Estoy cansado de esperar, en esta casa tan grande todo el mundo hace lo que quiere, menos a la hora del desayuno, que según mi madre debemos estar en familia en algún momento del día.
- Anna, di a mi madre que ya he desayunado y que estoy fuera -la criada intenta discutirme algo, pero no sabe que decir, sabe lo importante que es para mi madre esto.
- No hace falta, -interrumpe mi madre para salvar del apuro a la criada- pon la mesa para cuatro, desayunaremos todos juntos -dice remarcando el "todos juntos", dirigiéndose a mí.
Nos sentamos en la mesa, como siempre, el momento es incómodo. Desde que mi padre murió todo cambió en esta familia. Después de su muerte, mi madre entró en una depresión y mis hermanas y yo nos distanciamos de ella. Ahora, después de un año, ya se ha recuperado e intenta volver a acercarse a nosotros. Sin embargo, sus métodos no son muy buenos, los que principalmente tratan de no mencionar nunca mi padre. Cuando ella nota que un tema se está dirigiendo hacia él, cambia repentinamente la conversación. U, otro método, es organizando estos desayunos que nadie soporta, aparte de ella.
- Bueno, ¿y qué tal habéis pasado la noche? -y este es uno de los otros métodos: sacar conversaciones estúpidas que a nadie le importan.
- Bien -contesta una de mis hermanas. Las dos son más pequeñas que yo, pero más listas.
Se hace un silencio largo. Seguro que mi madre está buscando otro tema, visto que el primero no ha tenido mucho éxito.
- ¿Habéis oído que anoche escogieron otro candidato para el Proyecto Mente? -los tres asentimos. -Creo que es una chica, y diría que se llama igual que tú, Rebeca.
- Qué bien -contesta ella, con voz neutra y sin mirarla, más concentrada en remover los cereales en el bol.
- ¿Os imagináis que eligieran a alguno de vosotros? No dejaría que se os llevaran. Qué horror estar allí arriba, en otro planeta, sin vuestra familia y rodeado de extraños.
- Como si estar aquí fuera mucho mejor –me levanto y subo hacia mi habitación. En la mesa todos se han quedado en silencio.
Cierro la puerta detrás de mí. Me pongo el filtrador de aire, abro la ventana y como por una especie de tirolina, que ya tengo preparada, salto y termino en el otro edificio.
Entro en el edificio y bajo los pisos hasta llegar abajo. Cruzo la calle y, pasando por varios atajos y callejones, llego a mi destino. Es un club de apuestas, donde la gente bebe, apuesta y rara vez ganan algo. Nunca he ganado nada, excepto una vez, pero para conseguirlo me gasté el triple. Allí ya todo el mundo me conoce.
Paso todo el día en esos antros, rodeado de personas de todo tipo, bebiendo, apostando y perdiendo dinero. Cuando falta poco para hacerse de noche, vuelvo a casa. Al volver nunca me molesto en entrar por algún lugar a escondidas. Nunca vuelvo cuando ya es de noche, porque si no mi madre empezaría a hacer de madre preocupada y me haría un interrogatorio sobre dónde había estado, con quién y si había bebido.
Entro por la puerta principal y me sobresalta la voz de una de mis hermanas:
- ¿Volvías a estar en el club?
- Sí. ¿Ya duerme mamá?
- Sí. No quería si aún no habías llegado. Le he prometido que cuando llegaras la despertarías.
- Si, ahora se quiere hacer la madre preocupada -digo con un resoplo.
- Yo también pienso igual que tú, pero no deberías ser tan así, ella lo intenta. Creo que deberíamos darle otra oportunidad.
Me siento a su lado en el sofá y le paso un brazo por encima del hombro.
- ¿Tú crees? Tuvo su oportunidad, a mí ya me ha fallado muchas veces.
- P
KAMU SEDANG MEMBACA
En Órbita
Fiksi Ilmiah"¿Alguna vez habéis sentido la necesidad de escapar de dentro de vuestro propio cuerpo, de dejarse arrastrar por el viento y no preocuparos por nada; tan solo de dejarse llevar por la corriente? A veces, a mí me gustaría ser algo tan simple como una...
