Las Siete Palabras

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—Un momento, déjame ver si entendí —dije— hay 7 hechizos llamados las Siete Palabras, que deben ser realizados con esa Vara Brillante, y hasta ahora has logrado "revivir" 3 de esas 7 "palabras"...

—Y si logras revivir las otras 4, se romperá el sello de la magia antigua —continuó Lotte.

El silencio se instauró en la habitación. Era de mañana cuando Akko nos explicó lo que Úrsula le había contado ayer, por eso había estado tan callada y pensativa. Ni siquiera había abierto bien los ojos cuando Akko comenzó a contar todo. Era una locura, sí, pero lo más extraño es...

¿Cómo Úrsula sabe todo eso?

Y también, algo me dice que pasó mucho más de lo que Akko nos cuenta.

—Solo quedan 4 palabras, ¡y las encontraré pase lo que pase! —exclamó Akko.

—¿Cómo carajos buscas una "palabra"? —pregunté, alzando una ceja.

—No se "busca" como si fuera un objeto —añadió Sucy— y ni siquiera sabes donde buscar.

Akko se tiró en su cama y gruñó mientras daba vueltas.

—Dejen de decir esas cosas, ¡me desaniman!

Fue ahí cuando la Vara Brillante, en la cama a un lado de Akko, comenzó a brillar.

—¡Eso debe significar algo! —dijo Akko con emoción, agarrando la Vara Brillante.

Nos cambiamos a nuestro uniforme y de inmediato fuimos arrastrados por Akko hacia la habitación de Úrsula.

Los cuatro estábamos frente a la profesora, espectantes. Ella tenía la Vara Brillante en sus manos, con los ojos cerrados, como si la estuviera... ¿analizando?

—La Vara me ha hablado...

—Las varitas mágicas no hablan.

Úrsula ignoró elegantemente mi comentario. Lotte me dio un pequeño codazo para que me callara.

—La cuarta palabra está muy cerca —dijo Úrsula, como si fuera la revelación de un vidente.

Hubo un silencio, súper dramático y también súper innecesario.

—¡Cuál es la palabra! —dijo de Akko, impaciente como siempre.

Mayenab Dysheebudo —contestó Úrsula.

Akko agarró la Vara Brillante, la alzó sobre su cabeza con ambas manos y empezó a repetir una y otra vez el hechizo. Pero, como era de esperarse, nada pasó.

—¿Hasta cuándo seguirás intentando ese tipo de cosas si sabes que nunca funcionan? —preguntó Sucy.

Akko estuvo a punto de replicar, pero Úrsula la interrumpió.

—Gritarla no es suficiente —informó— para entenderla, necesitas algo importante.

—¿Qué cosa? Dígame, profesora. Dígame, ¡por favor! —Akko comenzó a moverse por la habitación como si fuera un cachorro ansioso por salir al parque.

—Es algo que todavía te falta, Akko... —dijo Úrsula con solemnidad.

—O sea, podría ser cualquier cosa —dije.

Úrsula contuvo una pequeña risa.

—¡Profesora, dígame qué es eso que me falta, dígamelo! ¡PORFAVOR! —siguió pidiendo Akko.

—Akko, ya te dije que para encontrar las palabras debes madurar por tu propia cuenta.

Sucy y yo compartimos miradas. Para que lo que decía Úrsula pasara, todos los astros de la Vía Láctea se tendrían que alinear de forma perfecta.

—Entonces, ¿qué harás mañana, Akko? —Lotte se acercó a Akko para llamar su atención.

—¿Qué hay mañana? —preguntó Úrsula.

—Íbamos a ir a visitar a la familia de Lotte —explicó Akko.

—Así es —confirmó Lotte— invité a Akko, Sucy y Mikey a mi casa, pero, si la palabra está cerca, será mejor que Akko no se aleje mucho de Luna Nova.

—No. Es mejor que vaya —interrumpió Úrsula— que la palabra esté "cerca" no se refiere a una distancia, sino que la experiencia que te dará la madurez que necesitas, está cerca de llegar.

—En resumen: nos largamos —concluí.

Nunca había conocido a una familia completa de brujas. Me preguntaba cómo serían, cómo viven las personas de la comunidad mágica.

¿Cómo es una vida normal? No lo sé, yo nunca la tuve.

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Este año acabo este fanfic. Es una promesa, promesa de estudiante de música con más tarea que vida.

Yo fui F Green, su escritor anónimo de confianza. Me lees en el próximo capitulo.

El Primer, Único e Inigualable Brujo Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora