Capitulo 28

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Narra Ash

Llamaron a la puerta y salí de mis pensamientos, seguía sentada en el suelo y habia dormido un par o dos de minutos, me levanté, enjuagué mis lágrimas y abrí la puerta.

-¿Como te encuentras, hija? -entró mi padre a la habitación.

-Bien... -mentí. -¿Hay alguna novedad?

-Nada nuevo... -contestó. -Escúchame, he de ir al despacho un momento, ¿necesitas que te traiga un café o algo de comer?

-No papá, estoy bien. -le abracé y entré en la habitación contínua.

Irina seguía en el mismo estado en el que la dejé, me senté en la cama a su lado. El único sonido que se escuchaba eran su respiración y el pitido de las máquinas que le tomaban las pulsaciones.

Decidí tumbarme a su lado, estar en aquella situación me estaba deprimiendo mucho, agarré su mano y la besé.

-¿Cuanto más vas a estar así? -pregunté al aire. -Quiero volver a verte sonreír... Volver a abrazarte y que tu tambien lo hagas... Quiero volver a sentir tus labios sobre los míos... -mis lágrimas cayeron sobre sus mejillas.

Sequé las lágrimas que habían caído sobre ella, su piel estaba ardiendo, cogí rápidamente un paño húmedo y lo posé en su frente.

-Señorita, la paciente hace tiempo que debiera haber despertado... -un doctor entró en la habitación.

-Ya lo sé. -dije fríamente.

-Se que esto le va a doler, pero creo que desconectarla y dejar que vaya a un lugar mejor. -soltó descaradamente.

-¿¡QUE!? -grité.

Narra Irina

-¡NO PIENSO DESCONECTAR A IRINA! -escuché una voz algo lejana, pero muy familiar.

-¿¡ASH!? ¿¡DÓNDE ESTÁS!? -grité.

-Señorita, la paciente no va a despertar, ¿no cree que sería mejor dejarla morir? -una voz masculina salió de las sombras junto con unos pitidos molestos.

-¿¡Quien es ese fulano!? ¿¡Y porque quiere dejarme morir!? -no parecía llegarle mis gritos.

-¡No se acerque! -Ash parecía estar forcejeando con él.

Se escuchó un golpe, algunos pasos acelerados y los pitidos cesaron. Empecé a notar como mi cuerpo brillaba, me ardía, la oscuridad que me rodeaba se había tornado luz.

Abrí los ojos, estaba en mi antigua habitación y un hombre tenía agarrada a Ash por las muñecas, forcejeando, no sé cómo lo hice, pero levanté al hombre por el cuello, sin tocarlo.

Mis ojos ardían, me lloraban descontroladamente y no había ningún motivo para que lo hiciesen.

-Fuera. -fueron las únicas palabras que salieron de mi boca.

Hice un gesto con la mano y la puerta se abrió, choqué al tipo con ella y lo lancé fuera para luego volver a cerrarla.

Ash estaba en el suelo arrodillada, llorando mientras se tapaba la boca, parecía una mezcla de felicidad y nostalgia.

Me arranqué los cables que tenía en la muñeca y la cabeza, de algunos empezaron a salir sangre, de otros un liquido transparente y con muy mal olor.

Me levanté y me acostumbré a caminar, di varios pasos bastante difíciles, pero al final logré llegar a donde estaba Ash.

-Te he echado de menos... -dije antes de abrazarla.

Ash no dijo nada, tan solo rompió a llorar sonoramente en mi hombro, aferrándose a mi.

-Dijeron que no saldrías del coma... -susurró. -Que no volverías a abrir los ojos...

-Mentiras, todo mentiras. -dije.

Me fije en la esquina de la habitación, había un pequeño gato blanco, su pelaje parecía esponjoso y brillante.

Me guiñó el ojo, yo seguí consolando a Ash hasta que quedó dormida, y antes de poder siquiera ver mas de cerca al gato, desapareció.

-¿¡ASH!? -un hombre alto, de pelo blanco y ojos grises entró en la habitación.

Era el mismo hombre que me salvó, quedó totalmente impactado al vernos a las dos en el suelo, yo abrazando a Ash y ella dormida en mis brazos.

-No sabes las ganas que teníamos de que despertases. -sonrió.

Pasé una mano por las piernas de Ash y la otra tras su espalda, me levanté y la llevé a su habitación, no sin antes cruzar un par de palabras con el hombre.

-Gracias por haberme salvado. -dije sonriendole tímidamente.

-Por la familia lo que sea, Irina. -no entendí bien lo que quiso decir con aquello, así que me fuí.

Entré en la habitación de Ash y todo estaba exactamente como lo recordaba, una cama grande frente a la puerta, el armario empotrado en la pared izquierda, la puerta del baño en la pared del fondo y un mueble con una televisión al lado de la puerta. Sonreí como una tonta al verlo todo igual, dejé a Ash en la cama y me acosté junto a ella, quería ser lo primero que viese al despertar.

Fuera estaba totalmente oscuro, era de noche, pero no tenía sueño, así que me quedé observando a Ash hasta que despertase.

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