SEGUNDA PARTE DE THE CRASH
Ha pasado un año y medio desde el incidente. Desde que estos dos chicos se vieron forzados a renunciar al otro. Dylan y Kyle intentan seguir con sus vidas separadas, a pesar de que en el fondo, el corazón de ambos sigue añ...
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Dylan
Se quedó un momento frente a la puerta, sin saber por qué. Tal vez una parte de él esperaba que Kyle diera la vuelta y regresara al apartamento, para que ambos pudieran hablar con más calma. Sin embargo, los minutos pasaron en silencio, lo que hizo que Dylan reprendiera a esa parte suya.
Habían tenido prácticamente su primera pelea como pareja y la razón no era más ni menos que Erick, su exnovio.
No supo si era por la molestia o la decepción, pero cuando aceptó que Kyle no regresaría por un buen rato, empacó las pocas cosas que tenía y se encaminó a su dormitorio. No era que estuviese escapando del chico, pero considerando que el apartamento era del mejor amigo de su novio, le era incómodo quedarse ahí solo.
Por suerte, al ser ya de noche y día entre semana, no había muchos estudiantes fuera y pudo tener un regreso tranquilo. Al menos hasta que llegó a su habitación y Joe lo asaltó con preguntas. El chico sabía que Dylan había tenido un gran problema con Erick y por el desenlace de las cosas, tuvo que tomarse unos días apartado de la universidad. Sin embargo, nadie le había dicho qué tipo de problema había sido. Aparentemente hasta sus amigos se sentían trastocados por el suceso y tampoco querían mencionarlo a la ligera.
Quería contarle todo a su compañero de habitación, considerando que este siempre fue muy atento con Dylan, pero en ese momento simplemente quería evitar pensar en todo el drama. Así que le prometió aclararle todo luego y el chico lo aceptó amablemente.
El castaño recordaba que había dicho que regresaría a la universidad al día siguiente, pero se convenció a sí mismo que un día más ausente no haría la diferencia. Debía ir al hospital nada más comenzaran los horarios de visita.
Así que ahí se encontraba, caminando por el pasillo hacia la habitación que la secretaria le había indicado. Dirigiéndose a hablar con su exnovio, quien apenas unos días atrás, le apuntaba con un arma.
No iba a mentir, todo el cuerpo le temblaba. Sin embargo, se rehusaba a verse paralizado por el miedo y la ansiedad.
«Es un hospital lleno de personas y él está postrado en cama» repitió en su cabeza lo mismo que le había dicho a Kyle, intentando recordarse a sí mismo que no había forma de que el chico intentara hacerle daño.
Cuando ya se iba acercando, observó la pantalla de su celular. Tenía varios mensajes, principalmente de sus amigos y sus padres; pero ninguno de su novio. Se lamentó. Creyó que, si al menos tuviese un mensaje frío y cortante, con tal que fuera de Kyle ya le daría la valentía suficiente para dar los pasos que le faltaban a la habitación.
Suspiró y guardó el teléfono. Sin embargo, en el momento en que dirigió la mirada hacia la puerta de la habitación, sintió un ardor tremendo en una de sus mejillas. No le tomó nada de tiempo percatarse de que había sido una bofetada.