POCHÉ
La presencia de Karol irrumpió el momento como una ráfaga de viento frío.
—Dani... estás aquí —su voz me hizo retroceder, separándonos de manera casi instintiva. No pude evitar revolver los ojos, sintiendo cómo la irritación me recorría el cuerpo ante su intromisión. —Te estaba buscando, quería invitarte a desayunar —añadió, y su mirada se posó en nosotras con una intensidad que me incomodó aún más.
Daniela, siempre tan dispuesta a complacer, aceptó sin dudar.
—Emm... claro —respondió, y yo, incapaz de ocultar mi disgusto, me rasqué la parte posterior de la cabeza. Sentí una punzada de molestia, como si su respuesta me hubiera traicionado de alguna manera.
—Daniela... —susurré, intentando detenerla, pero ella apenas me dedicó una mirada.
—Ahora no, Poché —murmuró, y sin más, tomó la mano de Karol y se dirigió con ella hacia la cafetería, dejándome atrás, con el corazón apretado y la mente llena de preguntas sin respuesta.
Me quedé unos segundos inmóvil, procesando lo que acababa de presenciar. No sabía si Daniela actuaba así a propósito, si era consciente del dolor que me causaba, o si simplemente era una de esas cosas que suceden sin querer. Pero fuera cual fuera la razón, dolía. Dolía ver cómo, delante de mis ojos, ella parecía alejarse cada vez más de mí.
Sacudí la cabeza, obligándome a apartar esos pensamientos oscuros. No podía dejarme arrastrar por el resentimiento, aunque la sensación de vacío seguía ahí, persistente. Una vez que logré recomponerme, seguí sus pasos. Las encontré sentadas juntas en una de las mesas de la cafetería, conversando como si nada. No me quedó más remedio que sentarme en otra mesa, lo suficientemente cerca para observarlas, pero lo bastante lejos como para sentirme excluida. Traté de calmar los celos que me quemaban por dentro, pero era inútil. Verlas tan juntas, tan ajenas a mi presencia, era una tortura silenciosa. No pude resistir la tentación de acercarme.
—No quería interrumpirlas —dije con ironía, plantándome frente a ellas. Karol rodó los ojos, mientras que Calle simplemente me miró, esperando que dijera algo más. —Solo quería avisarte que estaré ahí —le dije a Daniela, señalando la mesa donde me había sentado. Ella asintió, distante.
Karol no tardó en intervenir.
—No es necesario que estés aquí —comentó, su tono impregnado de diversión. —Estamos en un hospital, dudo que alguien quiera hacerle daño a Daniela —añadió, y la miré, perpleja ante su descaro.
—Sí es necesario, ahora más que nunca —le respondí, sosteniéndole la mirada. Su sonrisa se desvaneció al instante. Daniela intervino, cansada.
—Bien, ya fue suficiente. Poché, puedes regresar a tu mesa, por favor —asentí, leyendo el agotamiento en su rostro.
Regresé a mi mesa, sintiéndome más molesta con Daniela que con Karol. Pero lo que realmente me dolía era la sonrisa satisfecha que Karol llevaba en el rostro, como si hubiera ganado una batalla silenciosa.
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La Guardaespaldas [EDITANDO]
FanfictionDaniela tenía una vida normal como cualquier chica de su edad, hasta que los problemas comienza a llegar a su vida, cuando su padre recibe una amenaza de muerte y decide contratar a un guardaespaldas aunque su hija se niegue aceptar protección. Marí...
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