Ris

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El cañón del fusil sigue firme entre mis costillas. Ahora mismo sé que no tengo escapatoria, lo único que me podría salvar en estos momentos es que de repente apareciera mi grupo y me salvara. Sin embargo, sé que eso no va a ocurrir.

Miro por encima de mi hombro y veo a Ian, que es el que sostiene el arma. A mi lado se posiciona una chica que es de su grupo también. Es alta, con el pelo castaño y rizado y me observa con desdén. Vuelvo mi vista al frente, hacía Marc. Por unos instantes observo que sonríe, una sonrisa de satisfacción, seguro de que me ha ganado.

- Vamos, dispara –dice la chica, como si tuviera prisa.

- ¿Unas palabras antes de morir? –dice Ian, burlándose de la situación.- Por cierto, -dice acercándose a mi oído- dile a Sara que ha sido un placer eliminarla.

Ignoro su comentario y hago algo que nadie se esperaba. Disparo dos veces seguidas el arma y le doy a Marc en el pecho. Él abre los ojos, sorprendido. Si iba a caer yo de todas formas él caría conmigo. Ante la sorpresa de todos, le doy un codazo a Ian y consigo que deje de apuntarme. Sin embargo, la chica no pierde ni un segundo y me dispara dos veces por la espalda.

Despierto con la respiración acelerada en las sillas. Sentada frente a mí, en el suelo, se encuentra Sara. Tiene une herida en la frente, ya recubierta con una gasa.

Al verme consciente me sonríe y dice:

- Deberías ir a la enfermería a que te curen, yo ya he ido.

- Ahora iré –le aseguro.- ¿Qué ha ocurrido cuando ha aparecido el otro grupo? Yo he tenido que separarme.

- Cuando todos empezaron a disparar me dieron y no pude usar más mi arma. Al oír a Mike decir eso intenté ir a la colina, pero antes de que pudiera salir de allí alguien me agarró por detrás, me hizo caer y me disparó. Antes de volver, pero, pude ver a Mike y a Marina huyendo juntos.

- Si quieres te acompaño a la enfermería. –Continua diciendo ella, yo asiento en respuesta y nos encaminamos hacia allí.

Al entrar vemos que hay algunos chicos y chicas más, que también han venido a curarse alguna herida insignificante. Yo, a parte de los cortes en los brazos y manos al caer por la colina y de alguna herida en la cara, el daño más serio es la herida de detrás de la cabeza. Si me palpo aún tengo algún rastro de sangre.

Una enfermera me indica que me siente en una camilla y eso hago. Me quito la chaqueta para dejar los brazos al descubierto, donde tengo muchos cortes pequeños. Sin embargo, para que no pierda tiempo curándome estas heridas insignificantes, le indico la de la cabeza, ya que me está empezando a doler bastante.

Mientras me empieza a aplicar desinfectante en la herida siento que me observan. Levanto la vista y así es. Marc se encuentra sentado en una camilla a unos metros de mí. Un hombre le está curando el corte que le he hecho al darle con la piedra en la frente. Me observa fijamente, pero su mirada no expresa odio ni enfado. Solo me observa, sin ninguna emoción en el rostro.

- ¿Cómo te has hecho esta herida? -me pregunta la enfermera, obligándome a cortar el contacto visual.

- Me caí -me limito a decir.

- Debes haberte caído con mucha fuerza -dice con un tono indicándome que no se lo acaba de creer.- Es de las heridas más graves que he visto por hoy, pero no te asustes, tampoco es para tanto.

Veo cómo Marc se levante de su camilla y se va de la sala, sin mirarme ni una sola vez.

Cuando acaban de curarme, Sara y yo volvemos a la habitación de las sillas. Mike y Marina aún no han despertado. Nos sentamos a esperar, esperando que sean los últimos en volver en si.

Al cabo de unos veinte minutos, en los que solo nos hemos limitado en hablar, los dos vuelven en si casi en el mismo instante.

Los acompañamos a la enfermería, aunque no tienen muchas heridas y nos dirigimos todos a la Sala Comuna. Ya se encuentran casi todos los grupos en sus mesas, esperando a que lleguen el resto de equipos y que digan los resultados. Nosotros sabemos que no hemos ganado, pero quizás si quedamos de los últimos también recibamos algún punto.

Al entrar no puedo evitar mirar hacia la mesa de Marc. Él tiene la mirada fija en algún punto del suelo y ni siquiera se percata de que hemos entrado. En cambio, la chica del pelo rizado, la que me ha disparado, me observa con una mirada vacilante, como si fuera un crimen estar mirando su mesa. Quizás ella se lo tome como algo más que unas pruebas de ensayo.

Tras unos minutos, entran todos los que faltaban en la sala. La pantalla se enciende y podemos ver nosotros mismo los resultados. Hemos quedado cuartos, no lo suficiente como para recibir algún punto. Los ganadores han sido un grupo que aún no llevaba ningún punto. Los segundos, el grupo de Marc, y los terceros han recibido cinco puntos. Los tres primeros en ser eliminados les han bajado cinco puntos en su marcador.

- P

En ÓrbitaWhere stories live. Discover now