Un día de oscuridad.

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Sale el sol, ilumina el mundo, y a la vez eclipsa al poeta; lo sume en la profunda oscuridad que le brinda la luz de Apolo, es como si la mano del estresante día nos arrebatara la luna, nos pone una venda, nos cubre la máscara que tenemos por rostro.

En el día estamos condenados a caminar ciegos, sordos y mudos; caminamos rodeados del mundo, en medio de todos, en medio de la nada; el viento pasa y nos obsequia una bofetada, nos susurra al oído la debilidad en la que caemos en el día.

En este día bajo el sol no volamos, no somos libres, no se crean puertas a mundos con aroma a libertad, con el color del cual le queramos pintar, solo nos asfixiamos en el monótono ambiente llamado realidad, para mí, para nosotros, es la prisión ilusa que escueza nuestro lúcido pensar.

Esperemos que caiga la noche, se suma en tinieblas la tierra, y a su vez ilumine nuestra alma.

Muere el día vive el alma. 

Lamento De LykosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora