Esta noche he empezado a navegar por las paredes de mi habitación, a explorar la soledad que proyecta el ambiente, a vivir en el triste y pálido rostro, del punzante recuerdo de tu figura; esta noche me he liberado, de la atadura de pensar libremente, de instalarme en un balcón, con un panorama de miserable tranquilidad, con una bandera que no baile al compás de tu cabello.
Esta noche me fui a buscar, en ese viejo retrato tu brillo latente en él, me fui a reír con las amargas tristezas vestidas de verdad; comencé a disfrutar de mis descoloridos momentos de inexplicables primaveras, maquillé de gozo mis latidos desordenados e infantiles, pinte un par de líneas paralelas sobre mi buró; caí avergonzado al detallar la desnudez de mi alma, en el espejo de mi vida, me embriagué con dudas, me acuné en noches ambientadas con tristes y sollozos tangos. Y en medio de ese festín incomprensible del insomnio, empecé a alucinar realidades, a dudar sonrisas, a afirmar las lágrimas de la derrota.
En medio de ese viejo callejón que disfrazaba de palacio, mi ser invocó la crudeza justicia de la razón, busqué comprender el color de la luna en tus ojos, estudie la peculiar calidez de la que goza tu piel, el perfume impregnado en tu respiración, la herida abierta por donde desembocan mis sueños de superación. Ahí, en medio de ese frenesí, inició lo que busco concluir en el caminar arremolinado de la noche; empecé a destapar, un paquete de frutos secos, que me sirvan para pasar la botella de razón que exhibe hoy mi corazón. En esta efímera tertulia, intento no prolongar el dominio de tu infernal sonrisa, en mi gélido paraíso, intento hacer a un lado tus sueños pintados de mañanas gloriosas, tu figura eclipsando mis opacas madrugadas.
Quise despertar mi cordura, dudar de la locura a su lado, tomar un par de tragos, invocar a Gardel y ceñir mi dolor en sus amargos acordes de marginal perdición... En medio de esa duda, lograr responder esa cuestión que droga mi rebuscada sonrisa; Ahora le veo, impresa en los rincones de esta prisión que he convertido en mi hogar, ahí, bailando tango con los tacones rotos, esa pregunta que no me atrevo a formular... se desnuda paulatinamente, tan simple como cae el vestido de seda de esta memorable noche; Y allí, en medio de ese ir y venir de mi mente, en la esquina de ese patético péndulo que representa mi pensamiento, se destroza la ventana, y en medio de los cristales se pinchan mis incoherentes miedos; así de simple respira la duda: ¿Por qué jamás logré hacerte a un lado?, ¿Por qué nunca he podido mirar los amaneceres sin desear ver tu fresca sonrisa vivir en ellos?, ¿Por qué jamás dejé de buscarte en mis ocasos, y más aún en mis noches?
Y sigo oscilando en este crítico estado mental, hipotecando mis principios, admirando la lluvia, así, simple y a la vez sublime, incapaz de responder mis dudas... Pronto la noche me enseña la máquina de tortura que se dibuja en tu rostro, la pegajosa miel de tus palabras, la aurora haciéndole calle de honor a tu mirada. Pronto se hace todo más evidente, la particularidad de tus mejillas, tu sonrisa seducida por una eterna primavera, tu indescifrable estado mental, tus gustos, mis inexistentes roces a tu corazón; logro responder, apuñalar mis esperanzas de desnudar de cada poro de mi piel, de cada bello en estado de erección, de cada pánico echo sonrisa,tu eterna esencia.
Todo es simple, estuvo siempre saludando mi ceguera; nunca te hice a un lado querida mía, porque nadie podría hacer a un lado los resquebrajados retazos del alma, solo los del cuerpo, y vos vibras en mi alma, y en mi cuerpo pasas fugazmente, dudando si alguna vez toqué tu piel, con algo más que letras; nadie podría hacer a un lado, a un gato lamer sus garras después del pecado cometido, nadie podría no sonreír a la par con un niño, ni tener echo de higos secos el corazón, solo podría simular una coraza de metal; nadie podría simplemente ignorar ese extraño brillo que entra por los ojos, cuando en frente de él camina lo que para él ya fue endiosado; nadie disfruta del alba si en ella no ve algo más, no ve un Dios, un hijo, un sueño, un etéreo amor, nadie se perdería en ella, si esta primero no le encontró, llorando en un rincón la carencia de ilusión; nadie se entrega a esa frescura sin darle un nombre, sin agradecer, sin cerrar los ojos, pues es algo que se vive y se disfruta, a punta de orgasmos del corazón. Y nadie entendería el naranja del ocaso, la muerte del sol, sin antes percatarse que en su deceso renace la ilusión; nadie podría dejar de intentar buscar, en medio de la oscuridad de la noche, la tenue iluminación en el firmamento cósmico, en el firmamento humano; nadie jamás... nadie ha logrado extirpar su corazón cuando este pierde el control con algún gesto que le lleva al estado más cercano de perfección que puede conocer el mortal.... ¡Nadie!
Nadie podría admirar una rosa virgen de espinas; nunca seria hermosa, no tendría ese peculiar peligro que genera los estímulos más puros y nocivos. Y fue aquí, que tocando el seno ya desnudo de la noche, mamando ya el olor de la mañana; vencí al asumir mi derrota, esta decadente noche, fue aquí donde renové el masoquismo, vestí de piel mi alma, mientras veo el sol asomarse tímidamente por la ventana, tomaré un oscuro café que incinere mi somnoliento cansancio; saldré, afrontaré mi condenable estado, he insistiré con aullidos desesperados, que el camino a la tundra este amoblado en los espinos de tus brazos, en el látigo de tu cabello, en el veneno de tus labios. Me aseguraré que la condena sea completa, tomando el fruto más prohibido, con más escozor, que se allá paseado por mí.
Doy por terminado este inmoral juicio, mientras se me ilumina mi ilógica ilusión, y mi decadente estado me toma de la mano, me devuelve a la triste senda, en la cual he de buscar eternamente la redención en tu corazón.
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Lamento De Lykos
PoetryLamento de Lýkos es un viaje poético apartado de los almidonados conceptos de la poesía tradicional, esta propuesta llamada "Poesía Filosófica" está repleta de peculiaridades y trasfondos de naturaleza metafísica, pues el autor propone un...
