POCHÉ
Después del comentario de Daniela, sentí cómo algo dentro de mí se quebraba con un sonido sordo y definitivo. Lo único que deseaba era poner la mayor distancia posible entre nosotras, alejarme antes de que pudiera seguir hiriéndome con sus palabras, con sus gestos, con esa indiferencia que me calaba hasta los huesos. Caminé hacia la barra, buscando algo que no tuviera alcohol, aunque en ese lugar parecía una tarea imposible. Aun así, el simple hecho de estar a unos metros de ella me daba un respiro, aunque sabía que, al hacerlo, también estaba dejando de cuidar su seguridad. Me debatía entre el alivio de la distancia y la culpa de no estar pendiente de ella. De reojo, la vi mirándome, y también a Paula, ambas observándome como si esperaran que hiciera algo, como si mi siguiente movimiento fuera importante.
De repente, Matu apareció a mi lado, sacándome de mis pensamientos.
—Oye, aún no te he visto divertirte —dijo, sonriendo con esa confianza que siempre la caracterizaba.
—Ey… la verdad no vine aquí para divertirme —le respondí, sin ganas de fingir. Le había dicho a Daniela que iba a buscar a Matu, pero ni siquiera eso había sido cierto. No tenía ganas de estar con nadie.
—Tal vez yo te ayude a divertirte —susurró, acercándose demasiado. Por instinto, me alejé. Matu se interpuso entre mi mirada y Daniela, y creo que interpretó mi gesto como un interés en ella, porque me sonrió y, sin previo aviso, me besó. Me aparté en cuanto reaccioné, sintiendo una incomodidad profunda.
—¿Qué haces? —pregunté, manteniendo la distancia. —Creo que te estás confundiendo… —murmuré, con la intención de irme, pero Matu me detuvo, sujetándome del brazo.
—¿Por qué? ¿Tienes pareja? —preguntó, con una mezcla de decepción y desafío en la mirada.
—Sí —mentí, pero en parte era verdad. —Tengo a una persona que me está volviendo loca y no dejo de pensar en ella —admití, sin poder evitar que mi voz temblara un poco.
—Es tu amiga, ¿no? Es ella —afirmó Matu, como si ya lo supiera.
—Sí. Ahora tengo que irme —dije, alejándome antes de que pudiera decir algo más.
Busqué con la mirada el lugar donde había dejado a las chicas. Solo vi a Paula, y una inquietud empezó a crecer en mi pecho. Caminé más rápido, sintiendo cómo la ansiedad me apretaba el estómago.
—¿Dónde está Daniela? —pregunté, intentando sonar tranquila, aunque por dentro el pánico comenzaba a asomar.
Paula se sobresaltó, y su risa nerviosa no hizo más que aumentar mi preocupación.
—Estaba contigo —dijo, como si buscara convencerse a sí misma. —Dime que está contigo —murmuró, ahora visiblemente preocupada.
—No… —respondí, seria, sintiendo que el suelo se me abría bajo los pies. —Yo estaba con…
—Ella fue a buscarte —me avisó Paula. Abrí los ojos de par en par, el corazón me latía con fuerza. —Quería hablar contigo —añadió, mientras yo ya buscaba a Daniela con la mirada, desesperada.
—No puede ser, búscala en el baño… —le ordené a Paula. —Yo iré a buscarla —dije, y me lancé entre la multitud, cada vez más angustiada al no encontrarla.
CALLE
La música y las luces del antro me aturdían, y sentía el efecto de los tragos mezclado con la preocupación. Cuando por fin llegué donde estaba María José, vi a Matu acercarse a ella para besarla. Me quedé paralizada unos segundos, observando la escena, sintiendo cómo las ganas de llorar me invadían de golpe. Todo era demasiado. Necesitaba aire, necesitaba escapar de ahí antes de desmoronarme frente a todos.
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La Guardaespaldas [EDITANDO]
FanfictionDaniela tenía una vida normal como cualquier chica de su edad, hasta que los problemas comienza a llegar a su vida, cuando su padre recibe una amenaza de muerte y decide contratar a un guardaespaldas aunque su hija se niegue aceptar protección. Marí...
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