Jack y Ashley son un desconocido el uno para el otro , pero, cuando terminan encerrados juntos durante más tiempo que el que a ambos les gustaría sus caminos se cruzaron y, para bien o para mal, no fue tan fácil para ninguno dejarlo pasar.
━━━━━ ◈ ━...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Capítulo veinticinco — "Es cómo te mira" ღ
──── ∗ ⋅✦⋅ ∗ ────
Entro al instituto a paso tan rápido que me llevo una alumna de dos o tres cursos menos por delante nada más cruzar la puerta. Ella me mira con algo de temor al recoger su mochila del suelo y apartarse de mi camino. Dudo que escuche mi disculpa antes de salir corriendo.
Hace frío y la cazadora roja que llevo no es demasiado abrigada, al menos las botas altas sí consiguen ese calor en mis piernas. Los brazos y estómago por otro lado, los siento medio congelados. La camiseta blanca es de manga corta, fina. No lo he pensado demasiado bien antes de salir de casa y ahora no me queda otra opción que aguantar.
Aunque llego pronto ya hay demasiados alumnos cruzándose conmigo, ¿es que hoy no hay alumnos que fingen estar enfermos para no venir un lunes? Tengo que ponerme de puntillas más de una vez para buscar esa cabellera rubia.
Va a matarme.
En un momento dado deja de importarme a quién empujo para pasar, me cansa estar pidiendo permiso con sonrisas falsas a esas personas que han decidido que el medio del pasillo es un buen sitio donde ponerse a hablar.
Me abro paso por el medio de un grupo de cinco chicos que han invadido el lugar.
—Ten más cuidado —Los dos chicos que tengo enfrente se juntan más para no dejarme pasar entre ellos. Detrás de mí el mismo de antes vuelve a hablar—. ¿Es que te ha comido la lengua el gato?
Son más altos que yo, sí, aunque dudo que de la misma edad. Un año menos si no me equivoco, es fácil adivinarlo por cómo actúan, casi creyéndose que el control está en sus manos. Al ver que no van a dejarme pasar me obligo a girarme hacia el chico que acaba de hablar. Es castaño, al menos de ese color son sus raíces, el pelo lo mantiene de un rubio claro. De estatura media, con el rostro redondo y una chaqueta vaquera a medio romper. Tiene un piercing sobre su ceja izquierda, extraño teniendo en cuenta la estricta normativa de este instituto.
—Tengo prisa, ¿qué tal si dejáis de molestar y me dejáis pasar en vez de quedaros en el medio del pasillo?
Un "uhh" colectivo llega de golpe por parte de los cuatro chicos restantes. Me cruzo de brazos, tan predecibles como esperaba.
—Deberías de tener más cuidado con cómo hablas a las personas —extiende una mano que no llega a alcanzarme. Le miro incrédula—, al menos si no quieres acabar mal.
Dejo los brazos caer a mis costados al recordar lo mal que me ha hablado Brigitte de esa postura, denota miedo, una necesidad de poner una barrera física entre tú y eso a lo que te estás enfrentando. Inclino un poco la cabeza.