Capítulo 30

20.9K 1K 47
                                        

CALLE

 

No podía creerlo. En cuestión de minutos, mi mundo entero se había dado la vuelta. Todo cuanto creía cierto se había desmoronado ante mis ojos, y aunque mi mente se negaba a aceptar lo sucedido, sabía que había llegado el momento de enfrentar la verdad. No iba a permitir que me siguieran mintiendo, no después de todo lo que había descubierto. Salí del despacho con pasos firmes, aunque por dentro me sentía a punto de romperme. Caminé hasta la sala, sintiendo la presencia de María José siguiéndome en silencio, su sombra tan pesada como la culpa.

Fui yo quien rompió el silencio primero. Mi voz salió más firme de lo que me sentía por dentro, pero necesitaba respuestas.

—Te escucho —dije, mirándola directamente a los ojos, esperando que María José dijera algo, cualquier cosa que me ayudara a entender. Pero ella permaneció callada, así que decidí ser yo quien hiciera las preguntas que me quemaban por dentro. —¿Por qué me mentiste? —pregunté, mi voz temblando apenas, pero cargada de la angustia que me oprimía el pecho.

María José bajó la mirada antes de responder, y en ese gesto vi el peso de su propia batalla interna.

—No tenía otra opción, Daniela. Germán me contrató para cuidarte sin que te dieras cuenta —confesó, y sentí cómo el suelo se abría bajo mis pies. —Tenía que hacerlo.

—¿Te acercaste a mí sólo por eso? ¿Sólo porque era tu trabajo? —insistí, la confusión y el dolor mezclándose en mi voz. —Dímelo, María José. Necesito saberlo.

—Sí… —susurró, su voz apenas audible. —Al principio sólo era por eso, o eso creí. Pero estaba equivocada. Me gustaba estar a tu lado, incluso cuando discutíamos —admitió, esbozando una media sonrisa que no alcanzó a iluminar sus ojos. —Ahora estoy completamente enamorada de ti.

La miré, intentando descifrar si sus palabras eran sinceras o sólo otra capa de la mentira.

—¿Eso es cierto, o sólo es parte de tu trabajo? —pregunté, sintiendo cómo la desconfianza se abría paso entre nosotros. —Enamorarme, ¿también fue parte de tu plan? Así te mantenías cerca de mí…

—¡No! —exclamó, sus ojos llenos de desesperación. —Jamás estuvo en mis planes enamorarme de ti, pero lo hice. Y no me arrepiento de ello.

—Pero yo sí —respondí, sintiendo cómo mi voz se quebraba. Vi el dolor reflejado en su rostro, y supe que mis palabras la herían tanto como a mí. —Todo esto es una mentira. Nuestra relación es una mentira.

—No, no lo es, por favor, Daniela, no digas eso —suplicó, y en ese momento ambas estábamos llorando, las lágrimas corriendo libremente por nuestros rostros. —Mi amor por ti no es una mentira.

—Pero nos unió una mentira, María José —dije, la amargura pesando en cada palabra. —¿Pensabas decírmelo alguna vez? —pregunté, buscando en sus ojos un atisbo de la verdad.

—Sí… —respondió tras unos segundos de silencio, su voz apenas un susurro.

La Guardaespaldas [EDITANDO]Stories to obsess over. Discover now