculiar chico a Luna Nova, una...
