Condena de Lýkos

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Dime cómo demonios no has escuchado como se desgarra su garganta por vos, como puedes dejar este lobo muriendo, sobre una roca teñida con su propia sangre; tan abandonado por el mundo, tan hipnotizado por tu mirada, peleando con los colmillos rotos, con la flecha de tu rechazo atravesando su lomo, luchando con besos que poco a poco lo han ido ahogando, persiguiendo la sonrisa que la luna jamás le ha obsequiado, siguiendo un cazador domesticado que tranquilamente finge dormir sobre el tejado, aguantando el frío y llano cariño que confunde su instinto.

Ahí, sobre la ladera del ocaso se posa cada noche, buscando una estrella que sonríe desde el otro lado de la comprensión, agoniza ilusionado, pues no se ha percatado que desde que le conoció ha sido un desdichado, lo sublime de lobo se le ha desgastado, pues mirando como perro su vida se ha degradado.

Cada noche se pasea herido de muerte por las calles de la ilusión, mientras su amada desde ese mismo tejado con misterio le va observando, ronroneando más dudas le va generando a ese pobre lobo que cada noche aúlla su llanto; nadie sabe en qué momento fue que quedó tan desolado, nadie comprende que le ha visto un lobo a un gato, solo el entiende que en la noche se ve la luz que desprende un faro; que es en la noche donde brilla lo que la belleza va tristemente ocultando, solo él sabe que en ese estado de perseguir con aullidos los misteriosos saltos de aquel gato, ha comprendido porque su corazón sigue palpitando, porque aunque el día deje ver el pelaje de aquel gato tan claro, solo en la oscuridad se puede ver el brillo de su alma, y es lo que incluso ella desconoce, que este lobo marginado anda cazando.

Él se enamoró de su expresión en la noche, de su más interna duda, de su intimidante semblante, de su demonio más oscuro, de su miedo más profundo. Se enamoró de lo que solo un lobo puede ver, se enamoró de lo que es un gato, por eso cada noche aúlla su lamento, por si alguna vez ese gato decide bajar de aquel tejado maullando amor por él; deseando vivir el amor que solo la noche es capaz de cobijar, el amor que sólo la luna puede llegar a inspirar, un amor del que sólo ese licántropo puede gozar, el amor que sublime e ingratamente puede un gato entregar. Un amor eterno para un lobo, un amor que solo una vida a ese gato le estará costando, un amor que viva en la noche.

Pero es sólo la esperanza drogando de ilusión a un lobo marginado, es solo la utopía ocultando la condena de su existencia, eso solo la luna consolando ese espectro que de amor está agonizando, es solo ese gato seduciendo cruelmente los sentidos desafortunados de un lobo que la cordura ya se ha devorado, y ahora sólo se alimenta de recuerdos que jamás pasaron. 

Pobre lobo con insomnio, por estar enamorado de un gato tu tranquilidad ha emigrado, ahora deja que el invierno borre tus irregulares huellas, que el tiempo termine de acribillar tu memoria, que en las fauces del amor muera tu corazón; pues condenado en el putrefacto edén de su piel, poco a poco se decolora tu vida, poco a poco se maquilla de olvido tu auto negado ser.

Lamento De LykosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora