Sara

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Volvemos a la realidad. Todos respiramos agitados. Entonces, dos sillas a mi lado, Nick cae de rodillas al suelo y apoya las manos en él con la cabeza gacha. Parece que ya ha vuelto en sí, pero sigue tosiendo sangre y con dificultades para respirar.

- Eh, Nick, Nick –Ris se coloca a su lado en el suelo. Ella no sabe nada de lo que le ha pasado durante la prueba.- ¿Qué le ocurre, qué hacemos?

- Pedid ayuda -digo.

Marina sale corriendo al pasadizo para pedirla. En seguida entran unos hombres con el mismo aspecto que los que me atendieron a mí. Y hacen el mismo procedimiento: lo tumban boca arriba y le atraviesan el pecho con la jeringuilla.

- Dejad que descanse, en seguida se encontrará mejor.

Se marchan de la sala y nos dejan allí a todos, sin saber qué hacer. Han colocado a Nick con la espalda apoyada en la pared. Se encuentra con la mirada perdida, su respiración sigue siendo entrecortada, pero se va regulando.

- Eh, Sara -me dice Mike.- Felicidades, hemos ganado gracias a ti –me pone la mano para que le choque los cinco, lo hago, pero no con tanto entusiasmo como él.- No eres tan poca cosa como pareces.

- Emm... Gracias- digo, no muy convencida de que sea un cumplido.

- Bueno, yo me muero de hambre. Voy a ver si hay algo para comer –dice saliendo de la sala.

- Yo también me voy chicos –dice Marina.- Estoy agotada y necesito una ducha. –Se nota que se siente mal por dejarnos allí, obligadas a quedarnos con Nick.

- Podéis iros, puedo cuidarme solo –interviene Nick, parece que ya ha vuelto a la realidad. Vuelve a toser y se mancha la manga de la sudadera con pequeñas gotas rojas.

- Ya lo hemos visto –dice Ris. Y se acomoda a su lado. Yo me siento en una de las sillas.

Pienso que he tenido mucha suerte en compartir habitación con ella. La primera vez me pareció una persona fría y que no le gusta tener relación con la gente. Sin embargo, me equivoqué por completo. Si digo la verdad, empiezo a considerarla como una gran amiga. Cada noche hablamos un buen rato. Y en estas charlas nocturnas me ha contado mucho sobre su vida. La cual era mucho más complicada que la mía. Por lo que me ha contado, sé que vivía en la calle y dormía allí donde encontraba un hueco. No me ha dicho nada sobre si tenía familia, pero tampoco le he insistido. Debe ser un tema difícil para ella, igual que para mí.

Entonces me viene a la mente lo último que ha ocurrido en la prueba. No sé si me sorprende más lo que he hecho o haberme encontrado con él. La verdad es que no me fío mucho. Podría haber sido un chico normal que decidió salvarme de unos callejeros que intentaban quitarme la mascarilla, pero que sepa tanto sobre mí no encaja. No tiene ningún sentido que lo sepa. Yo no le conozco, y que yo sepa él tampoco a mí. Pero a la vez hay algo en él que me intriga y me impulsa a querer saber más sobre él.

Sin embargo, tampoco encaja para nada lo que le he hecho. He lanzado a una persona diez metro hacia atrás y sin ni siquiera tocarle. Eso no es posible. ¿O sí? No, por supuesto que no. Pero no le encuentro ninguna explicación. Ya que el tratamiento, tal y como dijeron, no te permite mover cosas sin ni siquiera tocarlas.

La conversación de Ris y Nick interviene en mis pensamientos. Observo como Nick le dice algo que no llego a escuchar y ella se ríe. Él vuelve a toser, pero esta vez sin sangre. Entonces Marina se asoma por la puerta. Tiene el pelo mojado, debe haberse duchado. No sé cuánto tiempo debo llevar sumida en mis pensamientos. Marina da un paso dentro la habitación y nos dice:

En ÓrbitaWhere stories live. Discover now