Donde YoonGi con 18 años entra en celo siendo violado a la fuerza por un poderoso Alpha mujeriego, quedando embazado, iniciando con una difícil vida para un Omega que sin marca empieza a serse responsable de su único amor, su pequeño hijo de 3 años...
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— Para comenzar empezaremos con algo ligero, quiero que me muestres lo que sabes de seducir YoonGi. — Pronuncio al terminar de comer, sin siquiera esperar que terminara de tomar mi leche adorándome al terminar de escuchar su petición.
— N-nunca... he estado con otro hombre en el ámbito sexual, después de lo que paso con mi hijo. — Susurre sonrojado ladeando la mirada, pero debía admitir que la penetrante mirada de Jimin me estaba poniendo los pelos de punta.
— YoonGi, no olvides el Daddy. Por esta vez lo dejare pasar. — Corrigió.
Trague en seco al olvidar la vergonzosa palabra, para empezar con su petición dirigiéndome en su dirección ideando millones de planes para terminar lo más antes posibles.
— Solo te pido que me seduzcas. — Concluyo tomando de mis caderas sentándome en su regazo de golpe. Haciéndome jadear levemente ante el contacto brusco de mi trasero con su miembro.
Baje la mirada y moví mis caderas apaciguadamente, sin un ritmo exacto solo me limitaba a dejar que mi instinto me dominara, soltando pequeños jadeos de mis labios que de forma involuntaria salían libremente de mi garganta.
— Sabes mover las caderas. — Susurro en mi cuello, para lamerlo dejando que sus caninos chocaran con mi piel. Mandando vibraciones a todo mi cuerpo que empezaba a temblar, mi subconsciente no permitiría que me rebajara a esto, pero si quería terminar luego, tendría que poner mi máximo esfuerzo.
— ¿Le gusta, Daddy? — Pregunte, tratando de agudizar mi voz a una más infantil necesitaba levantar el viril miembro de Park.
— No lo haces nada mal, pero eso no lograra cautivarme. — Respondió acariciando mi trasero con sus manos masajeando, provocando una pequeña excitación ante los toques bruscos.
Me baje de su regazo, y espere el momento exacto en el que su mirada confundida me mirara de vuelta, pidiendo de alguna explicación, para así sin contestarle nada caer a sus pies, con la máxima vergüenza en mis mejillas, que empezaban arden, a pedir piedad. Acercando mis labios a su cremallera bajándola con mis labios dejando la imagen perfecta y bizarra para el Alpha.
No sabría si esto lograría excitarle o no, solo hacia lo que pensaba a esas alturas.
Y no habría fallado, al subir la mirada sus ojos cegados en la lujuria solo me miraban con armonía y fascinación.
"Estaba haciéndolo bien al parecer."
Seguí con mi inocencia fingida, tratando de liberar el miembro del Alpha, todo esto era nuevo para mí, solo mi relación sexual e intimidad me fue arrebatada en una violación. Así que no sabría mucho que hacer, pero parece que Jimin entendió mi timidez y torpeza con un solo movimiento libero su hombría, la cual golpeo mi mejilla, no quería mirarla pero era inevitable.
¡Como fue posible que ese monstruo entro en mí!, mis ojos no dejaban de ver la intimidad, y mis ojos empezaban a lagrimear, no quería hacer todo esto, no estaba preparado para complacer a mi abusador.
Cerré mis ojos, y empecé con mi sufrimiento dando pequeñas lamidas al falo, unas cuantas más que se convirtieron en pequeños besos por la punta. La debilidad del Alpha, ante aquello un sonido glorioso salió de sus labios.
Seguí lamiendo para pasar a la siguiente etapa de ingresarlo a mi cavidad bucal, sabría ante mano que esa intimidad no cabría en mi boca así que ingeniándomelas, logre que cierta parte dominara mi garganta, con leves movimientos. Pero Jimin, ¡El gran hijo de puta!, de un solo movimiento ingreso la mitad de su miembro en mi garganta.
Atragantándome con ella sintiendo como mis lágrimas bajaran a mis mejillas, el sabor era inigualable, tanto asido y tan dulzón, no sabría en que momentos inicie con los movimientos ni mucho menos cuando enredo sus dedos en mi cabello obligándome a tragar todo su miembro.
Ni mucho menos el alarido de gemidos de parte del Alpha, moje lo suficiente para que se me hiciera mucho más fácil la movilidad, y para que no doliera al momento que tocaba mi campanilla.
Nauseas se adueñaban de mi cuerpo, cuando los movimientos se hicieron erráticos, y mis manos tocaban el nudo masajeándolo. El gran nudo que habría creado a mi hijo, su hijo del cual ni siquiera sabría que era suyo.
Solo bastaron unos cuantos minutos en el que sentí como un líquido viscoso recorría mis papilas gustativas, asqueando mi interior del asido sabor. Jimin estaba llegando a su orgasmo, trate de darle el gusto de mirarle justo en el momento que sentí una gran secreción en mi garganta, ahogándome, y la liberación de lo demás en mi rostro, mientras el miserable se masturbaba en mi cara. Bañándome de su liquido blanquecino, tomando mi mentón para volverlo a ingresar, dando unas cuantas embestidas más para sacarlo flácido.
— Eso estuvo mejor. — Felicito para tomar su móvil y sacarme una foto.
Estaba hecho un lío, todo su semen en mi rostro mis ojos mojados por las lágrimas, y mi saliva hacia un tenue recorrido hasta el collar mojándolo.
Cerré mis ojos y espere el momento en que me diera su orden para limpiarme, de la cual jamás llego, tomo mi collar y lo enlazo a una correa.
— Daremos un paseo afuera, quiero que vean todos mi obra maestra. — Y sin tomar mi opinión en cuenta, jalo de mi correa en dirección al jardín en donde todos sus tragadores estarían limpiando y ordenando. "Jimin era un maniático sexual ninfómano."