CAMINOS SIN RETORNO:
AMEERA:
Cuando abro los ojos todo es blanco. Demasiado blanco. El techo. Las paredes. La luz que me perfora las pupilas. Intento moverme y mi cuerpo responde tarde, como si estuviera bajo el agua. Estoy adormecida. ¿Dónde estoy? Veo borroso, Hay un zumbido en la habitación. Un recuerdo intenta subir a la superficie. Una mujer riendo. Ojos azules. Las lágrimas se acumulan, quiero que todo acabe.
— Mamá
El golpe llega antes de que pueda terminar la palabra.
Mi cabeza se ladea. El sonido es más fuerte que el dolor. Tardo un segundo en entender que el impacto fue contra mi mejilla.
No es real me digo... Pero parece real... Siento el frío del suelo contra mis pies descalzos. Siento algo húmedo en el labio. Sabor metálico. Sangre.
La figura frente a mí se aclara y se distorsiona al mismo tiempo. Es mi madre.
No.
Sí.
No.
Su rostro está correcto, pero su expresión no. Sus ojos... sus ojos no me miran como solían hacerlo cuando entrenábamos al amanecer. Hay decepción.
—Siempre fuiste débil Ameera —dice.
Mi corazón se detiene.
No.
— Debí haberte matado yo misma —dice la figura.
El zumbido aumenta.
No es real.
No es real.
Me lo repito como un mantra.
Pero la voz suena perfecta. El tono exacto. La cadencia exacta. El modo en que pronunciaba mi nombre cuando quería que prestara atención.
—Te entrené para que fueras extraordinaria... Y solo eres la razón de que tus amigos estan muertos
Algo dentro de mí se quiebra.
No. No es cierto.
Pero la Arena aparece detrás de sus palabras. Gritos. Sangre. Cañones. Nombres que ya no puedo pronunciar sin que me arda el pecho.
¿Y si...?
—Mírame —ordena la voz.
No quiero.
Otro golpe.
Las paredes parecen inclinarse. El blanco deja manchas negras en los bordes de mi visión.
Recuerdos verdaderos intentan abrirse paso.
Mi madre abrazándome
— Mi dulce niña, mamá está aquí y siempre estará aquí
Pero encima de ellos se superponen otros.
Mi madre enviandome a los juegos.
Mi madre vendiendome al Capitolio
No.
No.
No.
— Yo maté a tus amigos... Y todo por tu culpa...
Siento un pinchazo en el cuello. El líquido arde. El zumbido se convierte en un enjambre.
Mi madre me grita
Me abraza
me golpea
Me canta
Me empuja
Todo al mismo tiempo. No sé cuál sostener.
ESTÁS LEYENDO
Panems Queen
Fiksi PenggemarJoven, Hermosa e Inteligente La Vencedora Perfecta... La favorita del capitolio... Ameera había sido bendecida con regalo que nadie más tuvo... al menos eso creían los Distritos... No era nada más que la marioneta perfecta, con mucho que perder y d...
