Rachel me ha mandado venir a su despacho, no sé cuál es el motivo, pero supongo que ahora lo descubriré. Cuando entro ella me espera de pie delante de su escritorio, con uno de sus típicos vestidos de un color neutro, por encima de las rodillas. Una vez se cierran las puertas y nos dejan a solas ella deja de apoyarse en la mesa y se pone recta.
- Ven, acompáñame –dice, empezando a andar hacia la habitación donde está mi hermana.- Tengo una sorpresa para ti.
Yo la sigo y, una vez que se encuentra delante de la puerta a punto para abrirla, se gira hacia mí y dice:
- Recuerda que esto lo hago como algo excepcional para ti. Porque sé que seguirás guardando nuestro pequeño secreto, ¿cierto?
Tan solo mencionarlo hace que se me revuelvan las tripas, no sé cómo un ser humano es capaz de organizar algo así. Sin embargo, yo no poseo el poder para pararlo, así que no puedo hacer nada.
- Cierto –coincido, resignándome en mi interior por no poder detenerlos.
Ella me sonríe y abre la puerta. En la habitación todo sigue igual, a excepción de mi hermana. No se encuentra tumbada, con los ojos cerrados y conectada a un montón de cables. Sino que está sentada, de espaldas a nosotros. Su presencia me impresiona tanto que no sé ni que decir.
- Os dejaré para que paséis un rato entre hermanos –dice Rachel, cerrando la puerta.- Pero recuerda, esto es una excepción porque sigues guardando nuestro secreto –dice, antes de cerrar del todo.
Al oír las voces mi hermana se gira y sus ojos se agrandan cuando me ve, mostrando una gran sonrisa. Se levanta y corre a abrazarme, gritando mi nombre.
- Te he echado tanto de menos –digo, entre sus rubios cabellos.
- Ya me han dicho que... -empieza a decir ella- que mamá y Cassie murieron en el incendio. Me alegro tanto de que estés bien.
Oigo cómo intenta retener el sollozo, para ella debe ser muy reciente. Tan solo debe hacer unas horas que ha despertado y le deben haber comunicado que mamá y Cassie no sobrevivieron. Yo llevo casi tres meses intentando asimilarlo y la realidad a veces aún me sobrepasa. Me separo de ella y limpio las lágrimas que empiezan a bajar en silencio por sus mejillas.
- ¿Qué es lo que te han dicho cuando te han despertado? ¿Te han contado qué es este lugar? –pregunto, cambiando de tema.
- Sí, me dijeron que tú fuiste elegido por el Proyecto Mente y que cuando vinieron a casa para comunicártelo se encontraron con el fuego. Llamaron a los equipos de incendios, pero solo consiguieron sacarme a mí con vida. Y como no iban a dejarme sola en la Tierra, después de que mamá muriera, aceptaron que yo también entrara en la nave, aunque he estado todo este tiempo en coma.
Sé que la mayoría de lo que le han contado es mentira, pero no voy a decírselo para preocuparla. No voy a decirle que ella en realidad nunca ha estado en coma y que podría haber despertado hace tres meses, pero que solo la retienen aquí para tenerme a mí callado.
Nos sentamos donde ella ha estado durmiendo todo este tiempo y hablamos de diferentes cosas. Le cuento todo lo que me ha pasado desde que he entrado en esta nave, que la he venido a ver cada día y recordamos viejos recuerdos de cuando vivíamos en la Tierra.
Entonces, la puerta se abre y aparece Rachel.
- Deberías irte ya, Nick. Rebeca aún está débil y debe descansar –dice de una forma tan amable que es hasta repulsiva para mí.
- De acuerdo –contesto.
Rebeca me abraza con fuerza para despedirse.
- Antes de que empezara el incendio vi en hombre en casa y luego todo explotó en llamas –susurra en mi oído, mientras me abraza con fuerza.- Sé que algo aquí no encaja, pero estaré bien.
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En Órbita
Science Fiction"¿Alguna vez habéis sentido la necesidad de escapar de dentro de vuestro propio cuerpo, de dejarse arrastrar por el viento y no preocuparos por nada; tan solo de dejarse llevar por la corriente? A veces, a mí me gustaría ser algo tan simple como una...