POCHÉ
No tenía idea de lo que realmente había sucedido con el señor Germán. Johann, como siempre, se había limitado a darme la mínima información posible, y esa falta de detalles solo aumentaba mi ansiedad y, sobre todo, la de Daniela. Verla llorar, ver cómo su rostro se descomponía en angustia, me destrozaba por dentro de una forma que no sabía que era posible. Me sentía impotente, incapaz de hacer algo que realmente aliviara su dolor. A pesar de que me había pedido espacio, no pude evitar rodearla con mis brazos. Sabía, con esa certeza silenciosa que da el amor, que en ese momento me necesitaba más que nunca, aunque sus palabras dijeran lo contrario.
—Daniela, él va a estar bien —susurré, tratando de transmitirle una seguridad que ni yo misma sentía, antes de que una voz nos interrumpiera.
—¿Qué pasa? —preguntó Juliana, su preocupación evidente al ver el estado de Daniela. Karol entró poco después en la cocina, y por su expresión supe que Juli todavía no sabía nada.
—Tenemos que irnos al hospital —dijo Daniela, separándose de mi abrazo con torpeza, intentando recomponerse mientras se secaba las lágrimas con el dorso de la mano—. Es papá, él está...
—Él va a estar bien —la interrumpí rápidamente, temiendo que sus pensamientos la llevaran a imaginar lo peor—. Aún no sabemos exactamente qué sucedió.
Juliana se acercó a Daniela, tomándola de la mano con firmeza.
—Tenemos que irnos —dijo, su voz decidida.
—Yo las puedo llevar —ofreció Karol, pero negué con la cabeza. No iba a correr el riesgo de que algo más saliera mal.
—Es mejor que vengan conmigo. No quiero correr riesgos innecesarios —afirmé, mirando a Juliana, quien asintió comprendiendo la gravedad de la situación.
—¿Qué estás insinuando? —preguntó Karol, con un tono que rozaba la ofensa.
—Soy la guardaespaldas de Daniela. Mi trabajo es protegerla, y eso es lo que voy a hacer —respondí, manteniendo mi mirada fija en Karol, dejando claro que no iba a ceder.
—¡Basta! Iré con Karol y tú irás con Poché —decidió Daniela, cortando cualquier discusión. Estuve a punto de protestar, pero la determinación en su voz me detuvo.
—Nosotras las seguimos —dijo Juliana, resignada. —Vamos —asentí, saliendo de la habitación con el corazón apretado.
Entré al auto y esperé a que Juliana se acomodara en el asiento del copiloto. Una vez que lo hizo, encendí el motor y comencé a conducir con cautela, sin apartar la vista del auto que iba delante, donde Daniela viajaba con Karol. No podía dejar de preguntarme cómo había aceptado que se fuera con ella, pero sabía que, al final, debía respetar su decisión.
—No lo tomó nada bien, ¿verdad? —preguntó Juliana, rompiendo el silencio. Asentí, sintiendo el peso de su mirada sobre mí.
—Solo dale tiempo. Se le pasará cuando entienda que no tenías otra opción. Aunque, sinceramente, no entiendo por qué le da tanta importancia —comentó, y no pude evitar mirarla de reojo, esbozando una sonrisa amarga. Sabía que Juliana no tenía ni idea del lazo secreto que me unía a su hermana.
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La Guardaespaldas [EDITANDO]
FanfictionDaniela tenía una vida normal como cualquier chica de su edad, hasta que los problemas comienza a llegar a su vida, cuando su padre recibe una amenaza de muerte y decide contratar a un guardaespaldas aunque su hija se niegue aceptar protección. Marí...
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