Hace semanas que no entreno con Ían. No sé si está enfadado conmigo o ya no quiere entrenarme más después de la discusión con su madre. Lo cierto es que yo sí que estoy enfadada con él, y lo peor de todo es que creo que él ni lo sabe, ya que ni se digna a dirigirme la palabra. Muchos días me fijo y no está con su grupo a la hora de comer o en las experiencias en vivo. Desde ese día todos han cambiado. Ris parece deprimida, no tiene la misma energía de siempre y Nick siempre va cansado y parece nervioso por algo. O quizá soy yo la que ha cambiado y que no soy capaz de entender a los que me rodean. Ya decía yo que mi burbuja de felicidad no podía durar tanto. Y tan rápido llegó a su punto más grande explotó. Algunos días me pregunto si seré capaz de volver a hincharla, aunque no creo que eso vaya a pasar.
Hoy vuelven a tocar pruebas. Como siempre, estoy nerviosa. Nunca se sabe cómo van a ser esta vez y a qué vamos a tener que enfrentarnos. Si usaremos armas, si vamos a tener que disparar, si será solo un juego de ingenio o una prueba física.
Esta vez Nick sí que nos acompaña, somos de nuevo el equipo completo. Mike no podría estar más emocionado, como es habitual, y el resto nos lo tomamos con calma, sentados en nuestras correspondientes sillas y esperando a que empiece.
Los asientos se activan, bajan los cascos y se adhieren en nuestras cabezas, trasladándonos a la otra realidad.
Aparecemos en un terreno seco y rocoso, en la cima de una montaña. En nuestras manos hay un fusil como el de la prueba anterior. Sobre nuestras cabezas se extiende un gran cielo azul y el sol calienta nuestra piel desde lo alto. Miro a nuestro grupo y en él solo se encuentran Marina y Ris. No sé dónde habrán aparecido Mike y Nick, pero supongo que la prueba tendrá algo que ver con ir a buscarlos o algo por el estilo.
- Los diez grupos estáis repartidos por estas cordilleras –se empieza a oír a nuestro alrededor-. En la montaña también hay repartidos nueve puntos de salvación, con cinco plazas cada uno. Estas son las primeras pruebas en serio, así que si no queréis morir encontrad esos puntos antes que los demás. Una vez que el punto de salvación sea utilizado no se podrá volver a reutilizar, así que cinco de vosotros hoy no volveréis. Buena suerte a todos, que empiece la prueba.
- ¿Qué? ¿Creéis que va en serio? –dice Marina, alterada.
- Sí –le responde Ris.- Seguramente vosotras también habréis pensado que deberíamos encontrar a Nick y Mike, pero creo que sería mejor centrarnos en los puntos de salvación. No sea que para cuando nos encontremos ya no queden plazas libres. ¿No creéis?
- Sí, -respondo- será lo mejor.
Nos ponemos en marcha, observando con detenimiento todo a nuestro alrededor. No sabemos qué aspecto tiene lo que buscamos. Me fijo en el arma que cuelga de mi hombro, pensando si esta vez no estarán cargadas de mentira, si contendrán balas de verdad. Esto me hace pensar en una situación donde tuviera que disparar a alguien. ¿Mataría a otra persona para salvarme a mí? Nunca me he encontrada en tal situación, así que no sé cómo reaccionaría. Espero no encontrarme nunca con un debate así, pero sé que si llegase a ocurrir tendría que elegir. Elegir entre vivir y llevar conmigo siempre esa carga o morir, y dejar que esa carga la lleve otro. Mires por donde lo mires, ambos quedan perjudicados.
Tras una hora andando no hemos encontrado ni ninguno de los puntos de salvación, ni a Mike y a Nick y ni a más grupos. Es como andar en por un lugar desierto y sin vida, solo con la compañía de las piedras. Entonces, por todo el cielo aparece un mapa, que supongo que es el de la zona. En él hay representadas las montañas, seis puntos verdes y tres de rojos.
- Quince personas ya se encuentran a salvo en sus cuerpos de verdad, solo queda cabida para treinta más –dice de nuevo la voz.
El mapa se mantiene durante unos segundos más y, entonces, desaparece. Quizás haya sido una pista, pero el problema es que no tenemos ni idea de dónde nos encontramos. Así que no podemos guiarnos para saber en qué dirección ir.
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En Órbita
Science Fiction"¿Alguna vez habéis sentido la necesidad de escapar de dentro de vuestro propio cuerpo, de dejarse arrastrar por el viento y no preocuparos por nada; tan solo de dejarse llevar por la corriente? A veces, a mí me gustaría ser algo tan simple como una...