Sara

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Después de lo que me acaba de descubrir Nick no puedo quedarme tranquila. Me levanto de la mesa y cojo mi bandeja, donde aún queda un poco de comida.

- Espera, -dice Nick- ¿a dónde vas?

- Debo hacer una cosa. Gracias por rebelarme esto, de verdad. No sabes durante cuánto tiempo me culpé de lo que pasó –le aseguro.

Dejo la bandeja junto a las demás y salgo de la sala, dirección al despacho de Rachel. Me subo en el ascensor y me lleva hasta su planta. Una vez allí le digo a los guardias que se encuentran delante de la puerta si puedo hablar con Rachel. Ellos se lo preguntar a través de un pinganillo que llevan en la oreja y segundos después me dejan pasar, cerrando las puertas después.

- ¿A qué se debe esta visita, Sara? –dice Rachel desde detrás de su escritorio, sin levantar la vista de los documentos digitales que observa.

- La verdad es que no sé muy bien a que he venido o qué es lo que voy a decirte –digo, dándome cuenta de eso. Rachel levanta la cabeza y centra su atención en mí.- Quiero que sepas que sé que matasteis a mi madre y que si lo hubiera sabido jamás hubiera entrado en este proyecto. Un proyecto que se basa en asesinatos y mentiras para complacer tus requisitos. A pesar de que tú lo justifiques diciendo que esto es por el bien de la humanidad, que somos la generación del futuro.

Ella no dice nada, se mantiene impasible, observándome con ojos desafiantes.

- ¿Has terminado? –pregunta.

- Su-supongo –contesto, sin saber qué más decir.

Rachel se levanta de la silla, le da la vuelta al escritorio y se posiciona delante de mí. Me supera unos cuantos centímetros, a causa de sus tacones y me observa con aire desafiante.

- Sabes muy bien cómo acusar, ¿sabes? –empieza a decir, escupiendo cada palabra con desprecio- Vienes aquí, a mi despacho, te plantas delante de mí y lo sueltas todo. Sin importarte las consecuencias, a pesar de haberme acusado de asesina y manipuladora. Sin embargo, bien sabrás que soy yo quien me encuentro en la cima, yo no fui a tu casa y maté a tu madre. Así que los verdaderos asesinos son esos que se encuentran detrás de la acción. Y, ¿jamás te has preguntado quién fue quien apretó el gatillo, para así decirlo? –se queda unos segundos callada, esperando mi reacción. Sin embargo, no voy a darle el placer de hacerme sufrir o hacerme sentir dolida ante sus palabras.- Porque a veces las personas con las que tenemos más confianza son las que más cosas nos esconden –dice, dando su monólogo por acabado.

Dicho eso, vuelve a sentarse en su mesa y centra de nuevo la atención en los documentos.

- Puedes irte –dice, haciendo un gesto con la mano y sin levantar la cabeza.- Piensa en mis últimas palabras –añade, mientras las puertas automáticas se cierran.

No sé muy bien que propósito tuve al venir aquí, porque lo único que he conseguido es poner a Rachel totalmente en mi contra. No sé si antes lo estaba, pero ahora estoy segura de que sí.

Voy a mi habitación, me pongo el pijama y me tumbo en la cama. Sin embargo, pasan las horas y no consigo dormirme. No quiero entrar en su juego, no quiero dejar que me manipule, pero no puedo sacarme de la cabeza sus últimas palabras. Porque una parte muy a dentro de mí lo ha estado pensado mucho y se niega a aceptar esa realidad.

Sin embargo, me levanto decidida a confirma que no es posible, que no puede ser verdad. Pero, cuanto más lo pienso, más posible me parece y más horrible me resulta esa persona. Llego hasta su habitación y llamo a la puerta, a estas alturas me da igual si está durmiendo. Cuando voy a llamar de nuevo la puerta se abre y, sin esperar una invitación por parte de Ían, entro, cerrando la puerta detrás de mí.

- ¿Qué haces aquí? –dice él, sorprendido por mi visita. Se ve que estaba durmiendo, tiene el pelo revuelto y el rostro dormido.

Compruebo que está solo en la habitación, su compañero murió en la misma prueba que Marina.

- No digas nada, –le respondo- tan solo quiero preguntarte una cosa y que me contestes con sinceridad. –Él se mantiene callado, a la espera de que formule mi pregunta. A la hora de la verdad es mucho más difícil de lo que me imaginaba.- ¿En la Tierra, por qué conocías la dirección de mi casa? –consigo decir, finalmente. Prefiero preguntárselo así, las palabras directas son mucho más difíciles de pronunciar.

- ¿Por-por qué me preguntas esto ahora? –dice, extrañado o hasta podría decir un poco nervioso, por la forma en la que entrelaza sus dedos.

- Tú solo contesta –le insisto.

- ¿De verdad tiene importancia? –sé que intenta evitar mi pregunta y eso se siente como una punzada en el pecho.- Eso ya ha pasado hace mucho, aquí debemos olvidarnos de nuestras vidas en...

- Para mí tiene importancia –lo interrumpo, levantando la voz.- Porque tan solo quiero que me mires a los ojo y me digas si mataste tú a mi madre –suelto, ya no hay vuelta atrás.

Él no dice nada, tan solo entrelaza sus dedos y mantiene su vista fija en ellos. Yo siento que mis ojos empiezan a arderme y a humedecerse.

- ¿Por qué no me miras a los ojos y me gritas que eso es imposible, que tu no serías capaz de hacer algo así? –le chillo, no pudiendo evitar que las lágrimas empiezan a humedecer mis mejillas.

Entonces él levanta su rostro y clava sus ojos en los míos. Y las palabras que salen de su boca acaban conmigo por completo.

- Porque no puedo mirarte a los ojos y mentirte.

Por unos segundos no sé cómo reaccionar, no quiero creer sus palabras. No, no pueden ser ciertas. Sin embargo, en sus ojos tan solo hay sinceridad y arrepentimiento, pero ahora ese arrepentimiento no me importa en absoluto. Porque él, Ían, es el asesino de mi madre.

Sin saber qué más hacer o decir, salgo de la habitación y cierro con fuerza. Una vez fuera me apoyo contra la puerta y me dejo caer hasta el suelo, sé que él no me va a seguir. Y me permito llorar, permito que lágrimas silenciosas bañen mis mejillas, deseando que se lleven esta horrible realidad y que todo esto haya sido un sueño. Porque él fue la persona en la que más llegué a confiar y la que más dolor me ha causado al final.


- P

En ÓrbitaTempat di mana cerita hidup. Terokai sekarang